Administración Enlaces Contacto Sobre Tortuga

Barriles de petróleo, yates y comisiones: La fluida relación entre los Borbones y Arabia Saudí

Miércoles.31 de octubre de 2018 72 visitas Sin comentarios
Vanity Fair. #TITRE

El asesinato del periodista Yamal Khashoggi ha puesto en el objetivo al heredero del país saudí, una monarquía con la que la Casa Real española ha tenido mucho trato.

Por E. V.

Crece la tensión internacional en torno a Mohamed bin Salman, el príncipe heredero de Arabia Saudí, tras el asesinato del periodista Yamal Khashoggi. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha afirmado no estar satisfecho con las explicaciones ofrecidas por el hijo del rey Salmán bin Abdulaziz sobre la muerte del columnista del Washington Post, mientras aumenta la sospecha de su posible implicación en la muerte de este. Además, Angela Merkel se ha sumado a la presión y ha anunciado la suspensión de la venta de armas al país. En cambio, en España, el Gobierno de Pedro Sánchez pide prudencia hasta que las investigaciones concluyan. Por su parte, la casa real española no se ha pronunciado al respecto, pero son de sobra conocidas las buenas relaciones económicas y personales con la dinastía Al Saud.

“La monarquía tienen una norma: no habla ni a favor ni en contra de otras casas reales. Jamás lo he visto. Yo he estado en tres ocasiones con los reyes en Arabia Saudí. Y en el primer viaje, en 1977, fui testigo de algo muy sorprendente. Al llegar al aeropuerto, sacaron a la reina Sofía por la puerta de atrás y se la llevaron en un coche con más mujeres. Durante los días que duró la visita no la volvimos a ver”, declara Jaime Peñafiel. El periodista, que ha sido testigo excepcional de la cercana amistad entre el emérito y el rey Fahd, hermano del actual monarca, revela: “La fortuna del rey Juan Carlos tiene su origen en Arabia Saudí. En 1973 ocurre la famosa crisis del petróleo y Franco, que ya conocía la cercanía de Juan Carlos con los Al Saud, permitió a don Juan Carlos que hablara con el rey saudí para que nos nutriera de petróleo en ese momento tan complicado. Y así fue. La respuesta fue afirmativa. Eso sí, Franco le permitió a don Juan Carlos cobrar unos céntimos por los miles de barriles que vinieron a España durante ese tiempo. Así, con esta comisión a la que Adolfo Suárez también le dio su visto bueno, el rey forjó su fortuna”.

Mucho más visible para la sociedad española de 1979 fue el regalo en forma de yate con el que la monarquía del país de Mahoma obsequió a la familia Borbón: el conocido Fortuna, con el que la familia real surcaría las aguas de las Baleares durante los años venideros. Don Juan Carlos había tenido una embarcación previa, pero mucho menos moderna, que también había bautizado con el mismo nombre y que decidió vender al marqués de Mondéjar, su primer jefe de la Casa del Rey. “Yo creo que este tipo de cosas evidentemente no se pueden mirar con ojos de 2018. Han pasado 40 años y ha cambiado todo. Este tipo de dádivas de los monarcas del Golfo no estaba mal visto que se aceptaran. Me parece bien que ahora se regule, porque eso era un exceso, aunque este tipo de regalos no pasaban a la propiedad personal del rey sino a Patrimonio Nacional”, manifiesta la periodista Carmen Enríquez, experta en casa real y autora de Sofía: nuestra reina (Editorial Aguilar).
Los Reyes reciben al rey saudí Abdullah Bin Abdulaziz en 2007. GETTY

Mención aparte merece el gran favor del rey Fahd a don Juan Carlos que relató José García Abad en su ensayo La soledad del rey. "Al parecer, el rey, sensible a los problemas económicos de don Juan Carlos, le confió en los ochenta 100 millones de dólares para que los invirtiera prudentemente y los devolviera a los 10 años sin intereses. Con solo poner esa cantidad en un banco a plazo fijo habría obtenido una buena fortuna. Sin embargo, el dinero fue confiado a Manuel Prado de Colón y Carvajal, que es todo menos prudente, y lo invirtió, al parecer, en el azaroso mercado de futuros, con resultados catastróficos, de forma que cuando se cumplieron los 10 años acordados no había dinero, o al menos no el suficiente, para devolver. El caso es que había llegado el fatídico momento de la amortización del crédito y el rey Fahd había enviado a un primo a cobrarlo. El pánico cundió en Marivent, porque no se disponía de la cantidad exigida o se confiaba en no tener que devolverla. El rey entra en ebullición: ¡Que viene el cobrador del frac con chilaba! Y envía a Manolo Prado a que reciba con toda pompa al correo real (...) Cuando Prado pudo encontrar al príncipe saudita, se postró rodilla en tierra, como su antecesor Cristóbal Colón ante el trono de los Reyes Católicos, y llorando le imploró el perdón para él y para la real deuda. Después, el propio rey telefoneó a su homólogo árabe, quien, con sublime generosidad oriental, no perdonó la deuda, pero concedió un plazo adicional de cinco años".

Todas estas sinergias se pusieron blanco sobre negro el día que murió el rey Fahd, el 31 de julio de 2005: el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, firmaba un decreto por el que se declaraba ese día de luto nacional por sugerencia de la Zarzuela. Dos años más tarde, el rey concedía el collar de la Insigne Orden del Toisón de Oro –la mayor distinción que don Juan Carlos puede conceder a título personal y la de mayor prestigio en todo el mundo– a Abdulá bin Abdulaziz Al Saud, hermano del actual rey, Salmán bin Abdulaziz, quien subió al trono en 2015. Aquella concesión supuso un auténtico revuelo, ya que entonces, como ahora, Arabia Saudí era un país donde “no se respetan algunos de los derechos humanos de las mujeres”. Por eso, Ángeles Álvarez, entonces concejala socialista en el ayuntamiento de la capital, declinó asistir a la entrega de llaves de Madrid al rey en aquellos días.

Un tiempo después, en 2011, se produjo uno de los momentos más polémicos de la relación de don Juan Carlos con Arabia Saudí: la intervención del rey ante el monarca saudí para la concesión del AVE de La Meca, un contrato valorado en 7.000 millones de dólares. En 2012, un consorcio de empresas españolas se adjudicaba el proyecto de construir la línea férrea de 450 kilómetros desde Medina hasta La Meca. Una operación en la que participó la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein y Shahpari Zanganeh, tercera esposa de Adnan Khashoggi, conocido traficante de armas y tío del periodista asesinado, y por la que esta última se llevó una comisión del 1,5% del contrato. Sin embargo, el escándalo llegó hace unos meses cuando Corinna confesó ante Villarejo que el rey Juan Carlos habría cobrado 100 millones de euros de comisión. El monarca también estuvo detrás las gestiones para la venta de entre 250 y 300 carros de combate Leopard españoles en mayo de 2014 a Arabia Saudí.

La última vez que se supo que el rey Juan Carlos viajó hasta el país del desierto fue en abril. Allí, el monarca emérito disfrutó de unos días de vacaciones. Arabia Saudí también fue uno de los últimos destinos elegidos por el rey Juan Carlos para un viaje oficial como monarca antes de abdicar en junio de 2014 en su hijo Felipe. Y cuando él no ha podido viajar, los reyes saudíes han venido. Fhad pasaba sus veranos en su residencia Al Nahda de Marbella y el actual monarca, Salman, lo hace en su palacio marbellí de Al Riad. Unas buenas relaciones que ha mantenido su hijo Felipe VI, que viajó al país en visita oficial en enero de 2017 a invitación del rey Salman bin Abdulaziz y quien en abril de este 2018 recibió al príncipe heredero, ahora en lo alto de la picota informativa, en la Zarzuela.

Fuente: https://www.revistavanityfair.es/re...


Y también:

El vídeo de LateMotiv que destapa las las supuestas relaciones de los Aznar con traficantes de armas saudíes

Nota: los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación.