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20 años de Insumisión: Seguimos construyendo el futuro

Jueves.26 de marzo de 2009 989 visitas - 1 comentario(s)
#TITRE

(Escrito por un insumiso alicantino de los noventa)

Hace 20 años comenzó en España la campaña de desobediencia civil colectiva, más exitosa que se haya vivido en Europa. Desde el MOC (Movimiento de Objeción de Conciencia) conjuntamente con otros movimientos se puso en marcha la campaña de Insumisión al Servicio Militar Obligatorio. Con ello, al tiempo que se denunciaba el militarismo y el papel de los ejércitos, los antimilitaristas se negaban a incorporarse a filas y, desobedeciendo las leyes del momento, se negaban a colaborar con la institución militar.

A lo largo de la década de los 90, hubo más de 20.000 insumisos declarados, de los que casi 2.000 pasaron por las cárceles del Estado Español. A mitad de esta década llegaron a haber alrededor de 200 insumisos encarcelados al mismo tiempo. Nunca un movimiento de desobediencia civil había tenido tanta fuerza ni tanto respaldo social. Veinte mil personas dispuestas a entrar en la cárcel para denunciar el perverso papel de los ejércitos y negarse a colaborar con ellos. A ello habría que sumar unas cuantas miles de personas más que se autoinculpaban de haber incitado a los insumisos a desobedecer las leyes.

El gobierno del PSOE, defensor del militarismo y de los ejércitos se sintió contra las cuerdas. Sólo había dos alternativas, más represión y más cárcel o un cambio legislativo importante. Sucedió esto último, en 2001 se acabó el servicio militar obligatorio.

El antimilitarismo había ganado una batalla: romper con la obligatoriedad que por ley exigía a todos los jóvenes varones, servir y colaborar durante un año con las instituciones militares. A partir de ahí la lucha antimilitarista debía continuar desde otros ámbitos, y así ha venido siendo hasta ahora aunque nunca con el gran estallido social que supuso la campaña de Insumisión.

Hoy seguimos denunciando el perverso papel de los ejércitos de todo el mundo que, bajo el falso pretexto de misiones humanitarias, intervienen militarmente en cualquier conflicto mundial previamente provocado por la voracidad de unos pocos, y se pone al servicio de dictadores, caciques locales o multinacionales para esquilmar y depredar el territorio ocupado y a sus habitantes. Para ello no dudan en detener y asesinar a cuantos se pongan por delante. Iraq, Afganistán, Somalia, Congo…. Nunca a lo largo de la historia los ejércitos sirvieron al pueblo…a los ciudadanos. La historia se repite y desde tiempos inmemoriales los ejércitos han servido a los poderosos y no han dudado en masacrar al pueblo cuando para ello han sido requeridos.

La crisis de legitimidad del ejército español tras estas décadas de trabajo antimilitarista ha sido enorme. Desde que el ejército es profesional en España, ha tenido serias difiultades para cubrir el cupo de plazas anuales. Sólo en este último año y medio han conseguido un repunte en sus cifras como consecuencia de la tremenda sangría de puestos de trabajo, pero también por los miles de millones invertidos en publicidad, por sus perversas campañas en las ferias infantiles y en las escuelas tantas veces denunciadas. Han rebajado los requisitos de ingreso hasta límites vergonzosos. El nivel de coeficiente intelectual por los suelos y sin necesidad de estudios acreditados, ni siquiera estudios primarios. El tipo de soldado sumiso, obediente y poco inteligente al que es fácil ordenar y manipular. El soldado que disparará cuando se lo digan sin preguntar por qué. Se trata del modelo de soldado USA que tantas veces hemos visto en el cine… y tantas veces hemos aborrecido. Para ello no han escatimado en gastos durante estos años. El gasto militar español sube año tras año hasta la escalofriante cifra de 18.000 millones de euros anuales (8.000 millones de las antiguas pesetas DIARIOS), una de las grandes vergüenzas de nuestro tiempo. Un avión de combate cuesta lo que tres hospitales completos, un tanque lo que tres escuelas infantiles.

En estos años el ejército español se ha estado nutriendo en un alto porcentaje, de inmigrantes pobres que han visto en ello la única salida para tener trabajo, sueldo y poder quedarse en España. Papeles gratis para quien sirva al ejército. No para quien viene a España a servir como médico, obrero de la construcción o dependiente. Tampoco para quienes han venido a servir en tareas del hogar o para atender a nuestros mayores de los que nadie quiere hacerse cargo. Papeles solamente para quienes en medio de la pobreza y la desesperanza han optado por servir a una institución cuyo cometido es resolver con las armas, lo que nuestros políticos no han sabido resolver con las palabras.

Ahora y siempre seguiremos diciendo NO a los ejércitos, NO a las guerras, NO a los gastos militares. No al uso de la fuerza sobre la razón. No a la razón de unos pocos sobre la mayoría. No a la razón de los poderosos, de caciques y dictadores. Ahora y siempre NO al militarismo que nos lleva a la barbarie y la destrucción.


Actos del 20 aniversario de la Insumisión en Alacant


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  • 20 años de Insumisión: Seguimos construyendo el futuro

    28 de marzo de 2009 08:38, por Crates bordeline

    ¿Estamos seguros de que tener mala nota en una prueba de "coeficiente intelectual" es muestra de "ser poco inteligente"?

    Quiero decir, está claro de que los organizadores del reclutamiento deben dar crédito a este tipo de pruebas -por algo las hacen- y que el hecho de que admitan a gente de bajo nivel (según la prueba) es muestra de que tienen problemas para reclutar. Los organizadores del reclutamiento dan crédito a este tipo de pruebas, pero ¿debemos darlo los antimilitaristas?

    No es el caso del artículo comentado, pero muchas veces se ha utilizado este tema del coeficiente intelectual de los soldados en plan satírico, y a lo peor pensando que se hacia sátira del ejército lo que se ha hecho es vilipendiar a personas despreciadas por un sistema escolar competitivo.

    Para la derecha reaccionaria yanqui, haber bajado el nivel de coeficiente intelectual de los soldados y admitir a negros o hispanos en el ejército viene a ser lo mismo.

    Lectura recomendada: "La falsa medida del hombre", de Stephen J. Gould (editorial Crítica).

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