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Cuatro guardias civiles al banquillo por torturas: "Me bajaron los pantalones y las bragas a la fuerza"

Viernes.17 de marzo de 2017 211 visitas Sin comentarios
Comienza el juicio contra los agentes que estuvieron a cargo de la custodia de Sandra Barrenetxea, detenida en febrero de 2010 por su vinculación con Ekin. #TITRE

DANILO ALBIN @danialri

La Audiencia de Bizkaia ofrecerá desde este martes una foto muy poco habitual. Será una foto pixelada, en la que se esconderán las identidades de sus protagonistas: cuatro guardias civiles acusados de torturas y abusos sexuales contra Sandra Barrenetxea, detenida en 2010 por su supuesta vinculación con la organización Ekin, un colectivo de la izquierda independentista que la Audiencia Nacional situó en el entorno de ETA. Tras permanecer incomunicada en Bilbao y Madrid, la joven denunció que había sufrido todo tipo de vejámenes. Ahora tendrá que rememorarlo delante de un tribunal.

“Parece mentira que mi caso, por haber llegado a un juzgado, sea la excepción en vez de la norma”, declaró Barrenetxea a Público en las horas previas al juicio. El testimonio de esta joven vizcaína se remonta a la madrugada del 14 de septiembre de 2010. Aquella noche, la Guardia Civil puso en marcha una amplia operación policial contra Ekin que se saldó con nueve detenciones. La redada se produjo en un momento muy especial: nueve días antes, ETA había enviado un video a la BBC en el que anunciaba el “cese de las acciones defensivas”, lo que significó un paso clave de cara a su posterior anuncio –formulado en octubre de 2011- de abandonar definitivamente la violencia.

Me levantaron el niki y como me quitaron el sujetador, me quedé con los pechos al aire

De acuerdo al expediente judicial, los tormentos contra esta joven vizcaína –que ya había sido detenida en 2006- habrían comenzado durante su traslado a Madrid. “Se pusieron a amenazarme y me decían cosas para que recordara la anterior detención. Los dos de atrás empezaron a golpearme, empujarme, gritarme, insultarme... Yo no dije ni mi nombre y actuaban cada vez más violentamente. Empezaron a tocarme, a proferirme insultos sexistas... Me levantaron el niki y como me quitaron el sujetador, me quedé con los pechos al aire. Me bajaron los pantalones y las bragas hasta los tobillos, por la fuerza, hasta que me rompieron los pantalones. El de delante me abrió las piernas por la fuerza y mientras tanto el resto continuaba gritando, amenazando y propinándome golpes en la cabeza”, puede leerse en su denuncia.

La joven asegura que los malos tratos fueron constantes durante el viaje. “No sé si fue antes o después pero entre golpes me hicieron la bolsa dos veces y me pusieron una supuesta pistola en la mano derecha diciendo que era una ‘huérfana’. A intervalos me dejaban en paz para ver si me tranquilizaba, pero enseguida empezaban los golpes, insultos, amenazas, empujones... Las humillaciones y mofas de mi persona, en todo momento”, describió Barrenetxea.

Su duro testimonio también apunta hacia los calabozos de la Dirección General de la Guardia Civil. “Cuando llegamos a Madrid, me metieron en una sala (la misma que la vez anterior) y allí otra vez golpes, empujones, ejercicio físico, insultos, gritos, me subieron la camiseta y me bajaron los pantalones, posturas forzadas... Me pusieron la parte de arriba del cuerpo encima de una mesa con el culo hacia fuera y me dijeron que me iban a violar. Me echaron agua entre las piernas y empezaron a jugar tocándome el culo con una cuerda”, señala en otro párrafo.

Cámaras apagadas

En ese contexto, la militante abertzale asegura que “había cámaras, pero no estaban encendidas”. Se trata de uno de los aspectos que deberán valorar los jueces de la Audiencia de Bizkaia en el procedimiento que comienza este martes y se prolongará hasta el viernes. En el juicio declararán los cuatro guardias civiles que estuvieron a cargo de su custodia. A lo largo de esta semana también declararán –además de la propia Barrenetxea, que lo hará el miércoles- el forense de la Audiencia Nacional que la visitó durante su detención, así como varios psicólogos que han tenido algún tipo de relación con este caso.

La Fiscalía ya ha anunciado que ni siquiera se presentará al juicio, ya que descarta que se produjesen malos tratos. Por su parte, la abogada Jone Goirizelaia –representante legal de la denunciante- reclama 19 años de cárcel para cada uno de los acusados –diez por agresión sexual, seis por torturas y tres por lesiones-.

"Me volvieron a amenazar con violarme"

“Me hicieron la bolsa tumbada en la cama, dos me cogían de las piernas y de las manos y el otro me pegaba la bolsa a la cara, así unas tres veces –continúa su denuncia-. Me volvieron a amenazar con violarme. Me pusieron una pieza metálica en la mano y me decían que me la iban a meter por la vagina y por el ano. Golpes en la cabeza, posturas forzadas y ejercicios físicos (sentadillas hasta caerme, cuclillas...). De ahí a otra sala. Era de día pero ellos me decían que todavía era de noche. Allí empezaron a golpearme en la cabeza y empecé a decir algo: dónde trabajaba... Me echaban agua por la cabeza y en la cara para que no me durmiera”.

De los calabozos al TEDH

Siete años después de su detención, el caso de Barrenetxea no sólo está en la Audiencia de Bizkaia: su aterrador relato también forma parte del informe elaborado recientemente por la Fundación Euskal Memoria (Memoria Vasca), que ha conseguido documentar 5.657 casos de vejámenes por parte de funcionarios públicos desde 1960.

“Respecto de la autoría de las detenciones en las que se han producido torturas, un total de 2.677 se refieren a la Policía Nacional (47%), otras 2.348 a la Guardia Civil (41%), la Ertzaintza protagoniza otros 407 casos consignados (7%), mientras que cuerpos de seguridad de otros estados son responsables de la mayoría de casos restantes”, señala el estudio, cerrado el pasado 31 de diciembre. Por su parte, el Instituto Vasco de Criminología –encargado de elaborar un estudio sobre este tema para el Gobierno Vasco- cifra el número de personas torturadas en 4.009.

A diferencia de lo ocurrido con el testimonio de Barrenetxea, la mayoría de esos casos no fueron investigados ni llegaron a los juzgados. Así lo ha denunciado en varias ocasiones el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que ya acumula seis condenas contra España por negarse a aclarar lo que ocurre en sus calabozos.

Público

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