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Ambrose Bierce: "El Diccionario del Diablo"

Lunes.23 de abril de 2007 5204 visitas Sin comentarios
Ekintza Zuzena #TITRE

Artículo original

El rastro de Ambrose Gwinet Bierce (1842-?) se pierde cuando ya anciano se decide a unirse a las huestes de Pancho Villa. «El diccionario del Diablo» es algo así como el resumen de la filosofía de este escritor y periodista norteamericano, que nos ofrece una visión del mundo a través de unos ojos nada propensos a velarse por las telarañas de la hipocresía.

EL DICCIONARIO DEL DIABLO

Abstemio, s. Persona de carácter débil, que cede a la tentación de negarse un placer. Abstemio total es el que se abstiene de todo, menos de la abstención; en especial, se abstiene de no meterse en los asuntos ajenos.

Administración, s. En política, ingeniosa abstracción destinada a recibir las bofetadas o puntapiés que merecen el primer ministro o el presidente. Hombre de paja a prueba de huevos podridos y rechiflas.

Aire, s. sustancia nutritiva con que la generosa Providencia engorda a los pobres.

Alianza, s. En política internacional, la unión de dos ladrones, cada uno de los cuales ha metido tanto la mano en el bolsillo del otro que no pueden separarse para robar a un tercero.

Ambición, s. Deseo obsesivo de ser calumniado por los enemigos en vida, y ridiculizado por los amigos después de la muerte.

Amistad, s. Barco bastante grande como para llevar a dos con buen tiempo, pero a uno solo en caso de tormenta.

Amnistía, s. Magnanimidad del Estado para con aquellos delincuentes a los que costaría demasiado castigar.

Anormal, adj. Que no responde a la norma. En cuestiones de pensamiento y conducta, ser independiente es ser anormal y ser anormal es ser detestado. En consecuencia, el autor recomienda parecerse más al Hombre Medio que a uno mismo. Quien lo consiga, obtendrá la paz, la perspectiva de la muerte y la esperanza del Infierno.


Antipatía, s.
Sentimiento que nos inspira el amigo de un amigo.

Año, s. Periodo de trescientos sesenta y cinco desengaños.

Autoestima, s. Evaluación errónea.

Ayer, s. Infancia de la juventud, juventud de la madurez, el pasado entero de la ancianidad.


Baco, s.
Cómoda deidad inventada por los antiguos como excusa para emborracharse.


Batalla, s.
Método de desatar con los dientes el nudo político que no pudo desatarse con la lengua.

Cabo, s. Hombre que ocupa el último peldaño de la escala militar; cuando un cabo cae en combate el golpe es menor.

Candidato, s. Caballero modesto que renuncia a la distinción de la vida privada y busca afanosamente la honorable oscuridad de la función pública.

Caníbal, s. Gastrónomo de la vieja escuela, que conserva los gustos simples y la dieta natural de la época pre-porcina.


Cañón, s.
Instrumento usado para la rectificación de las fronteras.

Cerradura, s. Divisa de la civilización y el progreso.

Cleptómano, s. Ladrón rico.

Clérigo, s. Hombre que se encarga de administrar nuestros negocios espirituales, como método de favorecer sus negocios temporales.

Cobarde, adj. Dícese del que en una emergencia peligrosa piensa con las piernas.

Cómplice, s. El que con pleno conocimiento de causa se asocia al crimen de otro; como un abogado que defiende a un criminal, sabiéndolo culpable. Este punto de vista no ha merecido hasta ahora la aprobación de los abogados, porque nadie les ofreció honorarios para que lo aprobaran.

Confort, s. Estado de ánimo producido por la contemplación de la desgracia ajena.


Conservador, adj.
Dícese del estadista enamorado de los males existentes, por oposición al liberal, que desea reemplazarlos por otros.

Coronación, s. Ceremonia de investir a un soberano con los signos externos y visibles de su derecho divino a ser volado hasta el cielo por una bomba.

Costumbre, s. Cadena de los libres.

Deber, s. Lo que impulsa inflexiblemente en la dirección del lucro, por la vía del deseo.

Degradación, s. Una de las etapas del progreso moral y social que lleva de la humilde condición privada al privilegio público.

Desprecio, s. Sentimiento que experimenta un hombre prudente ante un enemigo demasiado temible para hacerle frente sin peligro.

Destino, s. Justificación del crimen de un tirano; pretexto del fracaso de un imbécil.


Deuda, s.
Ingenioso sustituto de la cadena y el látigo del negrero.

Dinero, s. Bien que no nos sirve de nada hasta que nos separamos de él. Indicio de cultura y pasaporte para una sociedad elegante. Posesión soportable.

Diplomacia, s. Arte de mentir en nombre del país.

Economía, s. Compra del barril de whisky que no se necesita por el precio de la vaca que no se tiene.

Educación, s. Lo que se revela al sabio y esconde al necio su falta de comprensión.

Egoísta, s. Persona de mal gusto, que se interesa más en sí misma que en mí.

Elector, s. El que goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros.

Epitafio, s. Inscripción que, en una tumba, demuestra que las virtudes adquiridas tienen un efecto retroactivo.

Famoso, adj. Notoriamente miserable.

Felicidad, s. Sensación agradable que nace de contemplar la miseria ajena.

Futuro, s. Epoca en que nuestros asuntos prosperan, nuestros amigos son leales y nuestra felicidad está asegurada.

Gato, s. Autómata blando e indestructible que nos da la naturaleza para que lo pateemos cuando las cosas andan mal en el círculo doméstico.

Guillotina, s. Máquina que hace que un francés se encoja de hombros con buen motivo.

Hábitos sacerdotales, s. Traje abigarrado que usan los payasos de la Corte Celestial.

Hospitalidad, s. Virtud que nos induce a alojar y alimentar a personas que no necesitan ni alojamiento ni alimento.

Ignorante, s. Persona desprovista de ciertos conocimientos que usted posee y sabedora de otras cosas que usted ignora.

Impunidad, s. Riqueza.

Indefenso, adj. Incapaz de atacar.

Independiente, adj. En política, enfermo de auto-respeto. Es término despectivo.

Injusticia, s. De todas las cargas que soportamos o imponemos a los demás, la injusticia es la que pesa menos en las manos y más en la espalda.

Infortunio, s. Especie de fortuna que siempre llega.

Libertino, s. El que ha corrido tras el placer con tanto ardor, que tuvo la desgracia de pasarlo de largo.

Locura, s. Ese «don y divina facultad» cuya energía creadora y ordenadora inspira el espíritu del hombre, guía sus actos y adorna su vida.

Maná, s. Alimento dado milagrosamente a los israelitas en el desierto. Cuando no lo recibieron más, se afincaron y labraron la tierra fertilizándola, por regla general, con los cadáveres de sus primitivos ocupantes.

Mártir, s. Alguien que avanza hacia la muerte deseada siguiendo el camino de la menor repugnancia.

Matrimonio, s. Condición o estado de una comunidad formada por un amo, un ama y dos esclavos, todos los cuales suman dos.

Patriota, s. El que considera superiores los intereses de la parte a los intereses del todo. Juguete de políticos e instrumento de conquistadores.

Patriotismo, s. Basura combustible dispuesta a arder para iluminar el nombre de cualquier ambicioso.

Paz, s. En política internacional, época de engaño entre dos épocas de lucha.

Pereza, s. Injustificada dignidad de modales en una persona de baja categoría.

Plebiscito, s. Votación popular para establecer la voluntad del amo.

Precipitación, s. Prisa de los torpes.

Radicalismo, s. El conservadurismo de mañana inyectado en los negocios de hoy.

República, s. Entidad administrativa manejada por una incalculable multitud de parásitos políticos, lógicamente activos, pero fortuitamente eficaces.

Retaguardia, s. En doctrina militar norteamericana, parte expuesta del ejército que se encuentra más cerca del Congreso.

Rezar, v. Pedir que las leyes del universo sean anuladas en beneficio de un solo peticionante, confesadamente indigno.

Sabiduría, s. Tipo de ignorancia que distingue al estudioso.

Trabajo, s. Uno de los procesos por los que A adquiere bienes para B.

Venganza, s. Roca natural sobre la que se alza el templo de la ley.

Voto, s. Instrumento y símbolo de la facultad del hombre libre de hacer de si mismo un tonto y de su país una ruina.