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9 de Octubre, la batalla de València contra la impunidad fascista (cast/cat)

Miércoles.11 de octubre de 2017 233 visitas Sin comentarios
La Directa. #TITRE

Por Paula Durán

La violencia fascista y la connivencia policial han aglutinado a organizaciones y fuerzas políticas bajo una misma voz, la de denuncia pública de los hechos y la investigación de responsabilidades políticas.

Este nueve de octubre, para muchas personas, ha estado plagado de reminiscencias históricas y emocionales hacia la conocida como “Batalla de Valencia”, hecho histórico y violento vivido a finales de los años setenta. Es más, desde que la derecha política perdió el gobierno de la Generalitat y de la ciudad de Valencia, la derecha reaccionaria ha intentado hacer de la celebración del 9 de Octubre un escrache contra las nuevas fuerzas políticas asentadas en las instituciones y contra las fuerzas transformadoras que se manifiestan todas las tardes de esta diada para reclamar los derechos sociales y la soberanía total del País Valencià.

Este año, el escrache público durante la procesión cívica de la mañana ha superado la escalada de acoso y violencia de los últimos dos años desde el cambio de gobierno. La nula agitación previa en las calles por parte de la extrema derecha, que años antes acostumbraba a caldear el ambiente, denotaba una relajación de fuerzas entre el espectro fascista y anticatalanista de la ciudad. Sin embargo, estos grupúsculos han reunido fuerzas, tanto de dentro como de fuera de Valencia, para orquestar un espectáculo antidemocrático en una festividad de todo el pueblo valenciano. El hecho de sembrar el terror entre la población durante un día durante el que miles de personas ocupan las calles responde a la antigua estrategia del miedo que practicaba el blaverisme: atemorizar para intentar de desmovilizar el espectro social y político valencianista situado a la izquierda.

La procesión cívica de la mañana ha sido durando décadas un acto monopolizado por la derecha y el catolicismo más conservador, motivo por el cual perdió el tono inclusivo que lo tendría que caracterizar, a pesar de los intentos del actual gobierno para hacer que participaran otras entidades cívicas y culturales de la ciudad. Esto lo ha convertido en un celebración hostil para la izquierda política y en un espacio todavía conquistado por los elementos más reaccionarios de la sociedad. Prueba de ello fue la intensa pitada por parte de los fascistas y militantes de España 2000, UltrasYomus y el Grupo de Acción Valencianista (GAV), acompañada de saludos fascistas, insultos, amenazas, escupitajos, lanzamiento de latas y alguna que otra valla hacia las simpatizantes de los partidos Compromís y Podem. Estas últimas estuvieron perseguidas, asediadas y casi arrinconadas durante toda la procesión por los simpatizantes y militantes de los grupúsculos antes mencionados. En cambio, el paso de partidos anticatalanistas cómo Som Valencians, Ciudadanos o el Partido Popular fue acompañado por el silencio simpatizante y por algunos aplausos del público.

A pesar de los intentos de convertir esta procesión en un paseo tranquilo y festivo, la carencia de un dispositivo policial que asegure la integridad física de las asistentes al acto hace que varias entidades culturales, como por ejemplo la Jove Muixeranga de Valencia, no consoliden su participación. Esta carencia de seguridad, gestionada desde la Delegación de Gobierno –en manos de Juan Carlos Moragues Ferrer (PP)–, ha sido duramente criticada por las fuerzas políticas que sufrieron el acoso y las agresiones de la mañana, así como por parte de la Izquierda Independentista y el resto de organizaciones y entidades que participan a la Comisión 9 de Octubre, encargada de organizar la manifestación de la tarde.

Hay que destacar que durante el transcurso de la procesión cívica de la mañana, en la calle Pintor Sorolla de Valencia, un grupo de jóvenes –algunos de ellos cercanos al Bloc d’Estudiantes Agermanats (BEA)– sufrió agresiones físicas por parte de un grupúsculo de quince neonazis, custodiados por un puñado de agentes policiales, por llevar camisetas donde ponía “País Valencià”. Después de agredirlos y de ser levemente dispersados por los policías, los neonazis amenazaron a los jóvenes con la frase “ya nos veremos por la tarde”.

Asedio fascista bajo presencia policial

Después de una remesa previa de violencia e impunidad protagonizada por los fascistas durante la mañana, las agresiones continuaron por la tarde. Las ganas de reventar la manifestación se olían horas antes de la convocatoria, cuando un grupo de unos cincuenta fascistas y anticatalanistas ya se habían reunido en la plaza de Sant Agustí, el punto de encuentro desde donde empiezan todas las manifestaciones por las fiestas del 9 de Octubre y del 25 de Abril. Las provocaciones fascistas se iniciaron media hora antes del acto, convocado oficialmente por la Comisión 9 de Octubre a las seis de la tarde. Las personas que empezaban a concentrarse en la plaza para asistir a la tradicional manifestación fueron arrinconadas por militantes y simpatizantes de organizaciones blaveres y fascistas como por ejemplo el Yomus, el GAV y España 2000, algunas de las cuales también llevaban banderas del partido blaver Soms Valencians.

Un cordón de la Policía Nacional española arrinconaba a las manifestantes de la Izquierda Independentista en lugar de retener y separar a los provocadores de extrema derecha, que no habían comunicado ninguna convocatoria.
La tensión crecía por los gritos, amenazas e insultos de los reaccionarios que, al mismo tiempo, cerraban el paso a las manifestantes de la Izquierda Independentista y coartaban así el derecho a la manifestación, que había sido legalmente convocada. En un instante, algunos de los fascistas cruzaron el cordón y trataron de agredir con palos y disuadir a las asistentes, que denuncian la actuación de la CNP por la pasividad mostrada y por haber cargado contra ellas y no contra los fascistas. La cabecera de la manifestación continuaba adelante mientras las asistentes independentistas seguían parados en la plaza. A la hora, y a la altura de la estación norteña de Valencia, un puñado de unos 50 simpatizantes de extrema derecha empezaron a mezclarse con el final de la manifestación y a provocar enfrentamientos físicos y verbales con las asistentes que gritaron al unísono “somos gente de paz”.

Pasados unos minutos de tensión, y después de la primera agresión al periodista y colaborador de la Directa Miquel Ramos, un grupo reducido del CNP se interpuso entre las asistentes a la manifestación oficial y los fascistas, y retuvo a los últimos, hasta que hubo una distancia que consideraron ‘de seguridad’ entre ambos grupos. Mientras tanto, las manifestantes de la Izquierda Independentista continuaban asediadas en la plaza de Sant Agustí y la distancia entre estas y las organizaciones que entraban dentro de la Comisión 9 de Octubre se hacía más y más grande. Un infiltrado con una camiseta de “Legionarios a luchar. Legionarios a morir”, que llevaba un banderín español, acompañó a la cabecera durante todo el recorrido, mientras esta, acompañada con la música de dulzainas y tabalets, pretendía mantener un clima festivo y reivindicativo, a pesar de que el ambiente se respiraba tenso, sobre todo por los insultos de varias personas que, situadas a lo largo de la calle Colon, se dedicaban a asediar a las manifestantes pacíficas.

De repente, una decena de furgones antidisturbios se situaron en la cola de la manifestación y, detrás de estos, aparecieron las manifestantes independentistas, rodeados a ambos lados filas de antidisturbios del CNP. Estos últimos trataron de hacer una barrera entre las manifestantes y los fascistas, que las persiguieron a lo largo del recorrido entre insultos, vejaciones, amenazas e intentos de agresión. Una vez la cabecera llegó al Parterre, unos cincuenta ultras entraron en la plaza y rodearon la estatua de Jaume I. Visto que no se podría finalizar el acto con normalidad, las manifestantes decidieron ir hacia la plaza de la Puerta de la Mar, donde el CNP retendría la convocatoria ilegal fascista, y acabaron en la plaza de América, ante el Puente del Mar, con una lectura rápida de los manifiestos y una desconvocatòria exprés debido de al asedio que todavía provocaron algunos ultras. Al acabar, un grupo extenso de personas se aglutinaron para volver juntas hacia casa mientras que un grupo de jóvenes fascistas intentaron provocarlas.

Durante el transcurso de la manifestación del 9 de Octubre más tensa de la historia, varios grupos de neonazis también salieron de cacería por otras calles de la ciudad, armados con palos y barras de hierro. Cargaron contra periodistas –como por ejemplo las del Diario Jornada o el fotoperiodista José Jordan– y contra personas a pie de calle. También aparecieron personas que hicieron frente al fascismo, como es el caso de un joven que se enfrentó solo a un grupo de neonazis para defender a una joven lanzada a tierra que estaba siendo agredida por estos. Actualmente, todavía no hay datos oficiales de la cantidad de víctimas que han sufrido agresiones durante la jornada del 9 de Octubre y se pide por redes a las agredidas que denuncian bajo la etiqueta #ProuImpunitat.

A pesar de todos los disturbios y actos violentos protagonizados por un grupo de aproximadamente unos 300 fascistas y anticatalanistas, ninguno de ellos fue identificado ni detenido por el CNP, lo que demuestra que la extrema derecha actuó con total impunidad por las calles de Valencia. Por otro lado, y de nuevo, el intento de atizar un conflicto identitario reabierto bajo la excusa del proceso de autodeterminación de Cataluña, vuelve a ocultar los reclamos por la normalización lingüística del valenciano y las reivindicaciones sociales que verdaderamente preocupan al pueblo valenciano. A ello hay que sumarle los intentos de la prensa generalista de relacionar una manifestación unitaria a favor del valenciano con el independentismo, para justificar los enfrentamientos y disturbios provocados por la extrema derecha contra las manifestantes. Hoy por hoy, debido a las agresiones fascistas ocurridas impunemente contra peatones y periodistas, voces de todas las entidades afectadas por la violencia están pidiendo la depuración de responsabilidades de estos hechos con la destitución del Delegado del Gobierno español Juan Carlos Moragues, por no haber garantizado la seguridad de todas las asistentes a los actos de la fiesta. Así mismo, se exige una acción contundente por parte del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, y del Ayuntamiento de Valencia de Joan Ribó a la hora de denunciar los hechos ante los tribunales.


9 d’Octubre, la batalla de València contra la impunitat feixista

La violència feixista i la connivència policial han aglutinat a organitzacions i forces polítiques sota una mateixa veu, la de denúncia pública dels fets i la recerca de responsabilitats polítiques

Aquest nou d’octubre, per a moltes persones, ha estat ple de reminiscències històriques i emocionals cap a la coneguda com “Batalla de València”, fet històric i violent viscut a finals dels anys setanta. És més, des que la dreta política va perdre el govern de la Generalitat i de la ciutat de València, la dreta reaccionària ha intentat fer de la celebració del 9 d’Octubre un escarni contra les noves forces polítiques assentades a les institucions i contra les forces transformadores que es manifesten totes les vesprades d’aquesta diada per reclamar els drets socials i la sobirania total del País Valencià.

Aquest any, l’escarni públic durant la processó cívica del matí ha superat l’escala d’assetjament i violència dels últims dos anys des del canvi de govern. La nul·la agitació prèvia als carrers per part de l’extrema dreta, que anys abans acostumava a caldejar l’ambient, denotava una davallada de forces entre l’espectre feixista i anticatalanista del cap i casal. No obstant això, aquests grupuscles han reunit forces, tant de dins com de fora de València, per tal d’orquestrar un espectacle antidemocràtic en una festivitat de tot el poble valencià. El fet de sembrar el terror entre la població durant un dia on milers de persones ocupen els carrers respon a l’antiga estratègia de la por que practicava el blaverisme: atemorir per provar de desmobilitzar l’espectre social i polític valencianista situat a l’esquerra.

Simpatitzants de Compromís i Podem van estar perseguides, assetjades i quasi arraconades durant tota la processó per part dels feixistes i militants d’España 2000, Ultras Yomus i el GAV

La processó cívica del matí ha estat durant dècades un acte monopolitzat per la dreta i el catolicisme més conservador, motiu pel qual va perdre el to inclusiu que l’hauria de caracteritzar, tot i els intents de l’actual govern per fer que hi participaren altres entitats cíviques i culturals de la ciutat. Això l’ha convertit en un celebració hostil per a l’esquerra política i en un espai encara conquerit pels elements més reaccionaris de la societat. Prova d’això va estar la intensa xiulada per part dels feixistes i militants d’España 2000, Ultras Yomus i el Grup d’Acció Valencianista (GAV), acompanyada de salutacions feixistes, insults, amenaces, escopinyades, llançament de llaunes i alguna que altra tanca cap a les simpatitzants dels partits Compromís i Podem. Aquestes últimes van estar perseguides, assetjades i quasi arraconades durant tota la processó pels simpatitzants i militants dels grupuscles abans esmentats. En canvi, el pas de partits anticatalanistes com Som Valencians, Ciudadanos o el Partit Popular va ser acompanyat pel silenci simpatitzant i per alguns aplaudiments del públic.

Malgrat els intents de convertir aquesta processó en una passejada tranquil·la i festiva, la manca d’un dispositiu policial que assegure la integritat física de les assistents a l’acte fa que diverses entitats culturals, com ara la Jove Muixeranga de València, no consoliden la seua participació. Aquesta manca de seguretat, gestionada des de la Delegació de Govern –en mans de Juan Carlos Moragues Ferrer (PP)–, ha estat durament criticada per les forces polítiques que van patir l’assetjament i les agressions del matí, així com per part de l’Esquerra Independentista i la resta d’organitzacions i entitats que participen a la Comissió 9 d’Octubre, encarregada d’organitzar la manifestació de la vesprada.

Cal destacar que durant el transcurs de la processó cívica del matí, al carrer Pintor Sorolla de València, un grup de joves –alguns d’ells propers al Bloc d’Estudiants Agermanat (BEA)– va patir agressions físiques per part d’un grupuscle de quinze neonazis, custodiats per un grapat d’agents policials, per dur samarretes on posava “País Valencià”. Després d’agredir-los i de ser lleument dispersats pels policies, els neonazis van amenaçar als joves amb la frase “ja ens veurem a la vesprada”.

Setge feixista sota presència policial

Després d’una remesa prèvia de violència i impunitat protagonitzada pels feixistes durant el matí, les agressions van continuar per la vesprada. Les ganes de rebentar la manifestació s’oloraven hores abans de la convocatòria, quan un grup d’uns cinquanta feixistes i anticatalanistes ja s’havien reunit a la plaça de Sant Agustí, el punt de trobada des d’on comencen totes les manifestacions per les diades del 9 d’Octubre i del 25 d’Abril. Les provocacions feixistes es van iniciar mitja hora abans de l’acte, convocat oficialment per la Comissió 9 d’Octubre a les sis de la vesprada. Les persones que començaven a concentrar-se a la plaça per assistir a la tradicional manifestació van ser arraconades per militants i simpatitzants d’organitzacions blaveres i feixistes com ara el Yomus, el GAV i España 2000, algunes de les quals també duien banderes del partit blaver Som Valencians.

Un cordó de la Policia Nacional espanyola arraconava les manifestants de l’Esquerra Independentista en compte de retenir i separar als provocadors d’extrema dreta, que no havien comunicat cap convocatòria

La tensió creixia pels crits, amenaces i insults dels reaccionaris que, a la vegada, barraven el pas a les manifestants de l’Esquerra Independentista i coartaven així el dret a la manifestació, que havia estat legalment convocada. Un cordó del Cos Nacional de Policia (CNP) espanyola arraconava, encara més, a les manifestants d’aquest bloc, en compte de retenir i separar als provocadors d’extrema dreta, que no havien comunicat cap convocatòria. En un instant, alguns dels feixistes creuaren el cordó i tractaren d’agredir amb pals i dissuadir a les assistents, que denuncien l’actuació del CNP per la passivitat mostrada i per haver carregat contra elles i no contra els feixistes. La capçalera de la manifestació continuava endavant mentre les assistents independentistes seguien aturades a la plaça. A l’hora, i a l’altura de l’estació del Nord de València, un grapat d’uns 50 simpatitzants d’extrema dreta començaren a barrejar-se amb el final de la manifestació i a provocar enfrontaments físics i verbals amb les assistents que cridaren al uníson “som gent de pau”.

Passats uns minuts de tensió, i després de la primera agressió al periodista i col·laborador de la Directa Miquel Ramos, un grup reduït del CNP es va interposar entre les assistents a la manifestació oficial i els feixistes, i va retenir els últims, fins que hi va haver una distància que consideraren ‘de seguretat’ entre ambdós grups. Mentrestant, les manifestants de l’Esquerra Independentista continuaven assetjades a la plaça de Sant Agustí i el tram entre aquestes i les organitzacions que hi entraven dins la Comissió 9 d’Octubre es feia més i més gran. Un infiltrat amb una samarreta de “Legionarios a luchar. Legionarios a morir”, que portava una banderola espanyola, va acompanyar la capçalera durant tot el recorregut, aquesta, acompanyada amb la música de dolçaines i tabalets, va pretenir mantindre un clima festiu i reivindicatiu, malgrat que l’ambient es respirava dens, sobretot pels insults dels diversos persones que, situades al llarg del carrer Colon, es dedicaven a assetjar les manifestants pacífiques.

De cop i volta, una desena de furgons antiavalots es situaren a la cua de la manifestació i, darrere d’aquests, aparegueren les manifestants independentistes, rodejades a costat i costat per fileres d’antiavalots del CNP. Aquests últims van tractar de fer una barrera entre les manifestants i els feixistes, que les perseguiren al llarg del recorregut entre insults, vexacions, amenaces i intents d’agressió. Una vegada la capçalera va arribar al Parterre, uns cinquanta ultres van entrar a la plaça i rodejaren l’estàtua de Jaume I. Vist que no es podria finalitzar l’acte amb normalitat, les manifestants decidiren anar cap a la plaça de la Porta de la Mar, on el CNP retindria la convocatòria il·legal feixista, i van acabar a la plaça d’Amèrica, davant del Pont del Mar, amb una lectura ràpida dels manifests i una desconvocatòria exprès degut al setge que encara van provocar alguns ultres. En acabar, un grup extens de persones s’aglutinaren per tornar juntes cap a casa mentre que un grup de joves feixistes intentaren provocar-les.

Durant el transcurs de la manifestació pel 9 d’Octubre més tensa de la història, diversos grups de neonazis també van eixir de cacera per altres carrers de la ciutat, armats amb pals i barres de ferro

Durant el transcurs de la manifestació pel 9 d’Octubre més tensa de la història, diversos grups de neonazis també van eixir de cacera per altres carrers de la ciutat, armats amb pals i barres de ferro. Carregaren contra periodistes –com ara les del Diari Jornada o el fotoperiodista José Jordan– i contra persones a peu de carrer. També aparegueren persones que van plantar cara al feixisme, com és el cas d’un jove que es va enfrontar sol a un grup de neonazis per defensar a una jove llançada a terra que estava sent agredida per aquests. Actualment, encara no hi ha dades oficials de la quantitat de víctimes que han patit agressions durant la jornada del 9 d’Octubre i es demana per xarxes a les agredides que denuncien sota l’etiqueta #ProuImpunitat.

Malgrat tots els aldarulls i actes violents protagonitzats per un grup d’aproximadament uns 300 feixistes i anticatalanistes, cap d’ells va estar identificat ni detingut pel CNP, el que demostra que l’extrema dreta va actuar amb total impunitat pels carrers de València. D’altra banda, i de nou, l’intent d’atiar un conflicte identitari reobert sota l’excusa del procés d’autodeterminació de Catalunya, torna a ocultar els reclams per la normalització lingüística del valencià i les reivindicacions socials que vertaderament preocupen al poble valencià. A això se li ha de sumar els intents de la premsa generalista de relacionar una manifestació unitària a favor del valencià amb l’independentisme, per tal de justificar els enfrontaments i aldarulls provocats per l’extrema dreta contra les manifestants. Ara per ara, degut a les agressions feixistes ocorregudes impunement contra vianants i periodistes, veus de totes les entitats afectades per la violència estan demanant la depuració de responsabilitats d’aquests fets amb la destitució de del Delegat del Govern espanyol Juan Carlos Moragues, per no haver garantit la seguretat de totes les assistents als actes de la diada. Així mateix, s’exigeix una acció contundent per part del president de la Generalitat, Ximo Puig, i de l’Ajuntament de València de Joan Ribó a l’hora de denunciar els fets davant els tribunals.

Font: https://directa.cat/actualitat/9-do...

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