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400.000 fascistas en Andalucía

Domingo.6 de enero de 2019 176 visitas - 4 comentario(s)
Antonio Maestre, La Marea. #TITRE

“Las decisiones de cada persona en una elección tienen influencia directa sobre la vida propia y ajena”, sostiene el autor.

Antonio Maestre

Hannah Arendt no hacía prisioneros a la hora de referirse a aquellos votantes de ultraderecha que se veían atraídos por los cantos de sirena de los totalitarismos. Los definía como The mob –la chusma o el populacho–, y los unía a la élite en una extraña alianza nacionalista. No los exculpaba, no los justificaba, los estudiaba y culpaba con dureza por sus decisiones. Todas sus conclusiones se encuentran en Los orígenes del totalitarismo y no caía en ese paternalismo que trata como menores de edad a quienes eligen cuál es su opción política.

Existe una corriente exculpatoria en la opinión pública sobre las decisiones libres y soberanas de la ciudadanía que votó a VOX en Andalucía. Un argumento que considera tóxica la ideología de la extrema derecha de VOX pero no a quienes les dan apoyo y les eligen para llevarla a cabo, como si tuvieran alguna tara que les impidiera escoger de manera adecuada a quién otorgar su voto. “No hay 400.000 fascistas en Andalucía”, repiten de manera mecánica quienes intentan comprender el ascenso de la antidemocrática ideología de Santiago Abascal. Como si la gente naciera fascista. Como si un fascista fuera un monstruo con la esvástica grabada en una nalga al nacer como la marca de satán. ¿Había 17.277.180 nazis en marzo de 1933 en Alemania? Había 17.277.180 personas que votaron al partido nazi e hicieron posible que llegara al poder para imponer su ideario genocida. Habría quien no supiera lo que el partido nazi haría, quien no se preocupó en saberlo o no le importó, y también algunos tan criminales como quienes lo ejcutaron. Pero nada de eso les exonera de su responsabilidad individual en aquellos crímenes.

No hay 400.000 fascistas en Andalucía. O sí puede haberlos. Claro que sí, ni que en España no hubiéramos convivido con un franquismo incardinado en lo más profundo de nuestro sistema de partidos y en la hegemonía imperante. No sabemos cuál es la ideología de cada uno de ellos. No sabemos si lo son. Ni siquiera importa si VOX es fascista o no, o si calificarlos así es la mejor manera para que no consigan más notoriedad. Pero no puede exonerarse de su responsabilidad a aquellas personas que deciden dar su apoyo a quien tiene un ideario que busca eliminar derechos conquistados e ir contra los más débiles. Cuando decides libremente dar tu voto a un partido que quiere deportar a gente humilde que solo viene a mejorar su vida, importa poco lo que seas, importa lo que haces y lo que tus decisiones implican en la vida de otras personas.

Existen argumentaciones que tienden a infantilizar las decisiones de los ciudadanos con derecho a voto como si no tuvieran capacidad para leerse un programa con solo cien medidas y que no deja lugar a dudas sobre cuál es la línea ideológica de un partido como VOX ni qué pretenden. Habrá quien lo haya leído y esté de acuerdo, y también quien no sepa ni lo que es un programa electoral y solo haya votado con la entraña y la emoción, con solo tres claves o usando el voto como protesta. Todos son igualmente responsables de sus decisiones y de la influencia que ahora puede tener ese voto sobre la vida concreta y material de a quienes el programa de VOX señala como enemigos del pueblo.

Franz Six fue condenado a 20 años de cárcel en los juicios a los Eisantzgrupen de Nuremberg por su participación en los crímenes en la Unión Soviética. El caso de Six es narrado por Cristian Ingrao en Creer y destruir: Los intelectuales en la máquina de guerra de las SS., donde explica cómo funciona el apoyo a un partido como el nazi. Franz Albert Six era doctor en Filosofía por la Universidad de Heidelberg y profesor de Periodismo en la Universidad de Königsberg. A pesar de ser culto, letrado y de gran nivel intelectual, Sixt justificaba del siguiente modo su método para elegir: “En esos años, para mí y para toda mi generación, el programa del NSDAP significaba nada o poca cosa”.

Naturalmente que no todos los alemanes que votaron a Adolf Hitler se habían leído Mein Kampf para poder desencriptar cuál era el plan criminal del nacionalsocialismo. Pero eso no significa que no supieran que estaban votando a un partido antisemita, a un partido antidemocrático y con grupos paramilitares terroristas. Y si alguno no lo sabía, era responsable de no haberse enterado. Peter Frietszche explicaba brevemente qué eran lo que buscaban los alemanes en los años 30: “Los burgueses y algunos trabajadores buscaban un movimiento político desembozadamente nacionalista, con la mirada puesta en el futuro, abierto a todos los estratos de la sociedad, y que reconociese los reclamos de los ciudadanos sin volver a dividirlos por gremios u ocupaciones”. En ningún caso aquellos 17 millones de votantes eligieron a un partido para que exterminara a once millones de personas, eligieron al NSDAP por tres claves vacías que ignoraban el verdadero alma del partido que ya en 1933 estaba a la vista de todos.

Las decisiones de cada ciudadano en una elección tienen influencia directa sobre la vida propia y ajena. Sobre el colectivo. Sobre la vida de tus vecinos y vecinas. No hay ninguna excusa ni justificación para aquellos y aquellas que con toda la información a su disposición eligen que la víscera, o el pleno uso de la razón, decida cuál es el voto que eleve a capacidad ejecutiva el odio que fomenta una ideología. El votante fascista puede ser el camarero que te sirve el café, el empresario que emplea a cientos de inmigrantes bajo unos plásticos, el abuelo que pasa el día con sus amigos charlando en la plaza del pueblo, tu tía con la que cenas en Navidad o la pediatra que da una piruleta a tu bebé cuando acaba la consulta. Y todos ellos serán responsables de cualquier medida lesiva que afecte a la vida de cada enemigo de VOX. Sea o no sea un fascista.

Fuente: https://www.lamarea.com/2018/12/26/...

Nota: los comentarios podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación.
  • Ya que empiezas hablando the Arendt te recordaré que ella define el totalitarismo como "un régimen político que no hace distinción entre la vida pública y la privada." Otra de las características de los fascismos, derivada de la anterior, es la conculcación por parte del estado de los derechos y las libertades individuales.

    Libertad de expresión
    Libertad de conciencia
    Presunción de inocencia
    Igualdad ante la ley

    En nuestro país, despues del régimen ultraderechista de Aznar, fue el buenismo Zapateril quien dió la vuelta de tuerca final hacia el totalitarismo con una invasión salvaje del estado en la vida privada de las personas. Se promulgaron miles de leyes discriminatorias y represivas, prohibiciones y regulaciones de todo tipo (fumar, hacer fuego, usar bombillas de tungsteno y bolsas de plástico, automedicarse, tomarte dos cervezas y conducir, expresar opiniones contrarias al régimen, etc, etc), haciendo autoridad a los maestros y los médicos, criminalizando todas las facetas de nuestras vidas con la ley del menor, la ley de tráfico, la ley de violencia de género/LGTB e imponiendonos nuevos relatos como el ecofascismo, el gaycapitalismo, el feminazismo, el animalismo, y todas las demás gilipolleces fascistas que este pelele importó de los EEUU. Desde ese momento el estado se arrogó la autoridad moral para adoctrinar y reprimir policialmente al pueblo en la esfera privada y se destruyeron de facto todos nuestros derechos, dejando España de ser formalmente una democracia liberal para convertirse en un régimen totalitario.

    Vox es otro instrumento de extrema derecha del régimen y no va a hacer nada bueno, sólo mas putadas. Lo curioso es que aquello por lo que se le critica es precisamente con lo que están de acuerdo una gran mayoría de los españoles y que es además lo que debería defender la izquierda; la derogación de las leyes discriminatorias, la defensa de las garantías procesales, el final del expolio de las arcas del estado por redes clientelares, el final de una inmigración que está perjudicando a las clases populares y la defensa de nuestra identidad y nuestra soberanía frente al globalismo fascista que pretende destruirnos.

    En el mundo ya no hay izquierda, solo una extrema derecha globalista y una extrema derecha nacionalista. De entre las dos, la mas inhumana y mas destructiva es con diferencia la primera (representada en nuestro país por los sicarios de Soros psoemos y separatistas), ya clara y abiertamente fascistas. Vox no es fascista aún, y de hecho supone la única vía de escape (por supuesto falsa) que ha creado el sistema para el pueblo agredido humillado y expoliado ante el avance imparable del fascismo globalista.

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    • la cortina de humo

      9 de enero 10:06, por Azpilicueta

      En todo este comentario hay una ensalada de conceptos que se dan de bofetadas entre sí.
      El uso del término totalitarismo empieza a ser otra excusa vacía que pretende encubrir las brutalidades del sistema, los fascismos clásicos no dejan de ser una deriva mucho más violenta de una democracia liberal fracasada,regímenes que no hagan distinción entre la vida pública y privada han sido prácticamente todos en la historia.
      La primera de las libertades individuales es la libertad de conciencia, y la primera medida que se toma para violarla (por no decir sodomizarla) sea la instauración de la escuela obligatoria cuyos rasgos (horarios, personal, contenidos, etc. los dicta el estado de turno). A partir de aquí qué más se necesita para establecer el totalitarismo, si bien en los mejores períodos de las democracias liberales se tiende menos a las intromisiones en la intimidad de los ciudadanos, eso sí, fuera del horario de trabajo.
      Es muy curioso que se acuse a Zapatero de importar la averiada mercancía producida por los departamentos de letras de ciertas Universidades useñas ("cultural studies")para después volcar las tóxicas consignas deglutidas sin más proveniente de los lodazales ideológicos de las histéricas derechas norteamericanas como si el único ricacho conspirador fuese Soros, como si conducir mamao fuese un derecho inalienable, como si prender fuego en el monte tuviese que ver algo con las libertades formales, etc. Aunque ciertamente la ley de violencia de género es una aberración jurídica y lo de meterse en la educación de cada familia otra, siempre que no se conculquen los derechos del menor.
      Más bien parece todo una mala excusa que se necesita creer con desesperación para justificar el voto a una formación política con ideas aberrantes que apela a los sentimientos reptilianos más bajos que se pueden encontrar en las personas, como la fobia al extraño que se esconde bajo el rechazo a la inmigración. Nuestro problema con ésta es grave, pero no por los que vienen, si no por los que se nos van: el paro estructural y la devaluación salarial tienen más que ver con la reconversión industrial en los 80, cuando a finales de la década siguiente y en la primera de este siglo empezó a disminuir y a subir los salarios coincidió con la mayor llegada de inmigrantes sin que esto incidiese en el empleo, lo que sí incidió fue la crisis, momento en que inmigrantes y nacionales salieron a una velocidad de vértigo de España.
      En fin, que no vale forjarse un marco político falso de extremaderechanacional contra globalista, por que el terreno de juego político es mucho más amplio, las empresas globalistas suelen sacar provecho rápidamente también de los marcos nacionales, sino al tiempo.

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      • la cortina de humo

        10 de enero 11:56, por pepe

        Te equivocas conmigo. Soy de izquierdas y amante de la libertad. Nunca votaría a Vox, que tiene una agenda de extrema derecha económica y represiva que sí se va a cumplir y otra totalmente razonable y necesaria (restauración de los derechos humanos, defensa de nuestra soberanía y control de la inmigración masiva), apoyada por una mayoría de los habitantes de este país, que no se va a cumplir.

        En cuanto al discurso de la derecha yanki, ya te la han colado con su show de teleñecos. Aunque nuestra situación, nuestra historia y nuestra cultura política no tienen nada que ver con la de los EEUU, Zapatero se salió por peteneras y se homologó con el partido demócrata yanqui, Aznar y la aguirre con el partido republicano y vox ahora lo ha hecho con el trumpismo. Desde Zapatero SOLO se está hablando de las gilipolleces yanquis. Los derechos de los animalitos, los homosexuales, los negros y las mujeres, fumar, el clima, y demás relatos estúpidos que "justifican" el avance del totalitarismo, la estupidez humana y el aumento de la represión y la desigualdad económica. Si criticas las gilipolleces zapateriles del partido demócrata yanki estás abocado a usar los argumentos del partido republicano. No te queda otra. Ellos generan estas políticas y van varios años por delante en toda esta mierda. Ya han visto por donde va a seguir el camino. Lo que es verdad es verdad, lo diga quien lo diga. El hecho de que los guionistas del show hayan metido unas putadas en la "izquierda" y otras en la "derecha" me la sopla. Izquierda es eliminar los privilegios (fundamentalmente económicos) de las minorías para dar derechos a todos. Eso es exactamente lo contrario de lo que está haciendo la "izquierda" postmoderna zapateril, que se ha aliado con la oligarquía (minoría de privilegidos con dinero y poder) para destruir derechos universales y dar privilegios a "minorías" y "colectivos" creados al efecto por sus medios de comunicación. En nuestro país "izquierda" también significaba libertad tras la dictadura franquista. Ahora significa represión policial, expolio, adoctrinamiento, censura y prohibiciones y regulaciones que afectan a todas las facetas de la vida cotidiana. Se ha cedido a la extrema derecha la defensa de la libertad individual. Eso ya ocurrió en los EEUU hace mucho tiempo.

        En cuanto a lo de conducir mamao o hacer fuego te recordaré que llevamos haciendo fuego desde antes de ser humanos y que meter en la cárcel dos años a una persona por tomarse unas cervezas y conducir (cosa que hemos hecho todos), sin cometer ninguna infracción ni hacer daño a nadie es una FASCISTADA.

        La influencia de Soros (como cabeza visible) en todos los procesos de colorines y primaveras es obvia. El apoyo de Vox al sionismo también. El control de los medios de comunicación y el poder político y financiero a nivel mundial por parte de ciertos grupos de poder tampoco puede ser negado por ninguna persona minimamente informada y honesta.

        La inmigración a que te refieres, que supuestamente no hizo daño a las clases populares, posibilitó la burbuja inmobiliaria de la construcción y las obras públicas faraónicas innecesarias, que son el origen de la actual quiebra del estado. También consiguió que toda esta actividad económica no beneficiase al pueblo, que siguió cobrando una mierda mientras todos los precios subían. También hay que ser muy hipócrita para sostener que meter cinco millones de personas pobres, con otras costumbres y un nivel cultural mas bajo no perjudica a las clasas populares. Soy mal escritor. Por eso me salen estas "ensaladas", pero intento reflexionar y ser honesto intelectualmente. Lo siento.Un saludo.

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  • 400.000 fascistas en Andalucía

    8 de enero 20:12, por Gonzalo

    Años de caciquismo y robos del PSOE e IU andaluces han llevado a lo que se ha votado, las personas solo quiere vivir bien y votan al que les promete buena vida sea de izquierdas o de derechas, en cuanto se dan cuenta que al que votaron no lo cumple votan al que se lo prometa.

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