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Carta de Diego Pastor, objetor electoral en Barcelona

Domingo.25 de mayo de 2014 751 visitas Sin comentarios
Correo Tortuga. #TITRE

Carta del ciudadano que alega “Objeción de Conciencia” para no participar como miembro de una mesa electoral.

Diego Pastor, el joven que ha presentado su recurso de alegación por objeción de conciencia ante la junta electoral, en ’La Ciutat de la Justicia’ de Barcelona, se arriesga a delito penal.

Hola, soy Diego Pastor.

El pasado 14 de Mayo me notificaron por teléfono que había sido elegido por sorteo para formar parte como miembro suplente en la mesa electoral de mi localidad. Mi primera reacción fue de alegría:

"Por fin gano algo!, por fin gano un sorteo!". Luego quise escusarme con mi interlocutor, que se había identificado como representante de la Junta Electoral, y agradeciéndole la confianza por el nombramiento, me veía forzado a no aceptarlo. "No participo en actos electorales, no estoy interesado en ser suplente de la mesa, por favor, ofrezcale este honor a alguien que sí le interese". Me informó que era una obligación, y de no tener causa justificable, y no presentarme el 25 de Mayo a las 08am en mi localidad, incurriría en pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis a veinticuatro meses.

(Me quedé en blanco. Me han llamado a mi número personal para amenazarme con cárcel). Surrealista.

Le comuniqué que además de no estar interesado, hacía un año que ya no residía en mi localidad porque al quedarme desempleado no pude afrontar la hipoteca de mi piso, ahora lo tengo alquilado a unos extraños, y vivo con mis padres en una localidad diferente.

Mi interlocutor lamentó mi situación y me informó que esas no serían causas justificables.

"Ud sigue empadronado en su antigua localidad, el cargo de miembro es obligatorio", dijo.

No me lo podía creer, pretendían obligarme a participar en un acto electoral en contra de mi voluntad,
y bajo amenaza de prisión y multa.

Amenazar bajo castigo se llama coacción. La obligación se llama cohibición de libertad. Y ejercer el cargo obligado se llama realizar tareas de servidumbre.

Increíble, la Ley Electoral Española viola varios artículos de la Declaración de los Derechos Humanos, aún peor, viola la propia Constitución Española.

Yo como ciudadano libre y español, tengo el derecho a participar o no en la política de mi país.

Mi ética, mi deber hacia mi felicidad, me aparta del ejercicio político. Mi conciencia ha hecho que desde que tengo uso de ésta, los actos político-electorales no me hayan llamado la atención, ni la curiosidad, nisiquera los he llegado a comprender. Pero creo que también se puede entender, que la no participación en actos electorales es una forma de participación en el gobierno del país.

- Entonces, tras la notificación de mi requerimiento en la mesa electoral, a mi persona y a mi conciencia le surgen diversos problemas:

La obligatoriedad del acto atenta contra mi libertad de decidir y ser dueño de mi persona.

Participar en un acto político-electoral atenta contra mi ideología, contra mi derecho de practicar mi ideología y contra mi derecho a no participar en la ideología de los demás.

La coacción de atentar contra mi persona vulnera la seguridad que debería proporcionarme el estado. Ahora me siento inseguro en este país.

El castigo de prisión atenta contra mi libertad, mi persona, mi honor y mi futuro.

Es, en basta medida, un castigo desproporcionado. Porque, qué daño hago yo?

Es obvio que bajo esta situación me sienta amenazado y acorralado. La ley electoral no ayuda a los ciudadanos que no queremos participar, sinó todo lo contrario, hace abuso de poder cohibiendo de libertad personal e ideológica, cuando obliga a participar.

Me debo a mi persona y a mi conciencia. Y como buen ciudadano que no quiere interrumpir la buena marcha de los actos electorales de mi país. Debo comunicar mi no participación a la junta electoral para que designen a otro.

No participar conlleva delito penal. En las alegaciones que presento, pido que mi objeción de conciencia sirva como justificación a la no participación del acto y por consiguiente no cometa delito.

Artículo 143 de Delitos electorales:

El Presidente y los Vocales de las Mesas Electorales así como sus respectivos suplentes que dejen de concurrir o desempeñar sus funciones, las abandonen sin causa legítima o incumplan sin causa justificada las obligaciones de excusa o aviso previo que les impone esta Ley, incurrirán en la pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis a veinticuatro meses.

Debemos tener muy presente que las leyes no juzgan ni mandan a prisión, son las personas que interpretan esas leyes las que cometen la acción de juzgar y mandar a prisión.

Según el artículo 143 es delito que Presidente, Vocales y Suplentes abandonen su cargo. Pero no dice que sea delito no querer ser ni Presidente, ni Vocal, ni Suplente.

No existe ningún artículo que haga mención de los ciudadanos que quieran ejercer el derecho de no participar. Como tampoco existe ninguna causa justificable que haga alusión a la conciencia ideológica del ciudadano.
No quiero ponerme a mirar con lupa la legislación, no soy ningún profesional. Pero salta a la vista que algo funciona mal cuando un ciudadano debe defender su derecho a no participar.

Cada vez que un ciudadano defende su libertad, está defendiendo intrínsecamente la libertad de sus compatriotas.

En mi objeción de conciencia, no salgo beneficiado, es un esfuerzo.
Mi objeción de conciencia no es una opción, es el único camino que la vía administrativa me deja abierto para poder defender mi derecho a no participar en una mesa.

Y como tal vía, espero que quienes sean los responsables de juzgarme tengan en cuenta mi buena voluntad en que el proceso electoral de celebre y finalize con normalidad, y acepten mi alegación, como norma o como excepción para proteger la libertad de los ciudadanos.


Ver también:

Objetores y objetoras electorales 2014

¿Por qué y cómo hacer Objeción de Conciencia Electoral?