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Cuando el boicot se nos va de las manos

Lunes.12 de junio de 2017 114 visitas Sin comentarios
Atroz con leche. #TITRE

No puedo con Jorge Cremades y su humor. Más allá de otras consideraciones ideológicas, me parece infantil, simplón y menos elaborado que las reglas del juego de las canicas. Por eso yo nunca iría a verlo en directo. Algún vídeo suyo sí que he visto, pero una vez constatado el rollete que lleva el chaval, con ese humor que huele a tuno, a piso de estudiantes de la uni y a golden cuñao, como que paso de perder el tiempo.

¿Me parece machista? Sí, pero no más de la media nacional ¿Me parece homófobo? No tanto. Son chistes tan blandos que a mí no me hieren, y aunque lo hicieran, siempre trato de ser muy respetuoso sobre todo con el humor, porque anda que no me rio de cosas que a otra gente ofende y me sentaría fatal que no me dejaran decirlas. Dicho esto, tan legítimos son los chistes de Cremades como las protestas. Pero una cosa son las protestas y otra impedir que haya gente que lo vea si quiere verlo. Y eso es lo que pasó en Barcelona el 9 de Junio.

Antes de Cremades existió Arévalo y en mi vida jamás me planteé ponerme en la puerta de su espectáculo para impedir que entraran a verlo…¿Estamos locos? Estás acciones ten por seguro que tienen un efecto boomerang y un día te descubrirás en la puerta de un cine porque no te dejan ver La vida de Brian o en la puerta de un teatro porque no te dejan ver Priscilla.´Ponte en ese escenario, imaginalo y verás como te sienta.

Pero más allá de eso, me da la impresión de que hay una generación que no ha entendido para nada la libertad de expresión y su mayor característica; a veces jode. Es esa gente que a la primera de cambio te dicen que “`prohibirían” Sálvame o que quitarían Eurovision porque no es verdadera cultura… Con lo fácil que es no verlo, hay que ver el coñazo que dan.. Si me parece mal que se multe a tuiteros por hacer chistes, también me parece de pena que se impida ver a Cremades. Eso tiene un nombre y se llama cen-su-ra. Ejercida por ciudadanos y no por el estado, pero censura es.

Que yo tenga que estar explicando conceptos tan simples para recordarle a cierto sector de la izquierda que no hay nada más sagrado que la libertad de expresión (aunque joda) es terrible. Como terrible es que tenga que aclarar (por si las moscas) que por supuesto creo que la libertad de expresión tiene como limite el delito o la apología del delito. Lo que tengo claro es que en esta espiral de susceptibilidades y censuras, los que más vamos a perder somos nosotros. Y nos vamos a arrepentir durante toda nuestra vida.

No te gusta Cremades, no lo veas, como si no te gusta el matrimonio gay, no te cases. El concepto es el mismo. La ley del embudo para estos casos no vale. Ni la mandíbula de cristal con el puño de hierro. O jugamos todos o alguien (facha) va a dar un puñetazo en la mesa y nos quedaremos sin jugar. Y eso va a joder. Mucho. Más que un chiste de Cremades.

Y como parece que hay que volver al principio de todo para explicar conceptos básicos, vayamos al siglo XVIII y recordemos una frase que NO dijo Voltaire (sino Evelyn Beatrice Hall):

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo

Fuente: http://atrozconleche.com/2017/06/10...

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