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Agradecimiento a la selección argentina por negarse a jugar en Jerusalén

Lunes.11 de junio de 2018 66 visitas Sin comentarios
Al Quds al Arabi #TITRE

El anuncio por parte de la selección argentina de la suspensión del partido con la selección israelí que iba a celebrarse en la ciudad ocupada de Jerusalén ha despertado fuertes sentimientos por todo el mundo y los palestinos, con razón, la ha considerado una victoria para su causa y una humillación para el Estado de la ocupación israelí, y particularmente para su primer ministro, Benjamin Netanyahu, y para su arrogante ministra de Cultura y Deportes, Miri Regev, quien se empeñó en trasladar el partido de Haifa a Jerusalén y se jactó de su capacidad para presionar al equipo argentino (y al mismísimo presidente argentino que recibió una llamada de Netanyahu para que obligara al equipo a cambiar de decisión) y para romper el poder del movimiento de boicot mundial a favor de los palestinos.

El plan israelí no solo se apoyó en la presión del fuerte lobby judío de Argentina sino también en el empleo del dinero para conquistar al equipo argentino (dos millones de dólares por participar).

Lo quería Regev era, sencillamente, hacer publicidad del “ultraje” de Jerusalén respaldado por EE.UU, y burlarse de la sangre de los palestinos que desde que se anunciara la decisión del presidente estadounidense Donald Trump no ha dejado de dar la vida por Jerusalén, su capital política y religiosa.

(…)

La Asociación del Fútbol Argentino y la selección nacional argentina, con su capitán Lionel Messi, han logrado salir airosos de un gran dilema moral con el que se les iba a utilizar para la guerra de Trump e Israel contra los palestinos y el mundo. Su decisión puede contribuir en gran medida a la paz mundial. Es de ley nombrar a quienes han contribuido a este logro genial, a la cabeza de los que se encuentra, naturalmente, el BDS y los defensores de la causa palestina en Argentina y España que se han manifestado delante del equipo argentino. Resulta irónico que la ministra de Cultura y Deporte israelí y algunos medios de comunicación de extrema derecha, consideraran esas manifestaciones un acto terrorista como suele ser la costumbre de los racistas, los ocupantes y los dictadores cuando las cosas no salen como ellos quieren.