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Conocer a Mahatma Gandhi

Sábado.27 de junio de 2015 326 visitas Sin comentarios
Correo Tortuga - Jesús Ojeda. #TITRE

El 7 de septiembre de 1947 Gandhi escribió en bengalí como expresión que resumía su trayectoria vital: “Mi vida es mi mensaje”, un tiempo posterior, también lo recordaría de igual forma la hija de Nehru, Indira Gandhi: “Más que sus palabras, su vida fue su mensaje”, hace un año la Casa de la India en Valladolid programaba muy acertadamente una exposición bajo este título (El Norte de Castilla, 15/01/2009). Si deseamos entrar en el conocimiento del mundo oriental, tenemos abierto un camino con el estudio de la personalidad de Mohandas Karamchand Gandhi. No sobra afirmar desde un principio que estamos ante un hombre extraordinario, egregio en sus palabras y en sus acciones, sincero hasta límites increíbles y lleno de bondad y de autocrítica, “vale más parecer infiel a los ojos del mundo que serlo con nosotros mismos”, estamos, por tanto, ante un ser excepcional.

Han transcurrido más de sesenta años. En la distancia y analizando el tiempo que ha pasado, con los ojos de un occidental y desde la perspectiva de un observador sin entrar en estudios más profundos sobre un país sorprendente como es la India, vemos que es poseedor de un mortífero arsenal de armas nucleares, presume de un potente ejército, tiene unos índices de crecimiento superiores al 8%, aunque en estos últimos meses está su economía en franco decrecimiento, con tres de cada cuatro de sus habitantes en niveles de supervivencia, en un umbral de pobreza por debajo de medio dólar al día, con un sistema de castas vigente aún a pesar de su abolición legal y con reconocimiento constitucional de la discriminación positiva a favor de los intocables (dalits), en donde abundan los partidos políticos que defienden los intereses de casta.

Es cierto que la figura de Gandhi se ha convertido en leyenda, en material de libros, en sujeto de conferencias y discursos, en imagen de monumentos, en nombre de calles, bibliotecas, librerías, centros culturales, en películas premiadas. La comprensión de Gandhi, incluso en vida, no ha sido estática y definitiva, sino que se ha movido desde la fidelidad no cuestionada a un estado precavido y de cauteloso escepticismo. Y ello lo vemos reflejado en parte en sus biógrafos, desde los más tempranos a los que han publicado más recientemente un relato de su vida; entre ellos se entremezclan quien le pudo entrevistar, o conocer por sus escritos, o ser su secretario particular, o quien desde el eco de sus gestos se sintió interesado por su personalidad, o se dedicó a analizar su pensamiento o comprometió su esfuerzo intelectual por seguir el curso hacia la independencia de la India. Un repaso cronológico nos llevaría a la lectura de Roman Rolland (1956), Louis Fischer (1950), Camille Brevet (1962), Ana Fraga (1967), Susanne Lessier (1976), Domique Lapierre y Louis Collins (1975), T.K. Mahadevan (1974), Emma Godoy (1982), Giorgio Borsa (1984), Heine Rau (1987), Javier Covo Torres (1988), Jorge Megía Prieto (1990), Stanley Wolpert (2001), Peter Ruhe (2001), Catherine Clement (2008), … Medevev Desai, Pyarelal Nayar, Lanza del Vasto, Vinoba Bhave…, de su nieto Rajmohan Gandhi, a su seguidora más cercana Sushila Nayar, pasando por Stephen Hay y su estudio meticuloso de los primeros años de la vida de Gandhi, en donde podemos ver la importancia de la doctrina del jainismo para la filosofía gandhiana.

Ello no sería suficiente para una indagación más próxima si no se accediese a lo expresado por el propio protagonista; la editorial Navajivan Press de Ahmedabad, donde Gandhi fundó su primer ashram indio, un modelo de vida comunal, ha publicado la totalidad de los noventa volúmenes: The Collected Works of Mahatma Gandhi, que recogen todas las cartas (las que escribió y recibió) así como sus escritos y discursos, dicha publicación se ha venido realizando entre 1967-1984. Gandhi creía que el crecimiento de la personalidad de un hombre es proporcional a la fe en la bondad de la gente y en la verdad, y a la práctica de esos valores. Esto sólo es posible cuando se identifica cada vez más con un círculo incrementándose infinitamente hasta que circunfiere a toda la humanidad e incluso a todo ser vivo. Él juzgaba el valor y la vitalidad de las instituciones sociales por su capacidad de sostener tal crecimiento
"no puedo tolerar la menor concesión a la mentira en mis escritos. Estoy dispuesto a rechazar todo lo que se consiga con mengua de la verdad y, por otra parte, estoy convencido de que no hay mas religión que la verdad". Gandhi fue siempre un ardiente defensor de la verdad. Se trataba de una verdad que cada uno debía buscar de acuerdo con su entendimiento y su inteligencia para luego aplicarla a todos los actos de la vida. La verdad era para él como una brújula que guiaba las actividades esenciales de su vida en lo político, lo social, lo religioso, lo familiar y lo personal.

Un hombre real con una personalidad compleja, llena de contradicciones, de una riqueza subyugante en astucia y persuasión. Él, que tras dejarse abrazar por el tapas del arrojo, enseñó a olvidar el miedo a sus seguidores frente a la tiranía colonizadora inglesa, no permitía que la luz encendida junto al lecho se apagase porque le daba pavor la obscuridad. Si bien es verdad que el elemento básico para su comprensión lo hallamos en la dialéctica de su palabra y de su acción, la comunicación con sus compatriotas rozaba en algunas cuestiones de sus análisis con lo excéntrico. Al renunciar a las relaciones sexuales (brahmacharya), hizo entrega con completa dedicación de su pasión a una causa política y desinteresada a favor de la independencia de la India y de los más desfavorecidos.

En consecuencia algunos personalidades indias, al celebrarse el sexagésimo aniversario de su muerte, invitaban a “reinventar la figura del Mahâtma” y a expandir sus valores olvidados de nuevo entre la gente: “Ahora miramos hacia Occidente en busca de información sobre él. Es como si estuvieramos importando a (nuestro propio) Gandhi del extranjero, ironizaba el subdirector del Museo Nacional de Gandhi A.D. Mishra. Por su parte Dhiru Netha, presidente de la Junta de Expertos del museo Mani Bhawan, opinaba que la India aún recuerda a Gandhi: “sus enseñanzas son eternas, impregnan la vida de la India. Lo llevamos con nosotros” (Cfr.http://www.soitu.es/soitu/2008/01/3...,[Consulta:26 de enero de 2010]) Y para el profesor de Historia de la Universidad de Delhi, Debes Vijay la India tiene una deuda impagable con Gandhi: el legado de ser una democracia

Jesús Ojeda, profesor de Ciencias Sociales

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