Administración Enlaces Contacto Sobre Tortuga

Asalto a la cultura

Jueves.2 de noviembre de 2006 4016 visitas - 1 comentario(s)
David García Aristegui #TITRE

También disponible El derecho a pensar, texto de Marta Peirano para la Revista Libre Pensamiento
número 52, dentro del dossier "Libre acceso a la cultura libre".

La cultura es un derecho, no un negocio.
Desde sus orígenes, dentro del movimiento libertario siempre ha tenido una gran importancia la cultura y el conocimiento libre. En general, el anarquismo constantemente ha poseído una visión de la educación y de la cultura como instrumentos imprescindibles para abordar cualquier transformación personal y social. En los ateneos libertarios se intentaba practicar una educación libre, cooperativa y solidaria: “en los ateneos ácratas se luchaba contra el analfabetismo, se organizaban actividades como cursos o conferencias, se creaban escuelas racionalistas y bibliotecas, etc. Concebida como un arma de emancipación social, la educación de las clases populares se convierte así en una prioridad, facilitando a éstas la adquisición de conocimientos científicos, culturales, sociológicos y artísticos de distinta índole(...). La puesta en marcha de bibliotecas, la organización de charlas, conferencias, debates y lecturas comentadas, o más específicamente, la labor escolar(...) realizada desde estas entidades, son ejemplos de algunas de las iniciativas que vinculaban a los ateneos con la población trabajadora de su entorno1”.

Debido al auge de nuevas tecnologías, está surgiendo en la sociedad y en los movimientos sociales un nuevo debate en torno a la cultura libre y la propiedad intelectual; ahora mismo internet y otras tecnologías similares posibilitan el acceso, copia, intercambio y redistribución (de manera rápida y sencilla) de infinidad de contenidos como obras literarias, científicas, musicales, multimedia... y con un coste casi nulo. La cultura, en sus múltiples formas, es cada vez más accesible y fácil de compartir fuera de las universidades, bibliotecas, librerías y tiendas de discos. Históricamente, el acceso a tecnologías que permitieran acceder a diferentes contenidos y compartirlos éstos en la red era caro y “reservado” a pocas personas, pero en la actualidad eso está cambiado en muchos países, al igual que sucede en el estado español. Conseguir o acceder a un ordenador, conectarlo a internet y desde ahí descargarse textos, música y vídeos es una tarea que cada vez es más común y más sencilla de realizar.

Eso ha provocado que quienes han gestionado y dirigido históricamente la producción cultural y científica, junto a las correspondientes entidades de gestión de derechos de autor de los creadores, lancen un ataque frontal contra esas tecnologías y sus usuarios que, al optar por compartir e intercambiar contenidos de manera masiva, van posibilitando en gran medida el acceso al conocimiento y cultura libres. Hay una línea clara en la lucha por la cultura y el conocimiento libre que va desde experiencias como las que se dieron en los ateneos libertarios al actual uso que se hace por parte de personas y colectivos de tecnologías como internet. Poca gente se cuestiona en este nuevo contexto que un artista o creador pueda vivir de sus propias obras, pero no es admisible que, en la teórica defensa de los derechos de autor, se intenten perpetuar modelos de propiedad intelectual cada vez más obsoletos e injustos, junto a una visón de la cultura mercantilista y totalmente subyugada a la lógica capitalista.

Pero ¿hay más debate más allá de las miles y miles de personas que descargan música (o contenidos similares) gratuitamente usando internet o alguna red parecida? ¿está fundamentado de que hablemos de modelos “obsoletos e injustos” de propiedad intelectual? Lo es porque, desde nuestro punto de vista, se sigue tratando de aplicar las tradicionales normas industriales de la economía material a objetos inmateriales, productos del intelecto que no responden a las leyes de la ortodoxia económica. Cada vez es más claro el nuevo marco en el que nos encontramos, donde cobra más y más importancia la producción inmaterial y donde, gracias a las nuevas tecnologías, la gente opta masivamente por compartir información y contenidos. Los propios datos de la propia Sociedad General de Autores -la entidad de gestión de derechos de autor más conocida de todas las que operan en el estado español- apuntan al nuevo escenario en el que nos encontramos: en el año 2005 se recaudaron unos 319 millones de euros en concepto de derechos de autor, el récord de esta entidad en toda su historia. Hace poco se publicaba que “los ingresos de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) crecieron en 2005 un 6%, hasta los 318,8 millones de euros(...). No obstante, los responsables afirman que hubo un descenso del 8,8% en los ingresos derivados de la venta de música y cine debido, en su opinión, a la piratería y, especialmente, a los intercambios de archivos a través de redes P2P [redes en las que es posible intercambiar ficheros](...). La venta de discos descendió el año pasado un 2,8%, mientras que la de soportes videográficos cayó un 4,8%”. Entonces... la SGAE bate su récord y bajan las fuentes de ingresos donde tradicionalmente la SGAE ha recaudado más, es decir, la venta de música en sus diversos formatos y el cine. Algo está cambiando en el ámbito de la cultura y el conocimiento, hay cada vez más activistas y colectivos implicándose en la lucha por una cultura y conocimiento libre y, como apuntamos más arriba, esto no gusta a mucha gente.

Para finalizar esta introducción, queremos resaltar que no hay que centrarse únicamente en internet a la hora de hablar de cultura y conocimiento libre y propiedad intelectual, ya que en el marco actual lo que se pretende es la transformación total de la información y el conocimiento en general en simple activo económico. En la actualidad hay una ola basada en un modelo neoliberal donde encontramos ejemplos chocantes: un ejemplo es la explotación comercial de la secuenciación de los genomas (el material genético) de los seres vivos, por tanto, la posibilidad de patentar descubrimientos en el ámbito de la biología y la biotecnología. Antes se patentaban máquinas, ahora información relacionada con nuestro código genético. Otro ejemplo verdaderamente escandaloso sería la prohibición o el retraso en la fabricación de medicamentos genéricos en países que sufren pandemias como el SIDA por cuestiones de propiedad intelectual. Miles de personas no reciben un tratamiento adecuado a sus patologías por el miedo a las farmacéuticas a no recuperar su inversión en el desarrollo de ciertos fármacos. Hoy por hoy, el debate sobre la propiedad intelectual, derechos de autor, y la cultura y el conocimiento libre es ineludible para los movimientos sociales...

Caretas de Ramoncín
El día 29 de junio de 2006, dentro de los Siete Días de Lucha Social que organizó en Madrid la asamblea de Rompamos el Silencio2, unas sesenta personas disfrazadas con caretas de Ramoncín penetraron en la sede principal de la SGAE.
El grupo que se adentró en las oficinas de la SGAE en la calle Fernado VI realizó una acción que consistió en desplegar una pancarta desde el balcón principal con el lema “La cultura no tiene dueño”, y tirar simultáneamente billetes falsos de 100 euros. Además, se extendió una “alfombra” de céntimos ante la puerta principal, y encima del letrero de esta sociedad se añadió una pegatina que convertía su acrónimo en el de "Siempre Ganamos Algunos Euros". Esta acción directa noviolenta (muy polémica, calificada en algunos medios incluso como de “asalto”3 e incluso “agresión (...) por parte de un grupo de encapuchados ataviados con caretas de Ramoncín4”) intentaba denunciar que los actuales modelos de propiedad intelectual y su aplicación por entidades de gestión como la SGAE están sirviendo para, bajo la apariencia de la defensa de los derechos del autor, defender una “cultura en la que la industria decide qué ve, lee y oye la mayoría de la ciudadanía. Un modelo, en definitiva, donde los intermediarios, que no son más que tentáculos de las grandes corporaciones, determinan los deseos de sus ’súbditos’ por medio de una de las más íntimas expresiones sociales, la artística”5).

En el texto de presentación del Eje de Cultura Libre de Rompamos el Silencio, se planteaba que “el desarrollo de nuevas tecnologías, y en especial Internet, remueven los cimientos de la industria cultural. De discográficas, editoriales, productoras, periódicos, cadenas de televisión, grandes empresas multinacionales que han controlado la producción, distribución y publicidad de la cultura de masas; que han decidido las obras en las que invertir su dinero, que mensajes comunicar a la población, que productos se debían publicitar”. Los movimientos sociales van tomando conciencia de la importancia que tiene el tema de la cultura libre en nuestra sociedad, por eso en los Siete Días de Lucha Social que se desarrollaron en Madrid, uno de los Ejes que se plantearon dentro de Rompamos el Silencio fué precisamente el de Cultura Libre, junto a otras temáticas como Antimilitarismo, Migraciones, Okupación, Feminismo, Ecología, Memoria Histórica... La acción desarrollada en la SGAE fue desarrollada por colectivos y personas que son una expresión más del heterogéneo movimiento copyleft (nos detendremos en él más adelante) y de la lucha por una cultura libre.

A este respecto hay que tener claro que entidades de gestión como la SGAE son en realidad la consecuencia del modelo de cultura imperante y del actual marco legal, habiendo muchos casos de países donde las entidades de gestión no tienen el mismo peso e influencia que la SGAE y donde se sufren las mismas restricciones al acceso a la cultura y conocimiento libres. El debate de fondo sigue siendo si entendemos la cultura como un derecho o la entendemos como un negocio, restringiendo y poniendo trabas económicas y tecnológicas a la difusión del conocimiento y la cultura.

Del movimiento del software libre al movimiento copyleft
Para intentar explicarnos el por qué de un “asalto” a la SGAE, conviene recordar que hasta hace bien poco, el debate sobre propiedad intelectual estaba “reservado” a unas pocas personas y organismos de “iniciados”: discográficas, editoriales, entidades de gestión y abogados relacionados con el ámbito de la cultura por un lado, y a empresas de software, profesionales del mundo de la informática y hackers6 por otro. Por hackers podemos entender -para simplificar- gente interesada y/o experta en determinadas tecnologías, como telecomunicaciones o informática, además de por temas como la propiedad intelectual. Probablemente, si no fuera por el movimiento del software libre7 y hackers como Richard Stallman8, ahora mismo estaríamos debatiendo sobre conocimiento y cultura libres en unos términos muy distintos.

Históricamente, el movimiento del software libre ha conseguido, después de un gran esfuerzo de difusión y concienciación dentro del mundo de las tecnologías de la información, que cada vez más software (programas informáticos) pueda ser usado, copiado, estudiado, modificado y redistribuido libremente. Y esto es exactamente lo contrario a lo que sucede con los programas informáticos de multinacionales como Microsoft, que al ser adquiridos no pueden ser analizados, ni modificados, ni copiados ni redistribuidos. Esta filosofía del software libre, impulsada originariamente por los hackers, tiene enormes implicaciones a nivel ético y práctico, por ejemplo con el posible acceso a nuevas tecnologías por parte de iniciativas (de cualquier tipo, públicas o privadas) para las cuales el coste y características del software propietario -recordemos, NO puede ser copiado, estudiado, modificado ni redistribuido- no sería asumible en muchísimas ocasiones. En la introducción hablábamos del importante papel de los ateneos libertarios dentro del anarquismo y en la difusión del conocimiento libre.

En este sentido seria interesante reflexionar sobre los evidentes paralelismos que podemos establecer entre el movimiento del software libre y algunos elementos del movimiento libertario, que desde sus orígenes se identificó con la idea y con las prácticas que hacen posible la libre circulación de las ideas. Antes hemos hecho referencia a los hackers, hablemos ahora de los hacklabs, su lugar de reunión e intercambio: por un hacklab entendemos un lugar de reunión, un espacio físico donde poder debatir, realizar labores de difusión e investigar sobre sofware libre, nuevas tecnologías, propiedad intelectual... desde un perspectiva social, con un sistema de organización y aprendizaje cooperativo9 . Así, nos atreveríamos a decir que, en el fondo, los hacklabs, el lugar predilecto de reunión y encuentro de hackers y gente afín, podrían entenderse como una actualización de lo que fueron los primeros ateneos libertarios, aquellos que se plantearon la necesidad de difundir en la base una serie de conocimientos básicos que permitiesen a la gente acceder a una cultura y unos saberes que el Estado le niega.

Los hacklabs tienen su origen en muchos centros sociales italianos, vinculados al movimiento de okupación: “en la segunda mitad de los años ’90 en Italia existe una difusión de masa de las tecnologías informáticas, de los ordenadores personales y de las redes telemáticas. El mundo de los centros sociales(...) es atravesado por una serie de experiencias pioneras; tras las primeras BBS (...), y Ecn (...), se produce una verdadera explosión de sitios web, proyectos telemáticos, foros, chat, listas de correos unidos al circuito de los centros sociales. Justo al final de los ’90 en los centros sociales se realizan los primeros hackmeeting, de los que nacerán los hacklab, laboratorios informáticos en los que la manipulación de las tecnologías, la autoformación y la difusión de los saberes se transforman en instrumentos fundamentales10 ”. Otro punto en común con los ateneos libertarios es que la mayoría de hacklabs presentan formas de funcionamiento horizontal y autogestionaria11, es decir, formas organizativas y de tomas de decisiones con muchos puntos en común con el movimiento libertario. Volviendo al software y a la tecnología en general, otro debate muy interesante sería el papel cada vez más importante que está jugando el software libre en las Administraciones Públicas y en los ámbitos científicos y/o académicos (para poder profundizar sobre el concepto de conocimiento libre), pero esto excedería con mucho el objetivo de este texto.

Pero centremos ahora algunas ideas: después de la pionera y original lucha en torno al software libre, podemos afirmar que paralelamente emerge un nuevo movimiento social mucho más genérico, el llamado movimiento copyleft. Copyleft es un juego de palabras de difícil traducción al castellano, ya juega con el significado político de los términos “right” y “left”, derecha e izquierda respectivamente. El concepto surge como una forma de oposición al copyright restrictivo (copyright, otro término anglosajón, es el famoso logo con la C ), con el que se “marca” una determinada obra y/o creación para avisar que sobre ella opera algún tipo de propiedad intelectual. El movimiento Copyleft lucha por la cultura y el conocimiento libres, ya que entiende la cultura como un derecho. Podemos explicar en una primera aproximación al Copyleft como una filosofía que propone un grupo de licencias que garantizan que, bajo ciertas condiciones, “cada persona que recibe una copia o una versión derivada de un trabajo, pueda a su vez usar, modificar, y redistribuir tanto el propio trabajo como las versiones derivadas del mismo”12. Es decir, lo mismo que planteaba el movimiento del software libre cuando habla de impulsar la existencia de un software que pueda ser usado, copiado, estudiado, modificado y redistribuido libremente, pero aplicado a un marco mucho más general.

El Copyleft y las contradicciones del capitalismo
El emergente movimiento Copyleft pone encima de la mesa e incide en numerosas cuestiones que hasta ahora no habían sido tenidas demasiado en cuenta por el complejo magma de los actuales movimientos sociales, ya que “de la misma manera que desde el sindicalismo y desde otras luchas reivindicativas se activaron en siglos pasados conflictos y contradicciones muchas veces insalvables para el poder, desde este amplio (y heterogéneo) movimiento Copyleft se empiezan a crear conflictos y contradicciones cualitativamente muy poderosos (y cuantitativamente también, sólo hay que conocer algo acerca del fenómeno GNU/Linux13 para saberlo), ya que tienen que ver (y atentan) contra las relaciones de propiedad sobre el conocimiento (y por lo tanto sobre buena parte de la riqueza que éste genera) , es decir, sobre aquello que mantiene y reproduce la economía y la tecnología de guerra del capitalismo"14.

El Copyleft es en realidad un tipo de copyright “especial”. El Copyleft y sus formas jurídicas, por ejemplo la licencia GPL15, abren un proceso que no permite la reapropiación privada de una obra colocándola de por vida en el dominio público. Con el Copyleft, el copyright, de ser un impedimento para la libre distribución de una obra, pasa a ser el garante de la misma, y que así la obre pueda ser redistribuida libremente bajo ciertas condiciones. En la actualidad, y gracias al impulso del movimiento Copyleft, han surgido proyectos como Creative Commons16, organización sin ánimo de lucro vinculada al movimiento, que con su propuesta de licencias pretenden estrablecer un marco legal, más flexible y adaptado a la creación artística y menos centrado en la programación de software, en el que el autor/creador tenga capacidad real para poder definir los derechos que quiera ejercer sobre su propia obra, es decir, poder plantear algunos derechos reservados sobre su trabajo y no el actual y ubicuo todos los derecho reservados del copyright restrictivo.

Con este tipo de licencias se intenta equilibrar el que un autor o artista pueda beneficiarse económicamente de su propia obra, pero haciéndolo sin restringir las libertades del público. Ahora, el debate real en torno a la propiedad intelectual y al Copyleft pasaría por definir nítidamente en que términos se relacionan derechos de autor y propiedad intelectual que, aunque parezcan lo mismo, no lo son. ¿Qué derechos se otorgan al autor (o a sus herederos, los derechos de autor son en la actualidad legalmente “heredables”) y durante qué espacio de tiempo?. Un error muy común (y grave) a la hora de hablar del movimiento Copyleft es asimilar que este movimiento plantea simplemente el que las obras lleven asociado un “ningún derecho reservado”, la no existencia de derechos de autor para los autores, o el cuestionamiento mismo de la figura misma del creador. El Copyleft, por lo contrario, reclama la idea de autoría, se aleja de la idea de “propiedad intelectual” y defiende la permanencia de la cultura y el conocimiento en el dominio público17.

Es importante resaltar bien que los movimientos sociales que luchan por una cultura libre no cuestionan (en general) la figura del autor o la idea de la autoría, y tampoco cuestionan la posibilidad de que el autor de una obra cobre por ella o viva de ella. Lo que cuestiona este movimiento es una determinada "cultura" basada en la apropiación del conocimiento por parte del mercado (es decir, por las grandes empresas del mundo editorial, de la música, el entretenimiento...) que, sobre una más que cuestionable política de copyright, se apropie del conocimiento y la creatividad social. Respecto a los derechos de autor, es interesante resaltar que “los derechos de autor existen siempre que existe un autor y una obra, no pueden -ni deben- "desaparecer", pero tampoco pueden ser infinitos e ilimitados. Deben durar lo suficiente como para permitir al autor -o a la empresa que lo promociona- amortizar su esfuerzo, pero sin atrofiar el curso natural de la creación. Que James Joyce y sus editoras tuvieran derechos sobre el Ulises durante un tiempo razonable. Que su nieto sea millonario a costa de demandar a bibliotecas e instituciones públicas que organizan lecturas y representaciones de Joyce, no lo es18”.

Curiosamente, algunos textos de autores/creadores vinculados al movimiento Copyleft son muchas veces poco claros a la hora de revindicar la figura del autor/creador, como si en este nuevo contexto tecnológico la figura del autor fuese perdiendo importancia: “el disfrute de la música (y no sólo de la música) está cambiando, la "cultura de masas" deja el puesto a una nueva cultura "popular", en la cual cuentan cada vez más las exhibiciones en vivo, las redes solidarias, lo compartido, el háztelo-tú-mismo (autoproducción, autodistribución, el boca a boca), y a fin de cuentas va a importar poco quién ha compuesto o ha escrito tal cosa. El artista será cada vez menos Divo (o Autor) y cada vez más narrador, trovador, bardo”19.

Los nuevos conflictos que se dan en torno al concepto de autoría y propiedad intelectual, su “gestión” por parte de entidades como la SGAE y el vigente y mutante marco legal, la promoción de una cultura libre... son el campo de acción natural del movimiento Copyleft. Estamos en un contexto donde las contradicciones del sistema vigente son de lo más evidente: cada vez es más fácil acceder a redes como internet y adquirir muy barato dispositivos como fotocopiadoras, escáneres, grabadores digitales etc y, a la vez, quienes has tenido hasta ahora el oligopolio de la producción cultural y las entidades de gestión de los derechos de autor, presionan a los políticos y lanzan agresivas campañas publicitarias “contra la piratería”, criminalizando el uso de estas nuevas tecnologías, donde incluso se llegaba a relacionar la descarga de canciones de internet con la trata de blancas y el atentado a las Torres Gemelas20. Parece que todo vale, como hablar de “kale borroka” al referirse a la acción de Rompamos el Silencio en la SGAE21. El resultado de todas estas manipulaciones y campañas más que interesadas a favor de modelos donde el copyright restrictivo siga imponiéndose es, si nos centramos en el estado español, la aprobación hace pocos meses de la nueva Ley de Propiedad Intelectual; una valoración de esta nueva Ley comenta que el movimiento copyleft y la gente interesada en promover la cultura libre “no ha sido capaz de hacer frente a este recorte de libertades mientras instituciones como la SGAE recaudan cada díaz más y más. En la práctica significa canon a más productos, recortes a libertades en bibliotecas, museos y educación y posiblemente la ilegalización del uso de P2P para bajar material con copyright restrictivo22”.

Conclusiones
Kropotkin escribió en “La Conquista del Pan” que: “ciencia e industria, saber y aplicación, descubrimiento y realización práctica que conduce a nuevas invenciones, trabajo o cerebral y trabajo manual, idea y labor de los brazos, todo se enlaza. Cada descubrimiento, cada progreso, cada aumento de la riqueza de la humanidad, tiene su origen en el conjunto del trabajo manual y cerebral, pasado y presente. Entonces, ¿qué derecho asiste a nadie para apropiarse la menor partícula de ese inmenso todo y decir: «Esto es mío y no vuestro»?”. El movimiento libertario y organizaciones como CGT tienen que tener un discurso y una práctica clara a la hora de abordar el tipo de cultura y, por tanto, de sociedad por la que luchamos. Hay que dar pasos para eliminar los modelos de copyright restrictivo a la vez que se preservan los derechos del autor, y luchar por que el conocimiento y la cultura puedan ser compartidos de una manera libre y cooperativa, de la misma manera que se hacía antaño en los ateneos libertarios y en otras experiencias similares.

Es decir, no seguir fomentando directa o indirectamente la cultura entendida como un negocio, bajo la óptica mercantilista del capitalismo actual. El movimiento Copyleft es mucho más que una forma alternativa de gestionar derechos de autor o de producción y distribución cultural, en realidad “abrir y liberar las fuentes de la producción social (en sus vertientes simbólicas, organizativas, científicas, tecnológicas y comunicativas) es el verdadero potencial de movimiento que subyace bajo la forma del copyleft23”. En realidad estamos hablando de apoyo mutuo o la idea de cooperación anarquista: no es sólo una cuestión de disfrutar libremente el conocimiento sino de producirlo cooperativamente. El movimiento copyleft debe seguir dando pasos para “contaminar” al resto de movimientos sociales -es innegable su carácter “transversal” al resto de luchas- con sus planteamientos, con el objetivo de lograr una sociedad libre a través de una cultura y conocimiento libres. Al igual que en el XV Congreso Confederal CGT ha apostado por el software libre24, esta organización debería también apostar por difundir y distribuir sus materiales y textos de una manera acorde a la filosofía del movimiento Copyleft y la cultura libre, e ir dando pasos en ese sentido, por ejemplo adoptando las licencias Creative Commons en publicaciones como Libre Pensamiento y Rojo y Negro.

1 Joan Navarro Navarro
Movimiento Libertario y Ateneos, Rojo y Negro julio 2006.

2 Más información en la web de Rompamos el Silencio
http://www.rompamoselsilencio.net

3 20 Minutos: “El asalto a la SGAE divide a los internautas”
http://www.20minutos.es/noticia/136...

4 La SGAE acusa a la industria electrónica de incitar a la insumisión contra el canon
PC World http://www.idg.es/pcworld/noticia.a...

5 Eje de Cultura Libre, Rompamos el Silencio
http://www.rompamoselsilencio.net/a...

6 Hacker
http://es.wikipedia.org/wiki/Hacker

7 Movimiento del Software Libre
http://es.wikipedia.org/wiki/Softwa...

8 Richard Stallman
http://es.wikipedia.org/wiki/Richar...

9 Hacklab
http://es.wikipedia.org/wiki/Hacklab

10 Centros sociales de segunda generación
Lorenzo Sansonetti Contrapoder http://sindominio.net/contrapoder/a...

11 Hackers: activismo político en la frontera tecnológica
Gustavo Roig
http://www.nodo50.org/lecturas/hack...

12 Copyleft
http://es.wikipedia.org/wiki/Copyleft

13 Linux, entrada en Wikipedia
http://es.wikipedia.org/wiki/Linux

14 Copylefty Comunismos
http://www.nodo50.org/tortuga/artic...

15 Definición de General Public Licnece en Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/GPL

16 Creative Commons España
http://es.creativecommons.org/

17 Más información: Definición de Dominio Público en Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Domini...

18 Entrevista a Marta peirano Tortuga
http://www.nodo50.org/tortuga/artic...

19 Entrevista al colectivo de narradores Wu Ming sobre propiedad intelectual
http://www.cibersociedad.net/recurs...

20 Un spot contra la piratería relaciona la descarga de discos con la trata de blancas
20 Minutos http://www.20minutos.es/noticia/546...

21 Aprende a sembrar duda y confusión en sencillos pasos
David Bravo http://www.filmica.com/david_bravo/...

22 Aprobada la nueva Ley de Propiedad Intelectuales
Barrapunto http://barrapunto.com/article.pl?si...

23 Activismo Copyleft
Teresa Malina Torrent http://sindominio.net/ xabier/textos/activismo_copyleft/activismo_copyleft_v_1_0.pdf

24 El XV Congreso estatal de la CGT apuesta por el software libre y Linux CGT http://www.cgt.es/modules.php?name=...

  • Asalto a la cultura

    2 de noviembre de 2006 15:59, por Pablo

    Magnífico trabajo de análisis y síntesis del conflicto de la propiedad intelectual, a cargo de nuestro querido David.

    Por mi parte -estando de acuerdo casi con el cien por cien de lo que se afirma- me apetece puntualizar un par de detalles.

    Entresaco estas líneas del texto:

    "Es importante resaltar bien que los movimientos sociales que luchan por una cultura libre no cuestionan (en general) la figura del autor o la idea de la autoría, y tampoco cuestionan la posibilidad de que el autor de una obra cobre por ella o viva de ella. (...) Respecto a los derechos de autor, es interesante resaltar que “los derechos de autor existen siempre que existe un autor y una obra, no pueden -ni deben- "desaparecer", pero tampoco pueden ser infinitos e ilimitados. Deben durar lo suficiente como para permitir al autor -o a la empresa que lo promociona- amortizar su esfuerzo, pero sin atrofiar el curso natural de la creación."

    Por mi parte viendo estas afirmaciones a la luz de la muy bien traída cita de Kropotkin que inicia el párrafo de "conclusiones" estoy de acuerdo en lo que se podría llamar "derecho a la autoría", es decir que el nombre de la persona creadora figure siempre al lado de la creación -si este es su deseo- a fin de que la sociedad le reconozca indefinida e infinitamente su aportación. Nada tengo que oponer a tal deseo o necesidad psicológica.

    Lo de obtener un rendimiento económico de una creación inmaterial propia me parece también bien, siempre y cuando ello no restrinja el libre aprovechamiento del citado bien inmaterial por parte de la colectividad. Aquí creo que se aplica muy bien la idea de Kropotkin de que ningún bien intangible puede pertenecer de una forma total a su creador, ya que éste ha dispuesto de una serie instrumentos y ventajas que toda una acumulación de esfuerzos ajenos ha puesto en sus manos para lograr ese bien.

    Por ejemplo:

    Es justo que un músico viva de interpretar sus canciones y de vender soportes materiales que las contienen. No es justo que nadie que no pueda pagar por ello se quede sin poder escucharlas.

    Me parece justo que un escritor cobre un precio por la venta de sus libros. pero me parece injusto que se prohiba copiarlos -bajo severas saciones además, introduciendo conceptos punitivos en esta reflexión- para que quienes no pueden pagar ese precio reciban el arte o el saber que contienen.

    Me parece bien que quien descubre las propiedades medicinales de una planta pueda fabricar y comercializar un medicamento. Me parece muy mal que nadie pueda conocer las propiedades de esa planta, o que conociéndolas nadie pueda fabricar el citado remedio si no paga canon al investigador.

    etc.

    En cualquier caso insisto en que me ha gustado mucho el artículo, que me parece trabajado y completo, y además en un tema puntero que despierta polémica incluso en los sectores más "anarquistas" de este primer mundo en el que nadie quiere perder su trozo del pastel.

    Salut i Anarquía