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Buen ambiente y participación en el acto por la Paz y la Noviolencia de Elx

Sábado.31 de enero de 2009 1904 visitas - 1 comentario(s)
Grupo Antimilitarista Tortuga #TITRE

Ayer, 30 de enero, celebrando el aniversario del asesinato de Gandhi, Día de la Paz y la Noviolencia, convocado por el Fòrum Social d´Elx y el Grupo Antimilitarista Tortuga se celebró en Elx un acto lúdico y reflexivo.

Dicho acto tuvo lugar en la Plaça i Baix, a las mismas puertas del Ajuntament de la ciudad, sin ningún tipo de incidente con las autoridades o con la policía.

La asistencia al acto, que empezando a las 20´30 horas duró como hora y media, fue escalonada, llegando a haber momentos en los que se pudo contabilizar a unas 150 personas asistentes.

Todo el acto estuvo presentado y animado por Manolo Copé, cantautor alicantino y miembro de la Asociación La Explanada, quien ofició de maestro de ceremonias y además mantuvo todo el rato una actuación musical muy acogedora y de calidad. Las canciones antimilitaristas que propuso fueron aprendidas para luego ser cantadas e incluso bailadas por las personas asistentes.

Las actuaciones musicales estuvieron simultaneadas por la lectura de poemas y textos alusivos al tema que se estaba celebrando. Estas lecturas se realizaron de forma espontánea por parte de las personas participantes en el acto.

Además la plaza fue decorada con pancartas, con un puesto de difusión antimilitarista y con dos paneles en los que se ofrecía información sobre diferentes misiones militares españolas en el exterior. Parte del acto consistió en la elaboración de una pancarta con el lema “Cap exèrcit construeix la Pau” así como la elaboración de una macro-carta colectiva dirigida al gobierno de la nación para expresarle lo que diferentes personas opinamos sobre el despliegue militar en países pobres.

El ambiente fue agradable, con buen tiempo, calor popular y mucha gente no habitual en este tipo de actos. Además se coincidió con la primera marxa de bici crítica de Elx, que fue aplaudida a su primer paso por la Plaça i Baix y cuyos miembros en su gran mayoría se incorporaron a nuestro acto al acabar la segunda vuelta al circuito de la marxa. Esta vuelta no por casualidad concluyó en la actividad de la Paz.


Muchas fotosen la web de Almatroque


Manifiesto leído en el acto

Día de la Paz, día de la Hipocresía

Hoy celebramos el “Día Internacional por la Acción Noviolenta”, efemérides que suele ser aprovechada como ocasión para que los más pequeños realicen actividades educativas relacionadas con el valor Paz en los centros escolares. Es día de globos, murales y palomas blancas.

También políticos y personalidades acostumbran a utilizar este día para anunciar públicamente su más comprometida adhesión a la “Paz”.

La “Paz” parece que nos envuelve por doquier. Pero el problema es que esos mismos niños y niñas a quienes se les enseña a recortar palomas y a pintar dibujos con armas tachadas son conducidos unos pocos años después por sus mismos educadores a ferias de ocio y empleo como Educa@emplea. En estos lugares unos señores vestidos de camuflaje les sientan ante ordenadores y les enseñan a utilizar simuladamente armamento pesado y ligero contra seres humanos, les explican que utilizar esas armas es diversión y aventura, y en resumidas cuentas les anuncian que ellos, los militares armados y entrenados para la guerra, y no las palomas son los auténticos depositarios y artífices de la “Paz”.

El joven, al final de su proceso educativo acaba creyendo que la “Paz” tiene mucho que ver con tener mayor capacidad mortífera que otros y nada que ver con ser una buena persona o tener buenos sentimientos hacia los semejantes.

Los políticos también nos hablan de la “Paz”. Recientemente tuvimos buena muestra de ello cuando el presidente del gobierno pidió “Paz” para Palestina. Pidió la paz pero sorprendentemente, y aunque sí estaba en su mano, no hizo nada para presionar a las autoridades israelíes. Sabemos que Rodríguez Zapatero no es Gandhi, pero sería un gesto muy de agradecer por su parte si al menos suspendiera las exportaciones de armamento español a aquel país, la última remesa de las cuales fue enviada hace sólo seis meses.

La ministra española de Defensa también llena su boca un día sí y otro también con la palabra “Paz”. Ahora, según ella, que se declara públicamente “pacifista”, nuestras tropas no están para hacer la guerra, sino para “mantener la paz”, aunque lo hagan armadas hasta los dientes y a tiro limpio. Por eso el ejército español está presente en más escenarios bélicos que en toda su historia. Por eso la ayuda pública a la investigación con fines militares supera con creces al apoyo al resto de investigaciones científicas en España, incluida la sanitaria. Por eso se colabora con EEUU en diferentes agresiones a países pobres, violaciones de los derechos humanos y de la “legalidad” internacional como los vuelos de la CIA etc etc etc.

Como auténticos magos del lenguaje, los políticos y poderosos han conseguido confundir el blanco con el negro. Ahora la guerra se llama “mantenimiento de la paz”, la invasión militar de un país que tiene petróleo “llevar la libertad”, no hay muertos y heridos sino “efectos colaterales” y apoyar la fabricación y venta de armas es “defender la economía española”. Pero la “Paz” de la que hablan esos poderosos no es sinónimo ni de justicia, ni de igualdad, ni mucho menos de libertad. La Paz que ellos predican es la defensa del status quo, del Sistema, la defensa de su hegemonía y de sus privilegios. Y es una “Paz” impuesta, ejercida y mantenida con medios violentos y coercitivos. Es la “Paz” de la mano dura, de la crueldad, la “Paz” que consagra la irracional ley del más fuerte.

Gandhi fue un humilde político de un país pobre sometido militarmente a la gran potencia dominante de entonces. No fue propiamente un pacifista resignado, ya que él apostó por el conflicto como medio para enfrentar lo injusto y no se quedó cruzado de brazos ante la ocupación de su nación y las desigualdades sociales. Pero sí nos enseñó el camino de la Noviolencia para obtener logros políticos y para alcanzar una Paz verdadera construida sobre la verdadera democracia, la verdadera justicia y el verdadero respeto a la integridad de cada ser humano.

Dejémonos de palabrería, de hipocresía y de mentiras y utilicemos esta jornada para darnos cuenta de que podríamos vivir en otro tipo de sociedad que podríamos estar construyendo desde ahora mismo y que tenemos la obligación moral inexcusable de construir. Una sociedad que optase sin reservas por la PAZ con mayúsculas. ¿Cosas que podemos hacer? Muchas. Empecemos por disminuir los gastos militares año a año. Sigamos con la eliminación del apoyo público a la industria e investigación con fines militares, saquemos al ejército de los centros educativos y ferias infantiles y juveniles, dejemos de colaborar con EEUU en sus guerras e invasiones militares para el control de mercados y materias primas, desmilitaricemos nuestro territorio convirtiendo en civiles instalaciones militares como la base de la Sierra de Aitana, y por último demos el paso de suprimir las fuerzas armadas. Otros países como Islandia o Costa Rica ya lo han hecho y –que sepamos- ello no ha supuesto el fin de sus respectivas sociedades y sí un buen remanente económico que dedicar a necesidades públicas más reales y tangibles.

Grupo Antimilitarista Tortuga
tortuga@nodo50.org
www.grupotortuga.com

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