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Carta a las Farc sobre la masacre de Indígenas Awá e Indígenas en el Conflicto

Miércoles.11 de marzo de 2009 9804 visitas - 12 comentario(s)
Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca-ACIN - Consejo Regional Indígena del Cauca-CRIC #TITRE

"Aprovechamos el canal abierto por la confluencia de Colombianos/as por la Paz, que lidera Piedad Córdoba, con quien nos reunimos previamente, para buscar una comunicación epistolar con ustedes".

ACIN/ CRIC | Nasaacin.org

Kaosenlared

Sabemos que la guerra produce estas situaciones. Pero eso no las justifica. Y por el contrario, nos obliga a resolverlas, y a resolver el conflicto mismo. En eso estamos comprometidos. Queremos que esta carta sirva para abrir un diálogo público con ustedes, que esperamos sea directo y transparente, que ayude a resolver los problemas y a avance en el camino de la paz, y que no agrave la situación. Y esperamos que a ello contribuyan las órdenes que ustedes den para impedir que las amenazas y señalamientos de que hemos hablado se conviertan en una realidad dolorosa para nuestro pueblo.

Santander de Quilichao, Febrero 19 de 2009

Señor Comandante
ALFONSO CANO
y demás miembros del Secretariado

FARC-EP

Montañas de Colombia

Aprovechamos el canal abierto por la confluencia de Colombianos y Colombianas por la Paz, que lidera la Senadora Piedad Córdoba Ruiz, con quien nos reunimos previamente, para buscar una comunicación epistolar con ustedes y poner en consideración las siguientes apreciacionesy cuestionamientos, en el marco de nuestro compromiso expreso y ancestral por la paz, por la solución política del conflicto y por el diálogo y la negociación como camino para construir aquéllas.
Los pueblos indígenas de Colombia y en particular los del Cauca hemos avanzado en los últimos 40 años en precisar nuestro proyecto político estratégico, que podemos sintetizar en tres elementos: 1) La necesidad de transformar el sistema político para que haya justicia, democracia y gobierno de los más, vida buena y armonía con la naturaleza; 2) la necesidad de que en ese nuevo sistema político se respete de verdad y en profundidad el derecho de los pueblos indígenas a gobernarnos y a gobernar los territorios y los recursos naturales, junto a nuestro compromiso y convicción de que la Madre Tierra no es propiedad de nadie (y menos de las transnacionales) sino que debe ser protegida y liberada para que alimente y cuide a todos los seres vivos; y 3) la necesidad de que las relaciones entre los pueblos sean de entendimiento, respeto y solidaridad. Dicho en otras palabras, buscamos un sistema político verdaderamente democrático (y no lo hay), un sistema económico alternativo que no destruya la naturaleza y el ambiente, y una sociedad en armonía.

Todo lo anterior necesita y supone la construcción de la paz. En la urgente consolidación de la paz, hemos llegado a una conclusión simple pero que consideramos verdadera: “No habrá paz para los colombianos y las colombianas, si no hay paz para los indígenas, y no habrá paz para los indígenas si no hay paz para todos los colombianos”. No queremos simplemente ser excluidos de la guerra y sus atrocidades, al tiempo que ésta sigue asolando al país y a los otros pueblos; no queremos meternos en un caparazón mientras la gente se asesina. No. Queremos que la guerra termine.

Humildemente, consideramos que hemos avanzado en todos esos propósitos. En el departamento del Cauca, la organización y la movilización indígenas nos han permitido consolidar ejercicios reales de autogobierno y poder popular, hemos logrado un creciente control sobre territorios y recursos naturales, y persistimos en defender un modo de vida que no acabe con la naturaleza ni con la vida. No somos ingenuos sobre estos logros. Sabemos que son relativos frente al avance del modelo económico extractivista y depredador, que construir gobiernos democráticos de base comunitaria es lento, que defender un modo de vida alternativo en medio del consumismo es a veces imposible. Pero aún así, toda nuestra organización está dispuesta a defender, con todos los medios posibles, estos avances. Porque están encaminados a un propósito justo, y porque entendemos que pueden ser un aporte al conjunto del movimiento popular.

Pero contra estos propósitos que consideramos justos, atentan no solo el modelo económico depredador y el sistema político ilegítimo y mafioso que hoy desgobiernan al país. Públicamente hemos dicho que varios de sus comportamientos y acciones están en abierta contravía con lo que venimos construyendo: mientras nosotros construimos un gobierno municipal popular que le rinde cuentas a los cabildos y a la asamblea de comuneros, ustedes se toman el municipio, destruyen algunas casas y dan pretexto para que la fuerza pública invada las comunidades; nosotros, desarmados y con la cara descubierta, desmontamos las trincheras de la policía del centro de Caldono, Toribío y Jámbaló para que su presencia no afecte a la población civil, mientras ustedes dejan minas antipersona y no tienen ninguna consideración por la gente que no hace parte de la guerra; mientras nosotros sin ningún temor le hacemos juicio a los militares que han asesinado a comuneros indígenas, ustedes secuestran a funcionarios indígenas y no indígenas de la alcaldía de Jambaló para enjuiciarlos por robar dinero, como si no hubiéramos dado muestra de tener capacidad de aplicar justicia comunitaria. Es como si ustedes estuvieran en contra del poder popular y del gobierno directo de los comuneros; un comunero nos decía que pareciera que ustedes estaban por la toma del poder que los pobres y los indios hemos construido con mucho esfuerzo, y habían renunciado a tomarse el poder que tienen los ricos.

Lo que ahora más nos preocupa es la campaña que de tiempo atrás vienen ustedes impulsando para crear estructuras paralelas a las que nosotros hemos construido. Los grupos de milicianos y las iniciativas que ellos mueven dentro de las comunidades, se han convertido en un enorme factor de riesgo para la vida de los indígenas y en una amenaza a la organización. Ustedes saben que las armas enferman a la gente que las carga, los hace más arrogantes y vanidosos frente a los que van desarmados; saben también que muchos jóvenes se meten en esos grupos por razones que no son políticas, a veces incluso para resolver problemas familiares, o para eludir el cumplimiento de obligaciones o sanciones de la comunidad, y casi siempre se trata de muchachos y muchachas con escasa formación política; y también ustedes saben que cuando hay grupos armados cerca, siempre hay los que quieran acudir a ellos para que les resuelvan sus problemas personales. Muchas de estas peleas se presentan como peleas políticas, y los encargados de los grupos armados terminan prestándose a ese juego con el propósito de ganar amigos o de que algunas personas les deban favores.

Más grave todavía, es que esos grupos milicianos son las fuentes con que las organizaciones armadas alimentan de información “confiable” su intervención política. El resultado es que ustedes terminan haciendo política a base de rumores, de chismes y de peleas personales, que se convierten en señalamientos absurdos. Ahora mismo, tenemos amenazados por gente de ustedes (no sabemos si con orden del Secretariado) a los líderes más destacados de la ACIN y el CRIC, y a asesores no indígenas que nos han acompañado por 30 y 40 años, acusados de ser amigos del gobierno. Y a los funcionarios de la alcaldía indígena acusados de robarse plata, en pura retaliación porque nuestra guardia indígena los liberó y nuestra justicia sancionó a los milicianos indígenas responsables del secuestro, ahora están en la lista de gente que debe ser asesinada. En otra época se hablaba de juicios populares; ahora la mera voluntad de una persona basta para condenarla a muerte.

Por ese camino, de involucrar forzadamente a la gente en un grupo armado, o de forma voluntaria pero sin atender a consideraciones políticas, vamos a llegar a situaciones de señalamientos generalizados, que han producido masacres como la de nuestros hermanos Awá o las que han pasado con los Kankuamos, y a repetir un montón de atropellos y crímenes que ustedes han reconocido. Cada situación será distinta, pero en el fondo lo que hay es el interés de ustedes y del Estado, de meternos a fuerza en la lógica guerrera.

Ya les dijimos que nosotros no somos externos al conflicto, estamos dentro como víctimas y queremos estar dentro como actores que ayuden a resolverlo. Pero no queremos ser un grupo armado, no queremos que nuestros comuneros se vuelvan combatientes de ningún ejército, porque hemos encontrado que la movilización directa de la gente, el gobierno popular y la organización consciente de todos y todas, son más poderosas que cualquier fuerza armada; y nuestra propia experiencia nos dice que una fuerza armada que se separa de la gente que la parió y se impone sobre ella, se vuelve una fuerza de ocupación, y toda fuerza de ocupación se vuelve odiosa para la gente y está condenada a la derrota.

Sabemos que la guerra produce estas situaciones. Pero eso no las justifica. Y por el contrario, nos obliga a resolverlas, y a resolver el conflicto mismo. En eso estamos comprometidos. Queremos que esta carta sirva para abrir un diálogo público con ustedes, que esperamos sea directo y transparente, que ayude a resolver los problemas y a avance en el camino de la paz, y que no agrave la situación. Y esperamos que a ello contribuyan las órdenes que ustedes den para impedir que las amenazas y señalamientos de que hemos hablado se conviertan en una realidad dolorosa para nuestro pueblo.

Dada la urgencia de esta situación esperamos una pronta respuesta.
Atentamente,

ASOCIACIÓN DE CABILDOS INDÍGENAS DEL NORTE DEL CAUCA-ACIN - CONSEJO REGIONAL INDÍGENA DEL CAUCA -CRIC

Adhieren: Colombianos Colombianas por la Paz

Piedad Córdoba Ruíz, Alpher Rojas Carvajal, Alberto Cienfuegos, Medófilo Medina, Daniel Samper Pizano, Jorge Enrique Botero, Alan Jara, Olga Amparo Sánchez, Francisco Caraballo, Marck Chernik, Felipe Zuleta, Leopoldo Múnera Ruíz, María Elvira Bonilla, Alfredo Beltrán Sierra, Luis Jorge Garay, Mario Esteban Hernández, Víctor Manuel Moncayo, Ricardo García Duarte, Gloria Cuartas, Iván Cepeda Castro, Florence Thomas, Gloria Inés Ramírez, Alfredo Gómez-Muller, Luís Fernando Medina, Andrés Felipe Villamizar, Angélica Mateus Mora, María Teresa Arizabaleta, Carlos Salgado, Fabio Morón Díaz, Rocío Londoño Botero, Consuelo González de Perdomo, José Gregorio Hernández, William Ospina, Gabriel Misas Arango, Lilia Solano, Gustavo Gallón Giraldo, Luís Eladio Pérez, Ricardo Sánchez A, Oscar Tulio Lizcano, Carlos Miguel Ortiz, Claudia Rugeles de Jara, Jaime Angulo Bossa, Jimmy Viera, Orlando Beltrán Cuellar, Alfredo Molano B, Javier Darío Restrepo, Darío Arizmendi Posada, Ramón Jimeno, David Sánchez Juliao, Gustavo Álvarez Gardeazábal, Ricardo Bonilla G, Vera Weiller, Hollman Morris, Harold Alvarado Tenorio, Arlene B. Tickner, Vladimir Flores (Vladdo), Fabio López de la Roche, Luis Eduardo Celis, Gustavo Páez Escobar, Marlene Singapur, Alberto Rojas Puyo, Francisco Leal Buitrago, Hernando Gómez Buendía, John Sudarsky, Efraín Viveros, Daniel García-Peña, Consuelo Ahumada, Renán Vega Cantor, Felipe de Brigard, Álvaro Camacho Guisado, Ricardo Montenegro V, León Valencia A, Raúl Alameda O, Marleny Orjuela, Gladis Jimeno, Fabiola Perdomo E, Deyanira Ortiz Cuenca, Martha Arango de Lizcano, Ángela de Pérez, Yolanda Polanco P, Daniel Pecaut, Gabriel Izquierdo S.J., Fernán González S.J., Oscar Mejía Quintana, Mauricio Rojas Rodríguez, Gelasio Cardona Serna, , Carlos A. Rodríguez Díaz, Apecides Alviz F, Julio Roberto Gómez, Sergio Pulgarín Mejía, Juanita Barreto G, Blas Zubiría Mutis, Sergio Bustamante, Padre Henry Ramírez Soler cmf, Arnulfo Bayona, Ramiro Galvez, Juan Sebastián Lozada P, Álvaro Camacho Guisado, Apolinar Díaz-Callejas, Lisandro Duque Naranjo, Jaime Caicedo T, Ciro Quiroz, Miguel Ángel Herrera Z, Carlos Lozano Guillen, Fabián Acosta, Jairo Maya Betancur, Jorge Gantiva Silva, Carlos Villalba Bustillo, Constanza Vieira, Venus Albeiro Silva, Santiago García, Pepe Sánchez, Patricia Ariza, Carlos Álvarez Nuñez, Víctor Gaviria, Jennifer Steffens, Bruno Díaz, Zulia Mena, Gustavo Duncan, Lilia Solano, Julio Silva Colmenares, Arturo Escobar, Rafael Ballén, William García Rodríguez, César Augusto Ayala Diago, Diego Otero Prada, Rubén Darío Flórez, Darío Villamizar H, Luís Alfonso Ramírez, Fabián Acosta, Alonso Ojeda Awad, Eduardo Gómez, Carlos Villamil Chaux, Fernando Estrada G, Moritz Akerman, Sara Leukos, Pilar Rueda, Marina Gallego, Leonor Esguerra, Luz Helena Sánchez, Clara Elena Cardona, Osana Medina, Deide Olaya, Irma Ortiz, María Eugenia Sánchez, Martha Zapata, Dunia Esther León Fajardo, Olga Lucía Ramírez, Darío Morón Díaz, Santiago Vásquez L, Enrique Santos Molano, Libardo Sarmiento Anzola, Reinaldo Ramírez García, Antonio Ramírez Caro, Cristóbal González, Fabio Velásquez, Darío I Restrepo, Jairo E. Gómez, Daniel Libreros C, Héctor Moreno Galviz, Mauricio Archila Neira, Dora Lucy Arias, Luís Alberto Ávila A, Norma Enríquez R, Orsinia Polanco, Caterina Hayeck, Guillermo Silva, Luís Enrique Escobar, Eduardo López Hooker, Eduardo Carreño, Alexandra Bermúdez, Fernando Arellano, Gabriel Awad, Cristo Rafael García Tapias, Alfonso Santos C, Jorge Lara Bonilla, Miguel Eduardo Cárdenas, Andrés A. Vásquez M, Jaime Calderón Herrera, Álvaro Bejarano, Álvaro Delgado, Álvaro Villarraga, Armando Palau, Juan de Dios Alfonso, Carlos Rosero T, María Eugenia Liévano, Gonzalo Uribe Aristizabal, Edgar Martínez C, Esperanza Márquez M, Dídima Rico Chavarro, Danilo Rueda R, Eduardo Franco Isaza, Evelio Ramírez, Alejandra Millar, Patricia Ramírez, Gabriel García B, Gabriel Ruiz O, Germán Arias Ospina, Gustavo Puyo T, Gustavo García, Hernán Cortés A, Emperatriz de Guevara, Robertina Sánchez, Enrique Murillo, Milena Murillo Sánchez, María Areiza, María de Los Ángeles Moreno, Diana Murillejo, Norma Trujillo, Gloria María Marín, Dolores Carrero, Carlos Julio Forero, César Guarín, Carmen Guarín Uriel Pérez, Cecilia Ramírez, Virginia Franco, Eufracio Beltrán, Marlen Sarmiento, Luís Evelio Pinchao, Myriam de Roa, Janeth González, Paola Callejas, Amanda Rojas, Henry Rosas, Edna Margarita Sánchez Rivas, Paola Sánchez Rivas, Magdalena Rivas, Silvio Hernández, Olga Lucía Rojas, Gricelda Medina, Víctor Rojas, Carolina Rojas Medina, Rosalba Sierra, María Concepción Chagueza, Janeth Moreno Chagueza, Fernando Romero Romero, Oscar Romero R, Esperanza Estrada, Fanny Martínez, Cielo Erazo, Blanca Mayta de Erazo, Luz Dalia Mora, Andrés Bazante, Trinidad Orjuela, Tiberio Donato, Carmenza Gómez, Jaqueline Donato Gómez, Oliva Solarte, Patricia Trujillo Solarte, Gladiys Duarte, Ruth Amelia Argote, Alfredo Rojas, Susy Abitol Arenas, Daniel Lasso, Marleny Orjuela Manjarres, Ivonne González, Jaime Pulido Sierra, Jaime Vasco A, Juanita Bazán A, Luís Eduardo Salcedo, Luís Jairo Ramírez H, Mario Santana, René Antonio Flórez C, Víctor José Pardo, María Teresa de Mendieta, Silvia Patricia Nieto. 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Comentario en Kaosenlared:

zapata vive|07-03-2009 17:12

"Ya les dijimos que nosotros no somos externos al conflicto, estamos dentro como víctimas y queremos estar dentro como actores que ayuden a resolverlo. Pero no queremos ser un grupo armado, no queremos que nuestros comuneros se vuelvan combatientes de ningún ejército, porque hemos encontrado que la movilización directa de la gente, el gobierno popular y la organización consciente de todos y todas, son más poderosas que cualquier fuerza armada; y nuestra propia experiencia nos dice que una fuerza armada que se separa de la gente que la parió y se impone sobre ella, se vuelve una fuerza de ocupación, y toda fuerza de ocupación se vuelve odiosa para la gente y está condenada a la derrota."

  • #2.- 11-03-2009 12:44

    Las FARC y el ELN están compuestos de pueblo:indígenas, afrodescendientes, mestizos, mulatos...no fueron traídos por un OVNI a Colombia...

    A ver... porqué tanta falsedad? Cómo si los indígenas no combatieran en Colombia contr el despojo de su territorio y vidas...

    Primero:

    la masacre de 30 Awas no se ha aclarado por completo: las FARC reconoció haber matado a 8 Awas, y no los mató por ser Awas sino por ser sapos del ejército y paramilitares del criminal Estado; es decir que esos 8 eran responsables de la muerte de muchos milicianos y luchadores sociales y de su propia comunidad Awa también!!!! y esto no lo dice nadie.....

    Segundo:

    los más de 20 Awas asesinados cuya muerte no ha sido producto de las FARC, eran parte de esa comunidad digna que se oponía a una base militar del ejército del EStado, con lo cual lo más probable es que el mismo ejército haya asesinado a esos más de 20 Awas, probablemente sapeados por los 8 "colaboradores" que son los únicos por los que se reclama...

    Pijaos, Paeses han desde siempre empleado tacticas de guerrilla; ahora muchos indigenas están en la guerrilla, una guerrilla que han creado también!

    Tercero:

    Porqué no se contextualiza el caso en medio de la digna lucha de una región contra el establecimiento de una nueva base, cuasi similar a tres Esquinas?

    Cuarto:

    Recordar que ensa zona, y en otras de Colombia, los frentes de las FARC son pluri-étnicos, y muchos índígenas, afrodescendientes, mestizos, zambos, etc... combaten juntos; los que hacen esa discriminación son los que quieren manipular ahora al mundo con ese aparente indígenismo, que no lo es en realidad. Es decir que desde la colonia española en esa misma Zona, los Pijaos y los Paeses emplearon tácticas de guerrrilla, y en la larga historia colombiana de luchas populares, los indígenas han dido desposeídos, pero no han sido solo unas "víctimas pasivas"( como pretende hacerlo ver la propaganda), también han sido dignos luchadores;así que ahora no se vengan los manipuladores del Estado y su séquito de intelectuales del "multiculturalismo cuando les conviene", a hacerse los paladines de la defensa indígena, cuando los indígenás, así como los campesinos y afrodescendientres son todos víctrimas de la voracidad capitalista, que es la que hay que combatir. Sí: combatir.

    Ver en línea : notícia i comentaris en kaosenlared

    • Primero: Que los awás asesinados por las FARC eran informantes es lo que dice el comunicado de las propias FARC. Un comunicado en el que no dan el más mínimo dato con respecto a cómo establecieron esa culpabilidad. Un comunicado que se retrata a sí mismo con argumentos tan ridículos como que los ocho (futuros fusilados) confesaron unánime y espontáneamente llevar más de un año espiando a la guerrilla en beneficio del ejército. La comunidad a la que pertenecen los diez fusilados (también mataron a dos mujeres de las que no hablan en el comunicado, y hay más personas desaparecidas, presumiblemente en poder de las FARC) niega que fueran informantes. Tú crees a quien quieres creer diga lo que diga y lo diga como lo diga.
      Por otra parte, aunque los indígenas presionados y amenazados por ambos bandos pudieran haber facilitado los datos que unos y otros les exigen de forma coactiva, ello no les haría tampoco merecedores de la pena de muerte, bárbara, atrasada y cruel forma de resolver el crimen, por suerte denostada en cada vez más lugares del planeta.
      El asesinato de estas personas de la comunidad Awá tiene toda la pinta de haber sido una especie de escarmiento colectivo contra un colectivo que no ha colaborado lo suficiente con la guerrilla.

      Segundo: Es cierto que los indígenas, campesinos y mucha gente de diferentes ámbitos de Colombia es asesinada a diario por agentes al servicio del estado, la oligarquía, el imperialismo y el capital. Los Awá también. Por cierto que eso es lo que denuncian las organizaciones indígenas en todos sus comunicados. Pero que los capitalistas lo hagan no es argumento para justificar que la guerrilla emplee los mismos medios criminales.

      Tercero: Lo de las contextualizaciones tiene gracia. La guerrilla –y quienes salen en tromba a cerrar filas con ella en internet- nunca quieren que se hable de los hechos condenables que ésta comete, y siempre tratan que la atención se desvíe hacia un “ideológico” contexto de injusticia estructural al que se supone las guerrillas responden, y con ello queda legitimado absolutamente todo lo que hacen. Por cierto que lo de que su lucha es digna, lo será en cuanto a sus fines en todo caso, porque en cuanto a sus medios mucha gente opinamos que de digna tiene bien poco.

      Cuarto: Si la guerrilla incorpora algunos indígenas en sus filas se debe en gran medida a que actúan como un militarismo más de reclutamiento obligatorio en las zonas que controlan, como bien señala ACIN en este mensaje a las FARC. En su día hubo guerrillas de fuerte componente indígena, como la Quintín Lamé, pero hablamos de otros tiempos cuando la insurgencia colombiana era otra cosa muy distinta a la de hoy en día. No dudo que actualmente en las FARC pueda haber personas de etnias indígenas que estén en ella por libre voluntad. Pero ni eso reviste a las FARC con argumento legitimador de ningún tipo, ni mucho menos es argumento para disculpar la matanza de la que se está hablando. Más bien es un subterfugio que trata de equivocar la polémica.
      Efectivamente los indígenas son víctimas de “la voracidad capitalista que hay que combatir”. Precisamente por eso no les conviertamos en víctimas también de la violencia mortal vanguardista de quienes dicen estar liberando al mismo pueblo que asesinan si se interpone en su camino. No se trata de multiculturalismo de conveniencia, sino de invitar a la guerrilla a que ponga unos límites éticos a su actuar. Porque parece que a alguno que otro de sus frentes se les va mucho la pinza y tienden a endiosarse y a disponer con demasiada frivolidad de la vida de seres humanos que, sean o no indígenas, desde luego no son “capitalistas voraces”.

      • 1. T’estàs precipitant molt a l’afirmar que les FARC-ep mataren dues dones i han desaparegut més persones, jo m’aniria ben en compte, doncs els mateixos indígenes que afirmaren que havien mort 27 persones, pocs dies després es contradigueren reduint aquesta xifra a 17. Sembla que estàs jutjant tu a les FARC amb la mateixa manca de proves que els recrimines a elles.

        L’ajusticiament revolucionari no respon a cap càstig, el que es tracta no és d’aplicar la justícia burgesa, no és una qüestió de venjança sinó de defensar un projecte de transformació social posat en perill -junt a moltes vides de lluitadores- pels xivatos. En aquest cas, tu també creus a qui vols creure i diga el que diga, doncs la mateixa manca de proves hi ha per sostindre qualsevol de les dues versions.

        Que l’assassinat dels 8 Awá té tota la pinta d’haver sigut un escarment col·lectiu és la teua “conclusión lógica” que continues reproduint amb la mateixa manca de proves i arguments que al principi, doncs de cap comunicat se’n desprèn aquesta informació.
        Evidentment, la seua comunitat nega que siguen informants, les persones defensem els assassins i els criminals quan són els nostres germans, pares o filles.

        2. Ací no s’està tractant de justificar assassinats de la guerrilla atenint-se a que l’estat empra la mateixa violència -violència que de fet no és la mateixa, ni quantitativament ni qualitativa per molt que us entesteu en repetir el contrari-, no vullgues tergiversar d’aquesta manera l’argumentació. El que si cal rebatre són les afirmacions que tracten de reduir la complexa situació a un enfrontament entre dues parts iguals.

        3. El que té més gràcia encara són els intents d’alguns internautes de treure els fets de tot context per criminalitzar la insurgència. Qui entén ficar al seu context un fet com un intent de desviar l’atenció és que té un problema ben greu d’anàlisi, doncs és incapaç d’aprofundir el més mínim en les causes del fet, quedant-se només en allò concret i immediat, evitant arribar a esclarir res. Ben probablement, totes les conclusions a les que es puga arribar partint d’aquesta manca d’anàlisi han de ser del tot superficials, distorsionades, parcials, equivocades.

        Crec que a ningú se li acudeix jutjar cap acte sense contextualitzar-lo. Permet-me l’exemple fàcil, posem pel cas que dues persones cometen un assassinat cadascuna. Sense contextualitzar els fets diríem que són igual de culpables i jutjaríem els fets en plànol d’igualtat en ambdós casos. Pensem ara que en el primer cas ha estat un home que després de violar una xiqueta l’ha assassinada, i que en el segon cas una persona que es trobava en perill ha hagut de defensar-se i ha mort el seu agressor.

        Podem dedicar-nos a analitzar les circumstàncies que envolten els fets per tractar de formar-nos una idea que s’acoste a la realitat o, per contra, podem dedicar-nos a anar pregonant frases moralistes; la primera opció és útil per entendre la realitat i intentar arribar a formes de resolució dels conflictes, la segona només ens duu a conclusions que ens reporten l’autoafirmació en les nostres idees i a sentir-nos els més ètics del món.

        La lluita de les FARC-ep no solament és digna, en quant a la fi i en quant als mitjans, sinó que necessària i imprescindible per afrontar el capitalisme en la conjuntura mundial actual. Moltes revolucionàries pensem açò.

        4. Si la guerrilla incorpora indígenes i camperols a les seues files es degut, una vegada més, a la situació que pateixen que els empeny a lluitar contra el sistema, com per afinitat a la pròpia guerrilla i la seua ideologia i metodologia. Que estrany, la mateixa gent que afirmeu que està sent massacrada per la guerrilla vol entrar a formar part de la mateixa? El cert és que infinitat de colombianes joves desitgen passar a prendre part d’aquesta lluita; de fet també se li ha recriminat a les FARC que hagen permès l’entrada de joves menors d’edat, gent de 16 o 17 anys disposades a tot per enderrocar el sistema i construir l’alternativa -què esperançador-. I això sí què és un argument legitimador.

        El reclutament forçat per part de les FARC-ep és tan fals com la resta de mentides que es van fagocitant pels fòrums, però com les calumnies són gratis i només cal no tenir escrúpols per anar soltant-les sense recolzar-les en cap argument, va com va. A les FARC-ep no els cal reclutar forçadament a ningú, lis sobren voluntaris, cada dia entren multitud de joves a la guerrilla per pròpia voluntat.

        Els indígenes morts sens dubte no eren capitalistes voraços, però sí havien esdevingut agents al servei d’aquests.

        No cal que et disfresses de cara a la galeria de revolucionari carregat de valors. Ara vas convidant la guerrilla a posar uns límits ètics a la seua tasca quan el que sostenies era que la seua lluita és la principal causa de tots els desplaçaments a Colòmbia; ara dius que les pràctiques que els recrimines són dutes a terme només per alguns dels seus fronts quan anteriorment t’has afartat a sentenciar en termes absoluts que la violència de l’estat és equiparable a la de la insurgència; ara afirmes que la fi de la lluita de les FARC-ep pot ser justa quan has reiterat que no estaves d’acord en la construcció d’alternatives al sistema capitalista si aquestes eren, segons les teues paraules, igual de “liberticidas y injustas”. Sigues valent i coherent, no diluïsques ara les teues conviccions i defensa obertament que l’únic que vols és la rendició de les FARC-ep i el soterrament del procés revolucionari, pot ser es que quan respons a altres mitjans has de moderar el teu discurs, amagant el que penses per por a que t’acusen de contrarevolucionari, i amb raó.

        • Muy bien, somos contrarrevolucionarios, bebemos los vientos por el sistema capitalista y solo decimos tonterías sin ningún rigor. Además tenemos esquizofrenia moral y confundimos la justicia revolucionaria y transformadora con el asesinato.

          Adelante con vuestra revolución. Ya se ve como el pueblo os sigue en masa y lo cerca que está el gran triunfo. Adelante con el baño de sangre y matad a todo el que suponga problema en vuestro camino hacia la gran victoria. No os preocupéis si alguien os cuestiona algo. De seguro que es un pro capitalista. Y de todas formas, tan convencidos como estáis de la justicia y legitimidad de vuestros actos, siempre váis a encontrar el modo de explicar cualquier situación del modo que más os acomode. Faltaría más.

          Para contribuir a la celebración de esta fiesta de la gran verdad y la muerte justa os copio una cita de vuestro admirado Lenin:

          "El socialismo es inconcebible sin la gran técnica capitalista basada en la última palabra de la ciencia moderna, sin una organización estatal armónica que someta a decenas de millones de personas a la más rigurosa observancia de una norma única."

        • Habló el oráculo del sagrado pensamiento verdadero que expresa la inequívoca sabiduría y voluntad revolucionaria:

          -  “El ajusticiamiento REVOLUCIONARIO no responde a ningún castigo… no es una cuestión de venganza sino de defender un proyecto de transformación social puesto en peligro… por los chivatos.”
          -  “Que el asesinato de los 8 Awá tiene la pinta de… Evidentemente, su comunidad niega que sean informantes, las personas defendemos a los asesinos y criminales cuando son nuestros hermanos, padres, hijos…”
          -  “La lucha de las FARC-ep no solo es digna, EN CUANTO AL FIN Y A LOS MEDIOS, sino que es NECESARIA E IMPRESCINDIBLE para afrontar el capitalismo en la coyuntura mundial actual.”
          -  “El reclutamiento forzado por parte de las FARC-ep es tan falso como… A las FARC-ep (((¿por qué ep lo escribirán con minúsculas?))) no les hace falta reclutar forzadamente a nadie, le sobran voluntarios, cada día entran multitud de jóvenes…”
          -  “Los indígenas muertos no eran capitalistas voraces, pero sí habían devenido agentes al servicio de éstos…”
          -  “Puede ser que cuando respondes a otros medios has de moderar tu discurso, escondiendo lo que piensas por miedo a que te acusen de contrarrevolucionario, y con razón…”

          Amén, Amén, Amén. ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! Esta es la verdadera voz de la REVOLUCIÓN. Aténgase a la pena de excomunión –con posible ajusticiamiento revolucionario aparejado- quien piense otra cosa.

      • 27. Un ejemplo de la vetusta obsolescencia de las izquierdas tradicionales que miran sin ver lo que está sucediendo, son las afirmaciones de que las FARC-EP nunca han brillado por sus elaboraciones teóricas propias, están alejadas del pueblo colombiano y de sus condiciones de vida habiendo perdido el apoyo que tuvieron, han caído en el militarismo, el verticalismo y el pragmatismo, se encuentran aisladas del resto de luchas por los cambios mundiales desde la caída de la URSS hasta ahora, empiezan a estar desmoralizadas y cunden en ellas las deserciones, y son la excusa perfecta para que el uribismo justifique sus crímenes y hasta los aumente, a la vez que pone en serios aprietos a la "oposición democrática". Estos críticos terminan diciendo que si las FARC-EP empezasen un debate internacional y nacional sobre las condiciones políticas, económicas y militares para dejar las armas, pondrían al régimen uribista en dificultades.

        28. Las FARC-EP y el conjunto de fuerzas revolucionarias latinoamericanas tienen argumentos sobrados para hundir estas críticas. Desde Europa y Euskal Herria sólo podemos añadir varias cosas sin mayor trascendencia. La primera es que tales ideas no son exclusivas contra las FARC-EP ni tampoco son nuevas, sino que son repetidas machaconamente contra otras fuerzas revolucionarias siempre que no se plieguen a los dogmas librescos de los autoproclamados "partidos dirigentes", "intelectuales independientes" o incluso "finos analistas". La soberbia de esta gente es tal que no duda en rozar la acusación de analfabetismo teórico a los movimientos de liberación nacional que no se ciñen a sus recomendaciones. Olvidan el principio marxista de aprender de las masas que luchan, de sus innovaciones y aciertos, y, por el contrario, se sitúan encima de ellas y desde la segura comodidad de la distancia imparten doctrina con sus gafas de plomo mientras el mundo real se dirige hacia combates aún más duros.

        Ver en línea : Article d’Iñaki Gil de San Vicente

        • La verdad es que Gil de San Vicente debería leer más los periódicos (los de falsimedia y los alternativos).

          Es lo que tiene hacerse mayor siendo un gurú del leninismo abertzale. Que uno se acaba por fundir con su propio personaje y no puede dejar de repetir las mismas teorías de toda la vida. Las circunstancias van cambiando pero el discurso permanece invariable, y “lo nuestro” sigue yendo de maravilla ayer hoy y siempre. Y si nos llegan noticias de que las circunstancias han cambiado, pues con decir que las nuevas informaciones son mentira e insultar un poco a las fuentes, asunto zanjado.

          De todas formas no es un caso aislado; hay más insignes gurús del leninismo que siguen proponiendo repetir la revolución rusa paso por paso. Y si los pasos son sangrientos, mejor que mejor, que por lo visto es un buen marchamo de “revolucionario”.

          • Sospite que ni t’has molestat en llegir cap dels arguments de l’article o si els has llegit ets incapaç de rebatre-los i per això passes directament a tractar de deslegitimar el seu autor. Precisament del que tant protestes, que se us critique o insulte als qui defenseu l’extinció del projecte revolucionari a Colòmbia enlloc de rebatre els vostres arguments, ho practiques tu amb qui sosté una argumentació contrària a la teua.

            No seré jo qui em pose ara a defensar a l’Iñaki, doncs crec que la qualitat, la profunditat i rigor analític de cadascun dels seus textos parlen per si mateixos. Però sí diré que aquest article no es basa en cap anàlisi Leninista i que en cap article seu trobaràs res semblant a una proposta de repetir la revolució russa pas a pas en cap indret del món, el que sí analitza en l’article és l’actual conjuntura internacional, de l’Amèrica Llatina i de Colòmbia, per explicar la legitimitat i necessitat de la lluita armada.

            • Por desgracia la vida es limitada y se me ocurren muchas cosas más interesantes para leer antes de enfrascarme con las obras completas de Gil de San Vicente. En el comentario de arriba me limito a señalar en qué consiste la estrategia argumentadora de este señor en los párrafos propuestos aquí, siempre a mi juicio, claro está. Eso y una pequeña opinión mía de propina, y dicha sin tratar de ofender. Salut.

  • Colombianos por la paz

    13 de marzo de 2009 12:31

    Bogotá

    “Aun cuando sean alarmantes las consecuencias de la resistencia al poder,

    no es menos cierto que existe en la naturaleza del hombre social

    un derecho inalienable que legitima la insurrección.”

    SIMÓN BOLÍVAR

    Compatriotas:

    Con esta reflexión del padre de nuestras repúblicas, el Libertador Simón Bolívar, -que ayuda a comprender preocupaciones colectivas- damos continuidad al intercambio epistolar respondiendo a los temas planteados en su misiva del 27 de noviembre.

    Compartimos con ustedes que la discusión sobre la guerra y la paz en Colombia no puede ignorar fenómenos que estremecen hoy la conciencia nacional. Los denominados eufemísticamente “falsos positivos” –que debieran llamarse asesinatos de civiles no combatientes ejecutados por el Estado- son, como ustedes acertadamente lo perciben, manifestación dolorosa de la guerra sucia que vive Colombia. Constituyen un espeluznante grito de victoria de la “seguridad democrática” del presidente Uribe que siempre midió el éxito de esa política –en su componente militar- en litros de sangre. No puede considerarse como hecho aislado lo que obedece a una directiva puntual del Ministerio de Defensa y de la Presidencia, repetida sistemáticamente a nivel nacional en todas las guarniciones.

    Es imposible desvirtuar, que los miles de civiles asesinados para ser presentados noticiosamente como guerrilleros muertos en combate, lo fueron por el estimulo de los ascensos y recompensas ofrecidas desde el gobierno a los militares. Así como es un hecho destacable, el que después del conocimiento público sobre semejante genocidio, el ministerio de defensa no volvió a publicar sus abultadas cifras de "muertos en combate" con las que sustentaban su fantasiosa "derrota de la insurgencia" y el "fin del conflicto". La conciencia de la nación debe impedir que este tipo de crímenes de lesa humanidad que implican al Estado, terminen en la impunidad.

    La destitución de altos mandos militares por tales hechos debe ser complementada con una responsabilidad penal lo que muy seguramente, llevará a que las cortes y los tribunales de los pueblos sienten a la "seguridad democrática"- desarrollo de la fascista doctrina de la seguridad nacional- en el banquillo de los acusados.

    Tal como lo aprecian ustedes, la escalada del conflicto -que tiene relación directa con la injerencia creciente del gobierno de los Estados Unidos en el conflicto interno de Colombia- ha estado acompañada de una mayor degradación. Algo debemos hacer para desembarazarnos de esa maldición que pareciera perseguirnos desde la destrucción de la Colombia de Bolívar y de su gran obra legislativa concebida de cara al bien común.

    Desde las medianías del siglo pasado la degradación acicateada por el Estado no cesa de crecer en espiral. Los mismos métodos brutales que segaron la vida de 300 mil colombianos en la década del 50, ahora más refinados, siguen victimizando a la población, descuartizando con motosierras, enterrando en fosas comunes, desplazando a millones de campesinos para apoderarse de sus tierras y “empapelando” jurídicamente a ciudadanos, hasta alcanzar el nivel de barbarie de los “falsos positivos”.

    Recordamos la respuesta del comandante de las FARC Manuel Marulanda a una pregunta sobre humanización de la guerra: “la mejor manera de humanizar la guerra es acabarla”. Hoy seguimos teniendo la misma percepción, y para ello es indispensable el cambio de las injustas estructuras.

    Celebramos que su alusión a los prisioneros de guerra, esté desprovista de ese “humanitarismo tuerto” diseminado por los medios, que ve a los prisioneros de un sólo lado, ignorando que se trata de dos partes contendientes. Este enfoque ayuda a la búsqueda de una solución realista del problema, para lo cual reiteramos nuestra determinación y voluntad de alcanzarla.

    En este esfuerzo colectivo, es importante avanzar en la identificación y precisión de los temas objeto de nuestras reflexiones para ganar certezas en la búsqueda de soluciones. por ejemplo: en un conflicto armado y social como el que vive Colombia desde hace más de 40 años, integrantes de la fuerza pública debidamente armados, entrenados y uniformados combaten diariamente, de distinta manera y en diferentes escenarios, con la guerrilla revolucionaria, presentándose bajas de parte y parte, como ocurre en toda contienda bélica. Finalmente una de las ellas obtiene la victoria y toma prisioneros de la parte contendiente. Eso ha ocurrido, ocurre e inevitablemente seguirá ocurriendo, aquí y en todo el mundo mientras persistan los conflictos. Ese tipo de capturados, son prisioneros de guerra. Esa es su categoría dentro de la confrontación. Salvo que se pretenda, como en el caso del gobierno de Álvaro Uribe, negar la existencia del conflicto.

    La propuesta de Manuel Marulanda Vélez al congreso de aprobar una ley permanente que deje abierta la posibilidad del canje, cobra plena vigencia en estas circunstancias. Evitaría un cautiverio prolongado y doloroso. En este mismo sentido y con implicaciones de muy diversos órdenes, hemos planteado en diversas oportunidades la conveniencia de un reconocimiento de las FARC EP como fuerza beligerante.

    Se presenta también la retención de personas con algún tipo de representación política, que han tomado partido involucrándose abiertamente a favor de la guerra y en crímenes contra sectores populares, vinculados con el militarismo y el paramilitarismo como lo demuestra todo el proceso de la para política, o, que con sus acciones, golpean al pueblo, al tesoro o los bienes públicos. Estos, ante la ominosa impunidad del régimen y en la lógica de los de abajo, deben responder por su conducta.

    Y se da también el fenómeno de la retención de personas con objetivos económicos que tiene múltiples autores: policías, militares, DAS, paramilitares, delincuencia común y miembros de la insurgencia. En la responsabilidad que nos cabe y, entendiendo las dificultades que ello nos acarrea, nos hemos hecho esta reflexión: ¿cómo se financia una confrontación como la colombiana? ¿Cómo lo hace, por ejemplo, el Estado? decreta cargas impositivas generales, impuestas de guerra, aportes de las empresas trasnacionales, entre las que se destacan: BP, Chevron -Texaco Oxi, Drummond, Chiquita Brand, Repsol, Monsanto, Coca Cola, etc.; pero fundamentalmente financia la guerra con ayuda económica, militar y tecnológica del gobierno de los Estados Unidos. Colombia es el primer receptor de esta "ayuda" en el hemisferio, la cual se paga con soberanía. El prominente sociólogo estadounidense James Petras estima que Washington ha invertido en el plan Colombia más de 10 mil millones de dólares en los últimos 6 años. Es una desproporción de recursos económicos y de medios para una guerra injusta contra un pueblo.

    En el espíritu de minimizar el impacto sobre los no combatientes, las FARC expidió la ley 002 sobre tributación, que cobra un impuesto para la paz a aquellas personas naturales o jurídicas cuyo patrimonio sea superior al millón de dólares y que solo en última instancia contempla el recurso de la retención.

    La guerra a medida que se generaliza produce efectos dolorosos y no deseados. Con franqueza les comentamos que no está dentro de nuestro ideario ni en nuestros principios la eternización de estos métodos. De hecho, lo hemos manifestado estando inmersos en diálogos que buscaron la paz con anteriores gobiernos, como bien lo resaltan en su nota.

    Los temas de esta misiva son más que oportunos para sugerirles lo importante que sería abrir un amplio debate sobre la situación de miles de presos políticos encarcelados luego de redadas masivas utilizadas como táctica para atemorizar y disuadir el apoyo popular a las fuerzas insurgentes. Son millares los ciudadanos acusados de rebelión y terrorismo a través de montajes de la inteligencia militar y del pago de jugosas recompensas. Esta reflexión colectiva debería incluir también la desaparición forzada de personas, la más aberrante forma de secuestro existente ejecutada por el Estado, y que a la pérdida de la libertad agrega la pérdida de la vida luego de espantosas torturas y en medio de la mayor impunidad.

    Finalmente, nos piden ustedes, de cara a un eventual intercambio humanitario, avanzar en algunas reflexiones acerca de como "diseñar escenarios en donde sea posible debatir con la sociedad alternativas políticas para encontrar una senda transición al hacia una sociedad justa y equitativa".

    Al respecto estamos proponiendo a través del Manifiesto de las FARC-EP y de la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia (documentos adjuntos), un encuentro de las fuerzas políticas y sociales interesadas en el cambio, que nos permita delinear de manera consensuada un gran acuerdo nacional hacia la paz, para construir colectivamente alternativas políticas a la guerra y a la injusticia social.

    Estamos seguros que a nosotros y a millones de Colombianos nos gustaría ver florecer un nuevo gobierno, producto de ese pacto social, que convoque al diálogo de paz con participación de las organizaciones políticas y sociales del país, que lleve sus conclusiones a una asamblea nacional constituyente, para que el tratado de paz así logrado, tenga además, sustento constitucional

    Como muestra fehaciente de esa voluntad, y como gesto que apunta a generar condiciones favorables al canje humanitario, anunciamos la próxima liberación unilateral de seis prisioneros en dos etapas. Estos serán entregados a ustedes, como “colombianos por la paz de Colombia” en cabeza de la senadora Piedad Córdoba.

    Primero serán liberados tres agentes de policía y un soldado, y a continuación el señor Alan Jara y el diputado Sigifredo López. Las condiciones de modo tiempo y lugar serán precisadas en su debido momento.

    Reciban nuestro saludo cordial.

    Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP

    Ver en línea : Comunicat FARC-ep