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Doce distopías de pesadilla (que no son 1984 ni Un Mundo Feliz)

Viernes.16 de diciembre de 2011 1083 visitas Sin comentarios
Fronteras. #TITRE

Una larga lista de distopías han salpicado la historia de la literatura, tanto dentro de la ciencia ficción como fuera de ella, y nos han servido para reflexionar sobre la civilización y su fragilidad, y el poder y sus excesos.

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La distopía, el antónimo de la utopía, es un género que da mucho juego para criticar, en clave de ficción, situaciones actuales. Mil Novecientos Ochenta y Cuatro es la más conocida y una de las mejores, y era, al igual que Rebelión en la Granja, una de las más ácidas críticas a las sociedades totaliarias, especialmente al estalinismo, en auge a finales de los 40 y principios de los 50. Una retahila interminable de conceptos y latiguillos de uso común hoy en día tienen su origen en esa novela, o en Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley. Pero las distopías ni empezaron ni acabaron en esas dos novelas. Una larga lista de distopías han salpicado la historia de la literatura, tanto dentro de la ciencia ficción como fuera de ella, y nos han servido para reflexionar sobre la civilización y su fragilidad, y el poder y sus excesos. Descartando las dos más obvias y conocidas, este es mi top 12 distópico.

12.- Fahrenheit 451, Ray Bradbury, 1953

Tipo de distopía: Política

Resumen: En una sociedad donde pensar por uno mismo está prohibido, el cuerpo de bomberos tiene como misión quemar libros. Según el gobierno, leer libros hace que la gente no sea igual, y además les hace infelices al generarles angustia. Guy Montag, el protagonista, es uno de esos bomberos que en lugar de mangueras trabajan con un lanzallamas. Una serie de acontecimientos le hace replantearse si realmente es feliz y si será cierto eso de que leer es tan malo.

Comentarios: Como es sabido, 451º Fahrenheit es la temperatura a la que arde el papel. Es probablemente la tercera novela distópica más conocida tras las dos mencionadas en el título de esta entrada. Escrita en pleno Macarthismo, la novela denuncia la censura estatal pero, según su autor, sobre todo la autocensura de los ciudadanos y la alienación que producen los mass-media. En el mundo de Bradbury el hedonismo es la única guía, y la televisión y la radio son las únicas actividades de ocio de sus habitantes. Hay quien ve paralelismos con la era actual, pero son, en mi opinión, forzadísimos. La novela ha envejecido mucho y no demasiado bien, pero merece ser leída y releída, y de hecho se sigue reeditando con frecuencia.

11.- El rebaño ciego, John Brunner, 1972

Tipo de distopía: Medioambiental

Resumen: Estados Unidos se ha convertido en un estercolero medioambiental, cuya principal importación es el aire limpio. Nadie sale a la calle sin mascarillas y la contaminación alcanza a todas las capas sociales y a todos los aspectos de la vida. En este contexto sólo los trainitas (seguidores de Austin Train, un gurú medioambiental que predijo lo que iba a suceder) se oponen a un desarrollo tan insostenible, a veces de manera violenta.

Comentarios: La novela cierra la llamada Trilogía del Desastre, formada por Todos sobre Zanzíbar, la novela más conocida de Brunner, y Órbita inestable. No es una novela fácil de leer. Párrafos sin conexión unos con otros, secciones brevísimas, personajes que aparecen y desaparecen sin demasiadas explicaciones, tramas superpuestas a las que cuesta encontrar relación… pero aún así es un novelón.

10.- Hijos de hombres, P.D. James, 1992.

Tipo de distopía: Política/Post apocalíptica

Resumen: En un futuro cercano, muy cercano, los seres humanos han perdido la capacidad de reproducirse. No han nacido nuevos seres humanos desde el llamado “momento Omega”, lo que condena a la humanidad a la desaparición en unas décadas y elimina la esperanza en cualquier futuro mejor. En este contexto Gran Bretaña se ha convertido en un estado totalitario regido por el llamado Guardían de Inglaterra, primo del protagonista.

Comentarios: En 2006 se estrenó una película basada en esta novela y protagonizada, entre otros, por Julianne Moore y Clive Owen. Las alteraciones del guión modifican notablemente la novela, pero lo cierto es que en este caso la película es mejor que el libro, que, de todas formas, no está nada mal; eso sí, se hace lentísimo a ratos.

9.- Leyes de Mercado, Richard Morgan, 2004

Tipo de distopía: Política y económica

Resumen: En el año 2049 todo está en venta, incluidas las guerras y los países que las libran. Mejor dicho, especialmente las guerras y los países. Grandes corporaciones transnacionales invierten en ejércitos y armas a cambio de un porcentaje del PIB del país al que apoyan. Los brokers de esas corporaciones acuden a su trabajo en coches blindados listos para la batalla; las autopistas son un coto privado de las grandes empresas y cada día se producen batallas entre coches: el que antes mate o eche de la carretera al otro, gana, y, por lo tanto, trabaja. Darwinismo económico y social a tope.

Comentarios: Frecuentemente las distopías se utilizan para criticar el mundo actual desde la perspectiva de las situaciones llevadas al extremo. Este es uno de esos casos; Morgan hace ver dónde nos lleva el “capitalismo sin freno” desde su punto de vista; a un mundo donde todo está en venta, especialmente la vida y la muerte, y nadie importa nada más que su cuenta de resultados. Muy bien escrita y bastante trepidante a ratos. Eminentemente ideológica, una bibliografía donde se cita, entre otros, a Naomi Klein o a Noam Chomsky da cierta idea de por donde van los tiros.

8.- La larga marcha, Stephen King, 1979

Tipo de distopía: Política y social

Resumen: 100 adolescentes participan en una carrera anual, la que da nombre al libro. Es una carrera de resistencia: la única norma es no bajar de los seis kilómetros por hora de velocidad de marcha. El que circule más despacio recibe un aviso, que puede ser borrado si no se recibe otro durante una hora. A los tres avisos el corredor es eliminado. El problema es lo que en esta carrera significa ser eliminado. El que más aguante, gana. La carrera es el evento “deportivo” más importante del año en unos EE.UU. irreconocibles, y se retransmite en directo a toda el país por televisión.

Comentarios: Escrita con el seudónimo de Richard Bachman, es una de las escasas novelas de King sin ningún tipo de elemento sobrenatural. Es pura novela de anticipación. Y a mi juicio, una de las mejores que ha escrito. De entrada no cuenta exactamente de qué va esa carrera, pero según vamos avanzando en la novela vamos comprendiendo qué es exactamente esa prueba y por qué resulta tan angustiosa. La fascinación que ejerce la violencia y el poder alienante de los medios de comunicación de masas están en el trasfondo de este fantástico relato, que no podrás dejar si lo empiezas.

7.- Snow Crash, Neal Stephenson, 1992

Tipo de distopía: Ciberpunk

Resumen: Bienvenidos al futuro, un mundo donde el gobierno de EE.UU. ha quedado reducido a una mera máquina burocrática, y el territorio americano está tomado por franquicias que gozan de soberanía e independencia. Un lugar donde la mafia se encarga de repartir pizzas y los mensajeros son niños y niñas de quince años que saben de la vida mucho más que sus padres; una época en la que el ocio se desarrolla en el Metaverso, un universo virtual donde las clases sociales se distinguen por la calidad de los avatares.

Comentarios: Seré sincero, la inmensa mayoría del Ciberpunk, deNeuromante al 90% de Mirrorshades, me parece un auténtico coñazo. Pero de repente uno lee esto de Neal Stephenson y se reconcilia con el subgénero. En mi opinión la mejor novela de ciencia ficción de los noventa y una de las quince más grandes de la Historia. Llena de guiños (algunos obvios, como llamar al héroe protagonista Hiro Protagonist; otros no tanto), la novela trata sobre lingüística, filosofía, historia, antropología y, por supuesto, informática.

6.- La gente del margen, Orson Scott Card, 1989

Tipo de distopía: Post apocalíptica

Resumen: Después de la III Guerra Mundial lo que queda en el medio oeste americano son tierras yermas, desoladas, desiertas. Un lugar de pesadilla asolado por los salteadores de caminos, que sin dudarlo asesinan a cualquiera que pase cerca para quedarse con sus probablemente escasas posesiones. Un grupo de gente huye hacia Salt Lake City, ciudad donde se supone que se encontrarán seguros entre otros que son como ellos: mormones.

Comentarios: La gente del margen es un conjunto de media docena de relatos, independientes pero con una obvia relación entre sí. Orson Scott Card, autor de la mítica saga de Énder Wiggin, es un reconocido y declarado mormón, y estos relatos no dejan de ser una aproximación a ratos algo propagandística y en ocasiones también crítica a la religión fundada por Joseph Smith hace doscientos años. Aún así son puro Scott Card, dinámicos, con diálogos perfectamente construidos y personajes descritos magistralmente en dos pinceladas.

5.- Metro 2033, de Dimitri Glukhovsky, 2002/2005

Tipo de distopía: Post apocalíptica

Resumen: Han pasado un par de décadas desde la guerra que destruyó por completo la civilización. Sólo los que en el momento de la destrucción estaban bajo tierra se salvaron. En la superficie la radiación arrasó con todo. En los túneles del metro de Moscú se han establecido pequeñas repúblicas independientes en las distintas estaciones, con sus ejércitos, sus fronteras y su organización propias. Entre las estaciones se han desarrollado alianzas y guerras, y un complejo sistema económico a pequeña escala rige las vidas de los pocos miles de supervivientes de la guerra de 2013, en un mundo subterráneo donde en cualquier estación abandonada uno puede desaparecer envenenado, asfixiado, asesinado o algo mucho peor: atrapado por los seres del exterior.

Comentarios: Cruce de novela de terror y distopía post apocalíptica, Metro 2033 hará las delicias de los amantes del género oscuro. Ambientada bajo tierra, en un mundo donde la moneda de uso común es el cargador de AK-47 y se sobrevive a base de cultivos hidropónicos, Metro 2033 trata también de la naturaleza humana, de cómo la guerra y la miseria moral son consustanciales a nuestra especie, de la misma manera en que lo son el heroísmo, la esperanza y la curiosidad. Basado en la novela se desarrolló un videojuego de masacrar gente en primera persona, y posteriormente se publicó Metro 2034, la segunda parte de la novela.

4.- El cartero, David Brin, 1985

Tipo de distopía: Post apocalíptica

Resumen: Estamos en 2013. La civilización ha sido destruida, no por la guerra, sino por la posguerra. Un vagabundo encuentra un viejo uniforme de cartero y un saco de cartas en una herrumbrosa furgoneta del US Postal Service. A partir de ese momento, se convierte en un símbolo. Un símbolo de los “Restaurados EE.UU.”, que lleva esperanza a los pueblos amenazados por los señores de la guerra y devastados por la anarquía y los saqueos.

Comentario: La novela da la impresión de estar hecha a trozos, y es que de hecho lo está; se compone de tres partes más o menos independientes. En 1997 la película se llevó al cine de la mano de Kevin Costner, y fue un absoluto fracaso (después de Waterworld… menuda racha). Lo peor de la peli es que fue traducida al español como “Mensajero del futuro”, algo que carece de sentido por completo. Es una americanada estatista (US Postal Service = Civilización… venga ya), pero en lo que respecta a la sociedad post apocalíptica está muy bien desarrollada.

3.- El fugitivo, Stephen King, 1982

Tipo de distopía: Política y social

Resumen: En un futuro no demasiado lejano, la mayor aspiración de una población empobrecida y destrozada por la contaminación y la opresión es salir en la televisión y escapar de la pobreza. La tele emite, por ejemplo, programas en los que gente con problemas cardíacos se enfrentan a pruebas de esfuerzo por dinero. El premio es sobrevivir, claro. El programa estrella es “El Fugitivo” (The running man). El juego consiste, simplemente, en huir, y en permanecer con vida. Un ejército de cazadores, policías y espectadores persigue al fugitivo para matarle. Comentarios: Otra de las novelas publicadas bajo el nombre de Richard Bachman, y también de las pocas de King sin elementos paranormales en su argumento. La distopía que narra es opresiva hasta decir basta, y es una evidente crítica al sensacionalismo de los medios de comunicación. Una de las mejores novelas que ha escrito Stephen King, redonda y casi genial; por una vez no le sobran páginas ni giros extraños.

2.- La carretera, Cormac McCarthy, 2006

Tipo de distopía: Post apocalíptica.

Resumen: Una hecatombe indefinida (aparentemente una guerra nuclear) ha dejado EE.UU. convertidos en un solar ennegrecido donde nada crece, en el que el paisaje se compone de retorcidos muñones de árboles; allí no existen leyes, ni civilización, ni apenas alimentos para los escasos supervivientes. Por este paisaje de pesadilla dos personajes, padre e hijo, recorren carreteras y bosques calcinados buscando una salvación imposible.

Comentarios. Triste, angustiosa, desesperante, deprimente… todos los adjetivos son pocos para describir la desolación física y espiritual que deja en el alma la novela a cualquiera que la lea. Es la más conocida de McCarthy y su única incursión en la novela post apocalíptica, pero no por eso deja de ser de lo mejor que he leído nunca.

1.- Nosotros, Yevgeni Zamiatin, 1921

Tipo de distopía: Política

Resumen: El futuro es un lugar sombrío. En una ciudad donde las viviendas particulares son de cristal (para que la policía pueda vigilar mejor a los ciudadanos) y no existen nombres propios sino meros números de expediente (el protagonista es D-503 y su novia es O-90) todo lo cotidiano está orientado en exclusiva a la eficiencia en la producción. Sin embargo, claro, hay disidentes, y el protagonista no tardará en conocerlos.

Comentarios: Crítica obvia a la Unión Soviética, sirvió de inspiración para la mucho más famosa 1984 de Orwell, y, aunque Huxley lo negó, posiblemente también para Un mundo feliz. Y a mi juicio las iguala a ambas. No se publicó en ruso hasta nada menos que 1988, 51 años después de la muerte de su autor.


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