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Divulgando a Marx

Miércoles.5 de octubre de 2011 1731 visitas - 21 comentario(s)
Interesantes reflexiones en el blog ’La cocina de Dizdira’ #TITRE

Todos los seres humanos, salvo quizá Sócrates, tenemos el grave defecto de creer saber lo que no sabemos. Pero la sociedad occidental de nuestro tiempo seguramente está siendo la que más patéticamente está poniendo de relieve esta natural deficiencia humana. Ello es debido a que, por un lado, todos hemos acudido un número exagerado de años (pueden llegar a ser más de 20) a centros en los que supuestamente se nos educa. A pesar de ello, hoy, la mayoría de los que acaban de terminar su ciclo formativo (equivalente a casi un tercio de sus vidas) necesitan usar los correctores ortográficos cuando redactan cualquier cosa. Por otro lado, como nuestros cajones están llenos de diplomas y los referentes culturales que nos ofrecen los medios oscilan entre Sálvame de Luxe y El País de las Tentaciones, nos parece que, en comparación, somos personas inteligentes y formadas. Tenemos, pues, en nuestros diplomas y en la estupidez mediática circundante, buenos motivos para creer que sabemos sin saber: muchos más motivos que los que afectaban a los antiguos atenienses.

El aspecto más terrible de esta sociedad de ignorantes con diploma y hasta con cátedra ha consistido en la sustitución del saber mediante estudio personal por el saber mediante contagio social.

El estudio personal es el modo genuino de aprender. Es una iniciativa individual y precisa de grandes dosis de esfuerzo y de tiempo. Y precisa también de interés, de curiosidad, de amor por la materia a estudiar. "Studium" significa precisamente "interés", "afecto".

El contagio social es mucho más cómodo, porque consiste no en cultivar uno mismo, sino en adquirir los frutos de otros. Esto no estaría tan mal si no fuese porque en la sociedad capitalista la cultura también es una mercancía en poder de dos o tres oligopolios que, para colmo, la adulteran obscenamente con evidentes intereses de control ideológico. Su caracter de contagio mediático masivo les otorga la peculiaridad de que las estupideces son clónicas. Es raro ver a alguien expresar un falso saber de su propia cosecha: casi siempre sus falsos saberes no los ha pensado él, sino que los ha copiado de los medios de comunicación, bien sea directamente o a través de otros.

Analizando caso por caso el acervo de estupideces que comparte nuestra sociedad, llama la atención que la inmensa mayoría de ellos posee una función ideológica. Es decir, no son errores inocentes, como los ortográficos, sino que nacen, se mantienen y se difunden con el objetivo, consciente o no, de apuntalar ideológicamente el sistema. La ideología -en el sentido marxista del término- sirve para ocultar la realidad y las causas de la explotación. Hay ejemplos de estupideces en los que la intencionalidad ideológica es muy clara. Por ejemplo:

- Estupidez: "A los indígenas africanos o americanos les gusta la vida plácida y estar siempre de fiesta."

- Intención ideológica: Sirve para justificar que ellos sean pobres y los europeos ricos. Así ocultamos que son pobres porque han sido expoliados.

- Estupidez: "La violencia nunca se puede utilizar para solucionar los problemas."

- Intención ideológica: Sirve para que nadie consiga liberarse de la explotación, sólo quejarse de ella. Así, los explotadores logran sin oposición el monopolio del uso de la violencia.

- Estupidez: "El Islam es machista, terrorista e intolerante"

- Intención ideológica: Sirve para que nos parezca razonable y justo que nuestros ejércitos invadan países que no nos han atacado. Así, basta con que profesen el Islam para tener un casus belli contra ellos. Casualmente, casi todos los países que interesan al imperio son de religión musulmana, así que la estupidez se ha revelado muy útil.

Un buen ejercicio mental es recordar las estupideces -que ahora a todos nos parecen estupideces- que se difundían hace una o dos generaciones. Por ejemplo, los indígenas africanos son caníbales y comen misioneros. Eso justifica que los occidentales los exterminen.

Pero hay estupideces que aparentemente carecen de intención ideológica y, sin embargo, la revelan una vez estudiadas detenidamente. He aquí algunos ejemplos:

- Estupidez: "Las pirámides de Egipto las construyeron los esclavos a golpe de látigo."

- Intención ideológica: Sirve para que, en comparación, los muertos por accidente laboral en la construcción de un estadio de fútbol o un palacio de congresos nos parezcan poca cosa.

- Estupidez: "La teoría de la relatividad de Einstein viene a decir que todo es relativo."

- Intención ideológica: Sirve para dar estatus científico a algo que no es más que una corriente filosófica propia de las sociedades capitalistas: la posmodernidad. Con esta necedad, a nivel popular, la ideología posmoderna queda "científicamente" demostrada.

- Estupidez: "Mozart era un genio musical, pero en lo demás tenía la mentalidad de un niño."

- Intención ideológica: Este falso tópico, popularizado mediante la película ’Amadeus’, sirve para que la gente acepte que cualquier subproducto de la industria cultural aparentemente idiota puede ser, en el fondo, genial. Es un caso peculiar de estupidez retroalimentada, porque sirve también para fomentar aun más la estupidez: si los genios lo son por ciencia infusa, no vale la pena esforzarse en aprender nada.

Uno de los casos más descaradamente manipulados lo constituye el pensamiento de Karl Marx. Sobre el marxismo hay dos tipos de estupideces, las estupideces de izquierdas y las de derechas. Pongamos ejemplos de cada una de ellas.

- Estupidez de izquierdas sobre el marxismo: "El marxismo es una corriente que propugna una sociedad justa y solidaria"

- Intención ideológica: Limitándose a decir esto, Marx no se diferenciaría de cualquier persona que se lamentase de lo mala que es la gente y lo injusto que es el mundo. Sirve para ocultar las aportaciones decisivas que ofreció Marx en la explicación del funcionamiento del sistema capitalista.

- Estupidez de derechas sobre el marxismo (esta la he tomado literalmente, puede leerse aquí): "El marxismo consiste en el control absoluto de la población por parte del Estado, de lo que ganas y de lo que tienes que compartir con los demás. En el marxismo solo los gobernantes pueden tener lo que les dé la gana."

- Intención ideológica: Es obscenamente obvia ¿verdad?

Muchas de las personas que aun tienen corazón, que lamentan las injusticias sociales y que piensan que Marx aportó algo en ese sentido, siguen sin saber (aunque creen saberlo) qué es eso que aportó Marx. El 90% de la culpa la tienen los medios controlados por la oligarquía que difunden necedades como la que he transcrito. Y el otro 10% la tienen las organizaciones e intelectuales de izquierda que saben perfectamente qué es el marxismo pero que no se molestan en darlo a conocer, no sé si a causa de una cierta pedantería que les hace pensar que ellos no están para explicar cosas tan básicas a la plebe, sino para sumergirse en sesudas discusiones con iguales acerca de Gramsci o Althusser.

Un ejemplo de esta incapacidad para dar a conocer el marxismo podemos verlo en esta serie de vídeos más bien deprimente y que reproduce un curso de Formación (ojo, "Formación") organizado por el PCE y titulado "Curso de marxismo."

Puede observarse en ellos a un joven que, a pesar de ostentar el cargo de Secretario de Formación y Debate, se limita a leer torpemente un resumen escolar sobre socialismo pre-marxista, del que alguien que no supiera ya de qué está hablando no sacaría absolutamente nada en limpio. Luego interviene un profesor de universidad para hablar de materialismo histórico. Su capacidad didáctica y oratoria es mayor que la del joven Secretario de Formación, pero el problema es que inmediatamente se pone a analizar los problemas teóricos que ha suscitado el materialismo histórico, como presuponiendo que ya todo el mundo sabe de sobras qué es eso y a dar su opinión sobre los mismos. En lo único en lo que, eso sí, incide todo lo didácticamente que puede es en que la URSS era horrible. Curioso.

El escaso público asistente, y el aburrimiento mortal del que o bien ya sabe de sobras de qué le están hablando, o bien no lo sabe pero no entiende nada, es patente en las caras y en los turnos de preguntas.

Pero por suerte no todo es así. Hay intelectuales marxistas que se esfuerzan por explicar qué es el marxismo, no solo por discutir interminablemente sobre él. Ya comentamos en este blog de modo positivo -a pesar de ciertas diferencias ideológicas- las aportaciones didácticas de Fernández Liria y Alegre Zahonero en su "Educación para la ciudadania" y, en un nivel más exigente, pero también didáctico en su "El orden del Capital".

Hoy quería añadir a estos "recursos didácticos" dos vídeos muy básicos pero que me parecen amenos y claros.

Uno es un capítulo de una serie sobre filosofía que se emite en la TV argentina. El ponente no es en absoluto marxista y se le nota en este y en otros capitulos de la serie (que, por cierto recomiendo), pero sabe exponer con sencillez, amenidad y algo de sarcástico humor los puntos centrales de las aportaciones de Marx.

El otro es un vídeo casero hecho por un chico peruano con un sintetizador de voz y una cara móvil y sonriente de Marx. A pesar de una presentación tan naïf, el contenido de la exposición es muy didáctico y bien estructurado.

Basta con tener una inteligencia normal y dedicar un rato a ver estos amenos vídeos para comprender el cúmulo de estupideces que sobre el marxismo se dicen no solo en la calle sino en los libros, periódicos, radios, televisiones y hasta cátedras.

A lo mejor habría que ir pensando en buscarse a otros secretarios de formación en el PCE...

Fuente: http://dizdira.blogspot.com/2011/09...

Nota: los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación.
  • Divulgando a Marx

    10 de octubre de 2011 17:29

    Tomado de: http://www.correntroig.org/spip.php...

    Ya está disponible el libro de Jaques Gouverneur "La economía capitalista: una introducción al análisis económico marxista" en ediciones Maia. Este libro es una versión resumida de Los fundamentos de la economía capitalista. Una introducción al análisis económico marxista del capitalismo contemporáneo, obra que supone la culminación de una larga y fructífera experiencia en el campo de la docencia académica y de la divulgación científica, pero que se beneficia del saber acumulado en las actividades de formación de diferentes movimientos sociales. El libro ofrece una exposición clara y rigurosa de la teoría económica marxista, resaltando su importancia para analizar, de manera científica y coherente, las tendencias fundamentales del capitalismo contemporáneo: expansión de la producción mercantil, globalización de la economía, concentración del poder económico, luchas competitivas, invasión publicitaria, aumento de las desigualdades, prolongación de la crisis estructural y el desempleo, deterioro del medio ambiente, etc.

    Si algo destaca del libro de J. Gouverneur es su calidad pedagógica lo que convierte el libro en una excelente introducción a la economía marxista para un público general. Desde sindicalistas a estudiantes de diferentes disciplinas universitarias, militancia política, mm.ss, que deseen una visión global de las potencialidades de la teoría del valor marxista. Al mismo tiempo, el libro presenta numerosos aspectos teóricos originales y nuevas interpretaciones de la obra de Marx que llamarán la atención de los especialistas. El libro realiza un despliegue de las categorías de análisis marxista de una forma precisa y sencilla para eliminar la confusión que normalmente se cierne sobre los conceptos más elementales de la teoría del valor-trabajo y lograr así que sea accesible para una persona crítica-receptiva sin grandes conocimientos previos sobre la materia.

    Los primeros seis capítulos estudian la estructura de la economía dentro de una perspectiva esencialmente estática. Estos capítulos analizan sucesivamente: 1. el fundamento de los bienes y servicios (el trabajo, en combinación con la naturaleza); 2. el fundamento de los ingresos (el valor, o sea el trabajo dedicado a la producción de mercancías); 3. el fundamento de la ganancia (el plusvalor, la plusvalía); 4. las relaciones económicas fundamentales (tasa de plusvalía, composición del capital, tasa de ganancia); 5. la competencia por la distribución de la plusvalía entre empresas y entre ramas; 6. las relaciones entre el sector capitalista y los sectores no capitalistas.

    Los últimos tres capítulos aplican un punto de vista esencialmente dinámico y analizan diversas facetas del crecimiento. El capítulo 7 considera sucesivamente el desarrollo de la mecanización, la contradicción entre socialización del producto y concentración del capital, la expansión del trabajo asalariado y de la producción mercantil, los costos humanos y ecológicos del crecimiento. El capítulo 8 enfoca los conflictos en torno a la tasa de plusvalía; se muestra como los avances en la productividad general permiten teóricamente conciliar los aumentos en las ganancias, en los salarios reales y en el gasto público. El capítulo 9 enfoca el problema de las crisis; se muestra como los cambios en las relaciones de fuerza, combinados con la evolución de la productividad general, han efectivamente permitido o impedido dicha conciliación en los países avanzados después de la Segunda Guerra Mundial.

    La conclusión va más allá del marco económico de los análisis anteriores para señalar diversos elementos (jurídicos, políticos, represivos e ideológicos) que actúan conjuntamente para contribuir a la reproducción del capitalismo.

    Una ventaja del libro es que a pesar de centrarse en las empresas capitalistas presenta un cuadro general que tiene presente otras formas de la producción (empresas independientes, empresas públicas, servicios públicos o privados no mercantiles, organizaciones voluntarias, hogares) y sus interconexiones y contradicciones con la producción capitalista. En esta línea el libro aborda tanto las transferencias de ingreso y plusvalía dentro del sector capitalista como sus relaciones entre éste, los sectores no capitalistas de la producción y el Estado.

    J. Gouverneur consigue presentar las contradicciones básicas del capitalismo desde una óptica general que a pesar de la sencillez de su exposición es rico en relaciones e implicaciones. Pero sobre todo puede ser una excelente introducción para catalizar nuevas inquietudes en estos momentos que se percibe un interés creciente por la obra del viejo Marx.

    Jacques Gouverneur (nacido en 1940) es doctor en derecho de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica (1962) y doctor en economía de la Universidad de Oxford, Inglaterra (1969). Profesor en la Universidad Católica de Lovaina-la-Nueva, ha enseñado en el departamento de economía (ECON), en el departamento de estudios de población y desarrollo (SPED) y en la facultad abierta de política económica y social (FOPES). Asimismo, ha dictado cursos y seminarios en otras universidades, tanto latinoamericanas como europeas. Además es autor de numerosas publicaciones, las más recientes de las cuales –entre las que se encuentra la versión original esta obra– están también disponibles en español en el website plurilingüe http://www.capitalisme-et-crise.info.

    Más que resumida, la versión editada por Maia es extractada: no incluye ni los ejercicios didácticos ni los apendices teóricos, pero conserva el núcleo de la obra.

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  • Divulgando a Marx

    18 de octubre de 2011 08:31

    Un resumen completo de ’El Capital’ de Marx / Diego Guerrero
    ISBN 978-84-936641-6-9
    11 x 18 cm.
    280 páginas.
    Editorial Maia

    "El Resumen que el lector tiene en sus manos es el primero en español, y quizá en cualquier lengua, que abarca los tres libros completos de El capital de Marx. A diferencia de otros libros que se inspiran en esta obra, pero que no siguen su estructura o bien se limitan al volumen I, el presente resumen es completo y ofrece, capítulo a capítulo, una síntesis precisa y rigurosa del contenido que Marx trata en cada uno de ellos.

    La utilidad principal del libro es facilitar la lectura completa de la obra original de Marx. Para una mejor comprensión de la misma, se recomienda al lector que lea cada capítulo de El capital seguido del correspondiente capítulo del Resumen (o a la inversa). La posibilidad de contrastar ambas “versiones” es un buen recurso para avanzar en la comprensión de Marx y el marxismo. El resumen puede también “leerse de un tirón”, sin necesidad de enfrentarse de entrada con la intensidad y complejidad de los varios miles de páginas de la obra original.

    El libro incluye un prólogo con una sugerente interpretación de El capital y de Marx, así como cuatro utilísimos apéndices: “El recorrido de Marx hasta El (inacabado) capital”, “Resúmenes previos de El capital”, “Bibliografía sobre Marx y marxismo” y “Revistas marxistas y otros recursos en internet”".

    Diego Guerrero es profesor de Economía en la Universidad Complutense de Madrid, Formado en economía marxista en las universidades París-XIII, New School (Nueva York) y SOAS (Londres), ha publicado, entre otros libros, “Competitividad: teoría y política” e “Historia del pensamiento económico heterodoxo”.

    **

    El texto central -el resumen en sí-, con menos complementos que la edición impresa, se puede encontrar en versión digital aquí: http://www.rebelion.org/docs/20118.pdf

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  • Enlace al blog de Rolando Astarita: Argumento sencillo sobre la explotación

    Cita: En tiempos en que mucha gente (incluidos intelectuales de izquierda y dirigentes sindicales) se empeña en “dar las gracias” al gobierno por tal o cual concesión, y en que otra mucha gente nos llena de promesas electorales, es conveniente subrayar que la sociedad capitalista es una sociedad asentada en la explotación. Esto significa, entre otras cosas, que lo que reciben los trabajadores como salario no es más que una parte del producido por ellos mismos. Por supuesto, ésta es una idea intragable para los defensores del orden existente. Es que si existe explotación, los explotados no tienen nada que agradecer, ya que siempre están recibiendo una pequeña parte de lo que generan. Y si esta idea se generalizara, los trabajadores terminarían considerando a sus gobernantes y a los políticos del sistema, no como almas caritativas preocupadas por el bienestar del pueblo, sino como lo que son, defensores del orden social explotador. De ahí el empeño de los ideólogos del sistema en negar validez a la teoría marxista. A fin de aportar elementos al debate, reproduzco... una argumentación sencilla a favor de la tesis que dice que en la sociedad capitalista el trabajo asalariado es explotado. Fue presentada por Marx (en ’El Capital’) y aquí me limito a exponerla con cierto detalle, y a establecer sus conexiones con la llamada superestructura, así como sus consecuencias para lo que usualmente se enseña en economía. El argumento no sólo es lógico, sino también histórico.

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  • Divulgando a Marx

    12 de noviembre de 2011 08:35

    En Argentina se está dando polémica sobre la incorporación del estudio de Keynes y Marx en los programas universitarios: http://rolandoastarita.wordpress.co...

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  • Divulgando a Marx: la crisis, en dibujos animados

    13 de noviembre de 2011 08:37

    Un vídeo de youtube donde se transcribe una conferencia sobre la crisis actual usando dibujos animados. En inglés con subtítulos en castellano -va muy rápido y quizás no es fácil de seguir si no se entiende un poco de inglés-: http://www.youtube.com/watch?v=5kvg...

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  • Los escritos de Rosa Luxemburgo no son exactamente escritos de divulgación del marxismo. Están dirigidos principalmente a gentes de la Europa de su época -antes de la primera guerra mundial- que ya estaban movilizadas en la lucha obrera, gente que ya tendría un conocimiento, al menos superficial, de los conceptos marxistas y, sobre todo, gente para que la palabra ’revolución’ significaba algo en términos de acción práctica. Los escritos de Rosa Luxemburgo buscan iniciar al marxismo, sino mostrar la importancia del marxismo para aclarar los problemas a los que se enfrentaba el movimiento obrero.

    Aún así, creo que son una buena introducción al marxismo, por varias razones: 1) buscan toda la claridad posible; 2) no presentan al marxismo como una simple teoría académica -no lo presentan como el 90% de las introducciones actuales- ni como una simple teoría económica -sin relación con otras esferas de la acción humana-: es decir, no lo presentan fuera del contexto global de la acción humana; 3) intentan aclarar muchas de las oscuridades que quedaron en la exposición de Marx, debido a que muchos de sus escritos se publicaron postumamente y sin que el autor los repasase; 4) están escritos en polémica con las corrientes electoralistas del movimiento obrero de su época y esas corrientes usaban ya los argumentos que usan hoy los que niegan la lucha de clases (tanto desde una perspectiva moderada que afirma que sólo se pueden y se deben conseguir reformas del capitalismo, como desde una perspectiva ultramegasuperradicalmente pura).

    En este enlace pueden encontrarse muchos escritos de Rosa Luxemburgo. Hay entre ellos uno aparentemente menor, pero muy interesante, ’Estancamiento y progreso del marxismo’ (1903), del que tomo las siguientes citas:

    La más valiosa de sus enseñanzas, la concepción materialista dialéctica de la historia, no se nos presenta sino como un método de investigación, unos cuantos pensamientos geniales que nos permiten entrever un mundo totalmente nuevo, que nos abren perspectivas infinitas para el pensamiento independiente, que le dan a nuestro espíritu alas para volar audazmente hacia regiones inexploradas.

    Sin embargo, incluso en este terreno la herencia marxista, salvo pocas excepciones, no ha sido aprovechada. Esta arma nueva y espléndida se herrumbra por falta de uso; la teoría del materialismo histórico está tan incompleta y fragmentaria como nos la dejaron sus creadores cuando la formularon por primera vez.

    No puede afirmarse, pues, que la rigidez y el acabado de la estructura marxista sean la explicación de que sus herederos no hayan proseguido la edificación.

    Se nos suele decir que nuestro movimiento carece de personas de talento capaces de elaborar las teorías de Marx. Esa carencia es de larga data; pero la carencia en sí exige una explicación, y no puede plantearse como respuesta al interrogante fundamental.
    Debemos recordar que cada época forma su propio material humano; que si un periodo realmente exige exponentes teóricos, el periodo mismo creará las fuerzas necesarias para la satisfacción de esa exigencia.

    ... Desde el punto de vista científico, hay que considerar que el tercer tomo de El capital completa la crítica de Marx al capitalismo. Sin este tercer volumen no podemos comprender la ley que rige la tasa de ganancia; ni la división de la plusvalía en ganancia, interés y renta; ni la aplicación de la ley del valor al campo de la competencia. Pero, y esto es lo principal, todos estos problemas, por importantes que sean para la teoría pura, son relativamente poco importantes desde el punto de vista de la lucha de clases. En lo que a ésta concierne, el problema teórico fundamental es el origen de la plusvalía, o sea la explicación científica de la explotación, junto con la dilucidación de la tendencia hacia la socialización del proceso de producción, es decir, la explicación científica de las bases objetivas de la revolución socialista.

    Ambos problemas encuentran solución en el primer tomo de El capital, que deduce que la “expropiación de los expropiadores” es el resultado inevitable y definitivo de la producción de plusvalía y de la concentración progresiva del capital. Con ello queda satisfecha, en cuanto a teoría, la necesidad esencial del movimiento obrero. Los obreros, partícipes activos en la lucha de clases, no tienen un interés directo en la forma en que la plusvalía se distribuye entre los distintos grupos de explotadores; o cómo, en el curso de esta distribución, la competencia provoca ajustes en el proceso de producción.

    Es por eso que, para la generalidad de los socialistas, el tercer tomo de El capital sigue siendo un libro cerrado.


    ... En la historia de luchas de clase anteriores, la clase aspirante al poder (como el Tercer Estado en tiempos recientes) podía anticipar su dominio político instaurando un dominio intelectual, en la medida en que, siendo una clase dominada, podía instaurar una nueva ciencia y un nuevo arte contra la cultura obsoleta del periodo decadente.

    El proletariado se halla en situación muy distinta. En tanto que clase no poseedora, no puede crear espontáneamente en el curso de su lucha una cultura intelectual propia, a la vez que permanece en el marco de la sociedad burguesa. Dentro de dicha sociedad, mientras existan sus bases económicas, no puede haber otra cultura que la cultura burguesa. Aunque ciertos profesores “socialistas” proclamen que el hecho de que los proletarios vistan corbata, utilicen tarjeta y manejen bicicletas son instancias notables de la participación en el progreso cultural, la clase obrera en cuanto tal permanece fuera de la cultura contemporánea. A pesar de que los obreros crean con sus manos el sustrato social de esta cultura, sólo tienen acceso a la misma en la medida en que dicho acceso sirve a la realización satisfactoria de sus funciones en el proceso económico y social de la sociedad capitalista.

    La clase obrera no estará en condiciones de crear una ciencia y un arte propios hasta que se haya emancipado de su situación actual como clase.

    ... Sólo en la proporción en que nuestro movimiento avanza y exige la solución de nuevos problemas prácticos nos internamos en el tesoro del pensamiento de Marx para extraer y utilizar nuevos fragmentos de su doctrina. Pero como nuestro movimiento, como todas las empresas de la vida real, tiende a seguir las viejas rutinas del pensamiento, y aferrarse a principios que han dejado de ser válidos, la utilización teórica del sistema marxista avanza muy lentamente.

    ... las condiciones sociales de la existencia proletaria en la sociedad contemporánea, condiciones desentrañadas por primera vez por Marx, se desquitan con la suerte que le imponen a la propia teoría marxista. Aunque esa teoría es un instrumento sin igual para la cultura intelectual no se la utiliza porque, imposible de aplicar a la cultura burguesa, trasciende enormemente las necesidades de la clase obrera en materia de armas para la lucha diaria. Recién cuando la clase obrera se haya liberado de sus condiciones actuales de existencia, el método de investigación marxista será socializado junto con todos los demás medios de producción para utilizarlo en beneficio de la humanidad en su conjunto y para poder desarrollarlo en toda su capacidad funcional.

    Las difíciles cuestiones sobre el huevo y la gallina de la revolución que Rosa Luxemburgo enuncia en este escrito (hay que formarse para combatir la organización social que impide la formación) fueron revisadas por Daniel Guerín en un libro que ya tiene unos años pero es todavía interesante -quizás ha recobrado interés en estos días en que todavía no se ha valorado el ’movimiento indignado’-: Rosa Luxemburg y la espontaneidad revolucionaria.

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  • Divulgando a Marx: crisis de sobreproducción

    24 de diciembre de 2011 07:58

    Un .pdf con una explicación del concepto de crisis de sobreproducción, vinculándolo con hechos económicos recientes: El capitalismo en punto muerto

    El sistema ha llegado a ser tan productivo que no puede producir. Ésta es la última contradicción del capitalismo, que Marx rastreó hasta su fin lógico y científico: la ley general de la acumulación capitalista.

    Empezar por leer textos de Marx es muy pesado; pero si uno empieza por leer cosas sobre historia de la tecnología, puede acabar encontrando que los textos de Marx le vienen bien para entender mejor esa historia tan divertida. Tal vez una buena introducción al .pdf de introducción a la crisis de sobreproducción es este articulillo, no pensado para servir de introducción a Marx (¿o sí?): La virtud de la avaricia.

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  • Divulgando a Marx

    25 de marzo de 2012 14:56

    Más sobre el significado de ’sobrecapacidad’ en la economía marxista, con aplicaciones a la situación actual: http://rolandoastarita.wordpress.co...

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  • Divulgando a Marx: Marx, Freud y el Estado

    26 de mayo de 2012 17:30

    Enlace a entrevista con Carlos Fernández Liria: Infancia y ciudadania en el capitalismo

    ... Al estudiar el capitalismo, estas leyendo El Capital de Marx y parece que estas estudiando economía, pero a la hora de plantearte la acción política frente al capitalismo, inmediatamente te surgen un montón de problemas que no están en El Capital ni los puedes agotar leyendo El Capital y ahí, para mí, hay que abrirle una puerta a algo así como Freud.

    ... El capitalismo no logra agotarlo todo porque la reproducción de la fuerza de trabajo no se hace en la fábrica, los obreros siguen naciendo de sus madres y eso tiene muchas consecuencias que no estaban previstas por la Ilustración. Hubo que esperar a Freud para pensar en ello. No basta estudiar el capitalismo sino también a los que tienen que soportarlo. O sostenerlo. O luchar contra él. La consecuencia de que el capitalismo se vuelva insoportable puede ser la revolución o puede ser el fascismo, por ejemplo.

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  • Enlace: Lo que toda ambientalista necesita saber sobre el capitalismo

    Algunos ambientalistas sienten que es posible resolver la mayoría de los problemas ecológicos mediante algunos ajustes a nuestro sistema económico, introduciendo una mayor eficiencia energética y reemplazando los combustibles fósiles con nergías "verdes"... Existe un movimiento hacia prácticas "verdes" que se utiliza como herramienta de mercadeo, o para mantenerse al paso de otras compañías que alegan la utilización de dichas prácticas. No obstante, dentro del movimiento ambientalista, existen quienes tienen claro que meros ajustes técnicos en el sistema productivo vigente no serán suficientes para resolver los dramáticos y potencialmente catastróficos problemas que encontramos.

    ... Nuestra opinión es que la mayoría de los críticos problemas ambientales que tenemos están ocasionados, o magnificados, por el funcionamiento de nuestro sistema económico. Inclusive los temas relacionados con el crecimiento de la población y la tecnología pueden ser mejor apreciados en términos de su relación con la organización socioeconómica de la sociedad. Los problemas ambientales no son resultado de la ignorancia humana o de una codicia innata. No se presentan porque los empresarios que dirigen grandes corporaciones sean moralmente deficientes. En cambio, debemos observar el patrón fundamental de funcionamiento del sistema económico (y político - social) para encontrar respuestas.

    Más información:

    Imperialismo ecológico. La maldición del capitalismo

    Organizando la revolución ecológica

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  • Por el importantísimo historiador recientemente fallecido Eric Hobsbawn:

    http://es.scribd.com/doc/63903664/H...

    (Siento que sea un archivo de scribd: si no lo entiendo mal, scribd ya no es gratuito para imprimir o descargar, pero sigue sirviendo para leer).

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  • Enlace: http://www.mientrastanto.org/boleti...

    El problema fundamental estriba en que Alemania ha optado por una vía que podríamos llamar “neomercantilista” (consistente en copiar las políticas mercantilistas del siglo XVII) orientada a obtener un gran superávit comercial. Ello se ha conseguido mediante la combinación de diversos procesos: el posicionamiento en productos con competencia limitada en el mercado, la reducción de costes fundamentada tanto en la externalización de partes del proceso productivo a países con bajos salarios (especialmente de Europa del Este) como en la reducción interna de los salarios (aunque ésta no ha sido tan fuerte en el sector industrial como en el de servicios). Esta reducción de los salarios, particularmente aguda en el caso de los empleos de servicios y en la proliferación de “minijobs” que afectan a 8 millones de personas (más o menos una legalización de la economía informal), se traduce en una fuerte reducción de las importaciones de bienes de consumo procedente del Sur de Europa. En definitiva, Alemania, una buena muestra de las consecuencias de adaptar la economía a los términos de la competitividad internacional, ha conseguido un superávit excesivo a base de hundir las economías de otros países. Puede que la historia sea demasiado simplista, pero indica una de las cuestiones clave a resolver: una economía integrada no puede basarse en la competencia, sino en desarrollar mecanismos de cooperación que den resultados positivos para todos. Ni muchos de los alemanes se benefician del proceso ni está claro que la depresión del sur de Europa, agravada por las políticas de ajuste presupuestario, acaben por afectar al propio modelo alemán, como ya está indicando el escuálido crecimiento del último trimestre.

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  • La editorial Akal difunde en abierto un artículo del geógrafo marxista David Harvey en el que éste resume, muy claramente, sus ideas sobre la ciudad: http://newleftreview.es/article/dow...

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    • Reseña de ’El enigma del capital’, el último libro de David Harvey publicado en castellano: http://www.fantasymundo.com/articul...

      ... Ya son bastantes las obras sobre el análisis de la crisis del sistema capitalista. Por eso cada novedad tiene el terreno más enfangado para distinguirse de las demás, y ne
      cesita de cada vez mayores esfuerzos para diferenciarse y destacar claramente entre todas las obras disponibles. Mientras que el lector, por su parte, asiste con creciente confusión a análisis contradictorios, ofertas inflacionarias y una supuesta especialización de profesionales que se contradicen constantemente o utilizan datos que, aunque aparentemente muestran lo mismo, no es así.

      Con un mapa así de embrollado, cualquier obra capaz de sistematizar y poner claridad es bienvenida y, personalmente, creo que con ‘El enigma del capital y la crisis del capitalismo’ (Akal, 2012, disponible en FantasyTienda), del profesor David Harvey (Inglaterra, 1935), hemos encontrado una obra capaz de hacerlo...

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  • Divulgando a Marx

    7 de noviembre de 2012 19:01

    Vídeo sobre la contradicción entre valor de uso y valor de cambio: http://marxismocritico.com/2012/10/...

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  • Divulgando a Marx: Antología de ’El capital’

    17 de noviembre de 2012 21:05

    La editorial Alianza de Madrid ha editado en su colección de bolsillo una ’Antología’ de textos de los tres libros de ’El capital’ de Marx. Los textos en castellano se han tomado de la traducción de Manuel Sacristán y la selección y prólogo de César Rendueles. En la selección se ha intentado guardar un equilibrio entre los fragmentos de tipo histórico y los de tipo económico. El prológo contiene una pequeña biografía de Marx y ofrece una síntesis del argumento básico de ’El capital’y de las dificultades para interpretarlo. El libro tiene 521 páginas, índices incluidos, y cuesta doce euros.

    Algunos párrafos de la introducción de César Rendueles:

    Marx es tan característicamente moderno como la penicilina, la radio, el arte abstracto o la iluminación de las calles. Su diagnóstico y explicación de la sociedad industrial están profundamente imbricados en una percepción de su época, común a sus contemporáneos, como un momento épico y de aurora, contradictorio y conflictivo pero también esperanzador: un tiempo en cierto sentido atroz, pero con el que, en cualquier caso, había que comprometerse, sobre el que no se podía renunciar a intervenir.

    Lo característicamente marxista ... es ... la idea de que existe un futuro que proyectar, que hay grandes transformaciones que afectan a dimensiones cardinales de la vida social que merece la pena emprender... Marx resulta impenetrable desde el melancólico cinismo postmoderno, para el que es al mismo tiempo demasiado optimista y demasiado pesimista.

    Por un lado, no creía que el ser humano fuera lo suficientemente virtuoso como para que la mera voluntad moral pudiera dar lugar a un mundo justo. La mejora de las condiciones materiales a través de un uso colectivamente inteligente del desarrollo tecnológico es una condición de posibilidad de una igualdad política no heroica, es decir, factible. Por otro lado, confiaba en que no seríamos tan necios como para seguir soportando indefinidamente un uso socialmente subóptimo de la tecnología que nos impide desplegar nuestros mejores potenciales como personas. Creía que los desheredados tendrían el empeño, del que la burguesía carecía, para aprovechar las oportunidades que nos ofrece la marcha arrolladora de la razón científica y política... Hay algo profundamente verdadero en la imagen de un guerrillero estudiando economía política en medio de la jungla.

    ’El capital’ recoge enteramente esta tensión del pensamiento marxista. Así, ha dado pie a lecturas tan opuestas que resulta difícil creer que se refieran a la misma obra... Trata de encontrar núcleos estables de inteligibilidad en el caos del proceso de industrialización, una dinámica histórica acelerada que simultáneamente trastocó de arriba abajo regularidades culturales milenarias y sacó a la luz la densidad y la potencia misma del vínculo social. ’El capital’ se enfrenta a una experiencia novedosa y ubicua en el mundo moderno: por primera vez en la historia de la humanidad, de forma generalizada, las grandes cuitas colectivas no pertenecen al orden de la necesidad natural -como las sequías, las epidemias o los terremotos-, sino que son consecuencia de una organización social y cultural manifiestamente contingente que admite no sólo la explicación racional sino, sobre todo, la innovación práctica.

    ’El capital’ es la obra de una vida, el resultado de un esfuerzo intelectual continuado que se prolongó a lo largo de más de tres décadas de frecuentar la filosofía, la economía, la sociología, la estadística, la historia o la teoría política e implicó tanto una transformación intelectual personal de su autor como una intervención profundamente renovadora en esas disciplinas.

    ... Marx expone la caída tendencial de la tasa de beneficio como una ley fundamental del capitalismo. Sin embargo, la argumentación de Marx resulta más convincente si se lee, en términos más mundanos, como la identificación analítica de un dilema práctico característico de la civilización moderna, esa extraña civilización empeñada en reducir al mínimo la carga de trabajo a través de la extensión enfebrecida de la automatización y que, simultáneamente, condiciona la subsistencia material de sus miembros al trabajo asalariado.

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  • Guía de lectura para ’El fantasma de Karl Marx’ -editorial Errata naturae, colección "Los pequeños platones"-: http://www.erratanaturae.com/index....

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  • "Marx consideraba el supuesto histórico del modo de producción capitalista, la existencia de trabajadores “libres” en dos sentidos: en que hubieran sido “liberados” de los medios de producción (en particular, los campesinos de sus lotes de tierra e instrumentos de trabajo), y que fueran libres de concurrir al mercado a vender su fuerza de trabajo. Muchas veces se piensa que la utilización por Marx del término “libre” en el primer sentido tiene una carga irónica. Sin negar que pueda haber algo de esto, lo esencial sin embargo es que el término parece vincularse con la idea de que el modo de producción capitalista cumple un rol progresivo con respecto a las formas de producción anteriores. Hasta donde alcanza mi conocimiento, el autor que mejor ha explicado la cuestión es Gerald Cohen...".

    "Cohen comienza su artículo diciendo que en el Manifiesto Comunista Marx satirizó a aquellos que combatían el capitalismo en nombre de los valores tradicionales que estaba erosionando el modo de producción capitalista. Sostuvo que la respuesta de esos críticos era ciega a las posibilidades que crea el capitalismo, y que realiza parcialmente. A diferencia de los críticos románticos del capitalismo, Marx consideraba que entre los males de la sociedad capitalista existían aspectos positivos que deberían ser preservados y desarrollados en un futuro socialista".

    ... "El texto de Cohen echa luz sobre uno de los aspectos de la concepción de Marx que más dificultades presenta para aquellos que la abordan desde esquemas de pensamiento “blanco o negro”, y no hay alternativa... El capitalismo no solo es un sistema basado en la explotación, que genera alienación, guerras, desocupación o envía al pauperismo a millones. También genera, indisolublemente vinculado al desarrollo de las fuerzas productivas que promueve, las posibilidades materiales y sociales de la liberación de los oprimidos y explotados... Los socialistas utópicos solo encontraban males en el capitalismo (“el mundo es inmundo”, como me decía un dirigente de izquierda, hace unos años), y por eso proyectaban en sus cabezas un mundo ideal, completamente cortado de lo existente. En Marx y Engels, por el contrario, es a partir de lo existente, de lo que el propio capitalismo genera (la contradicción entre el capital y el trabajo, entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción), que se desarrolla el antagonismo y la lucha de clases. Por eso también, la crítica del marxismo es interna, inmanente, al propio sistema de producción... Mis diferencias con el habitual y dominante (en la izquierda) socialismo pequeño burgués (en sus diversas expresiones, estatistas burguesas, nacionalistas burguesas, o románticamente reaccionarias), tienen como punto de partida esta diferente concepción".

    Fuente: http://rolandoastarita.wordpress.co...

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